“El capital humano del Hospital es lo más importante y en definitiva es el espíritu de él“
Manifestó María de las Mercedes Montes de Oca, bisnieta del doctor Emilio Ferreyra. Conserva varios objetos de su destacado familiar
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MARIA CECILIA GOTTA
Redacción
El nombre del doctor Emilio Ferreyra se puede leer en el frente de las instalaciones del Hospital Municipal de Necochea, el cual lleva su nombre, siendo un orgullo para su familia, que lo recuerda permanentemente. Su bisnieta, María de las Mercedes “Maritxu” Montes de Oca lo tiene muy presente y en su casa conserva varios objetos que el doctor utilizaba.
Sin lugar a duda, son muy preciados y tienen una historia. Guarda con mucho cariño desde una mampara, hasta una algodonera, mobiliario, una lámpara y un álbum donde tiene numerosas notas que se publicaron en Ecos Diarios y otros periódicos, donde se hace referencia a Emilio Ferreyra.
Inclusive está el aviso fúnebre, donde se lee “el doctor Emilio Ferreyra falleció el 11 de septiembre de 1946”, contando con la participación del Club de Pesca Necochea y brinda su salutación a quien fue su primer socio fundador.
“Emilio Ferreyra se casó con María Esther Thorndike. Mi abuela es una de las hijas, mi madre la nieta y yo soy la bisnieta. En mi caso tengo los recuerdos de las anécdotas que nos contaba mi abuela y mi mamá”, señaló.
Acto seguido, Maritxu con una gran sonrisa, mencionó “Emilio Ferreyra es un orgullo muy grande en la familia, por su solidaridad, por su pasión por la profesión, además fue diputado y ejerció roles importantes, pensando siempre en la comunidad”.
Entre las historias que escuchó Maritxu de su bisabuelo, recordó “mi abuela contaba que la gente concurría y no le podía pagar la consulta, pero él igual los atendía y al otro día le traían un pollo o con un lechón para agradecerle la atención. Emilio era un hombre muy solidario”.
Asimismo, puntualizó que fue buena persona y buen padre y a pesar de que vivía para su profesión, siempre dedicó tiempo a sus hijos.
La solidaridad es uno de los valores muy aferrados a la figura de Emilio Ferreyra y es algo que continuaron las demás generaciones. En este punto, Maritxu detalló que su abuela hizo una donación de objetos importantes pertenecientes a Emilio al Museo Histórico Regional, incluso, su tía Ruth, otra de las hijas del doctor, todos los años hacía donaciones de sábanas al hospital. “También entregaba materiales y mobiliarios al Jardín Pichi Huinca”, dijo.
Un legado
Maritxu siente mucha responsabilidad al momento de mantener vivo el recuerdo de su bisabuelo y consideró que el hospital es un legado. “Mi mamá que era la nieta, fue varias veces a la escuelas y jardines a contar la historia, ella tenía las historias más vividas”, comentó.
Por otro lado, al día de hoy, cuando llega la ambulancia del hospital a su casa, los mismos nietos de enfermeras que trabajaron en el hospital, conocen la historia de Emilio Ferreyra, “realmente es impactante que en mi generación todavía se siga recordando su figura”, afirmó.
Siendo bisnieta, ella sigue agradeciendo la función del hospital. “El capital humano del hospital es lo más importante y en definitiva es el espíritu de él, era muy humano“, destacó.
Por último, Maritxu anheló para este año, poder realizar alguna muestra con objetos de su bisabuelo y homenajearlo de esa forma, que la comunidad pueda conocer un poco más sobre él, su trabajo, dedicación y entrega.
“Emilio Ferreyra es parte de la historia de la ciudad, y me encantaría exponer parte de los objetos para que la gente pueda verlos. Es un pequeño granito de arena para la cultura local”, finalizó.
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