El CEF Nº 76 pide ayuda para volver a habilitar el SUM
Está clausurado desde febrero. Lanzarán un bono contribución y solicitarán ayuda a empresas para hacer la obra del techo
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JULIETA MORENO | Redacción
Desde febrero de este año, el Centro de Educación Física Nº 76 de Quequén mantiene clausurado su SUM a raíz de la presencia de material tóxico en el techo del edificio. Ante la demora de la obra gestionada, la comunidad educativa decidió salir a pedir ayuda para poder concretar los trabajos necesarios y recuperar un espacio clave para el desarrollo de sus actividades.
“La clausura se dio a partir de un informe que se hizo desde la cooperadora y también desde el Consejo Escolar. Se determinó que el material que se desprendía del techo era tóxico, sumado a la suciedad provocada por aves”, explicó la directora del CEF, Rosana Herrera. Ante ese diagnóstico, se dispuso el cierre del SUM y se inició el pedido formal para que se realice la obra correspondiente.
Según detalló la directora, la obra fue solicitada a la Provincia y quedó en lista de espera. “Nos informaron que había otras prioridades, como una escuela secundaria y un jardín, y que después veníamos nosotros. Entendimos que iba a demorar”, señaló. En ese contexto, a mitad de año surgió la posibilidad de que la ONG Brisa Solidaria realizara los trabajos de manera más rápida. “Tuvimos autorización de la Dirección de Educación Física y del Consejo Escolar para que intervenga la ONG. Empezaron, sacaron una parte de esa membrana tóxica, pero luego surgieron complicaciones, se rompió la grúa, tenían otras obras pendientes en la Comisaría Primera y finalmente no pudieron continuar”, relató.
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Mientras tanto, el edificio sigue sin poder utilizarse. Ante esta situación, se está iniciando otra alternativa que consiste en contratar a una empresa privada para retirar el material tóxico y dejar el espacio en condiciones de volver a habilitarse.
Para ello, la cooperadora del CEF solicitó presupuestos a empresas privadas para hacer la obra, que costaría alrededor de 9 millones de pesos. “Ese monto es para retirar todo lo tóxico y limpiar el espacio. Con eso ya podríamos volver a usar el SUM. Después, más adelante, se podrá pensar en otras mejoras”, aclaró la directora.
Con los fondos que tiene actualmente la Cooperadora no alcanza para costear los trabajos y, por eso, decidieron pedir ayuda. En ese marco, se lanzará un bono contribución y se iniciará una campaña de pedidos de colaboración a empresas de la ciudad, especialmente del sector portuario.
“Vamos a presentar notas firmadas por la cooperadora, directivos y docentes, solicitando colaboración. La idea es que, con pequeñas donaciones, podamos juntar el monto necesario”, explicó Herrera. El bono tendrá un valor accesible y lo recaudado será destinado íntegramente a la obra.
Año complicado
Mientras tanto, el CEF 76 continuó funcionando de manera descentralizada con una matrícula de 1.500 alumnos. Durante todo el ciclo lectivo, las actividades se desarrollaron en distintas instituciones que prestaron sus espacios. “Trabajamos en la EP Nº 28, en la EP Nº 10, en la Sociedad de Fomento de Quequén y en el Polideportivo Municipal”, detalló la directora. Allí se dictaron clases de vóley, básquet, hockey, educación física para adultos, entre otras propuestas. El resto de las disciplinas se dictan en lo que denominan el “gimnasio rosa”, que es otro espacio dentro del CEF que no está afectado por la clausura.
“Fue un año muy complejo. Tuvimos que recorrer distintos espacios, acompañar a los docentes y garantizar que los alumnos pudieran seguir con sus actividades. A pesar de todo, logramos sostener el funcionamiento”, destacó Herrera.
No obstante, la falta del SUM también impactó en la matrícula. “Algunos chicos dejaron de venir porque les quedaba lejos o porque no podían trasladarse, sobre todo en actividades como básquet, que era muy fuerte en el CEF”, lamentó. Aun así, varias propuestas continúan con lista de espera, como natación y gimnasia artística.
De cara al verano, el CEF continuará con sus actividades habituales al aire libre y con la acción de verano, que se desarrollará en distintos espacios de Quequén. Además, funcionará la escuela de verano en la base de campamento del CEF, en 71 y 4. Sin embargo, la preocupación sigue siendo la misma: poder recuperar el edificio central. “Hace un año que no tenemos nuestro SUM. Es muy difícil sostener todo así. Por eso pedimos la colaboración de la comunidad para poder volver a abrirlo”, concluyó la directora.///
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