“El cerebro del adolescente está en construcción”
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La psicóloga Teresa Torralva disertará este viernes en el Centro de Acopiadores sobre la adolescencia y brindará algunos consejos para padres y docentes
“La adolescencia no es una catástrofe, pero conociendo más el cerebro de un adolescente, podemos tener más herramientas para comprenderlos y así poder acompañarlos mejor”, explicó la psicóloga Teresa Torralva a Ecos Diarios para adelantar algunos de los temas que serán abordados este viernes durante una conferencia en nuestra ciudad.
La jefa del Departamento de Neuropsicología del Instituto de Neurología Cognitiva de Buenos Aires (Ineco) disertará a partir de las 18.30 en el Centro de Acopiadores de Cereales, en 59 Nº 836, con la organización de la Asociación Escolar Alemana, Aapresid regionales Necochea y Marchetti & Pérez Laspiur. La entrada es gratuita.
Además de explicar por qué el cerebro está en construcción en esa etapa de la vida, dará algunos consejos para padres, analizará el rol de la educación y hará referencia a los factores de riesgo a los que están expuestos hoy los adolescentes.
Cableado cerebral inmaduro
“En la adolescencia el cableado cerebral está aún inmaduro”, explicó Torralva y detalló que el cerebro se desarrolla de atrás hacia delante, es decir, desde la nuca hasta arriba de nuestros ojos; lo último que se desarrollan son las áreas frontales. Hoy, en día, gracias al advenimiento de las imágenes cerebrales, se sabe que “el cerebro está en construcción” en esta etapa de la vida.
Las áreas frontales, que aún están en desarrollo hasta los 25 años, se relacionan –según expuso la especialista- con las áreas vinculadas a la planificación, organización, con el ser uno frente al otro, la toma de perspectiva, la capacidad de ponerse en el lugar del otro, la empatía, entre otras.
En este sentido, la profesional insistió en que no es una catástrofe la adolescencia sino que hay que saber entenderla. “Conociendo más el cerebro de un adolescente, podemos tener más herramientas para comprenderlos y poder acompañarlos mejor”.
Consejos
No cree que haya una receta para que los padres puedan ayudar a sus hijos a transitar una adolescencia más alegre o satisfactoria, pero sí hay algunas cuestiones que los pueden ayudar a que su cerebro se vaya adaptando.
“El cerebro se va adaptando frente a los cambios conductuales. A lo largo de la vida, hay dos tipos de plasticidades en el cerebro, la primera ocurre de 0 a 3 años que se da por una generación de neuronas nuevas y una poda de aquellas que ya no son utilizadas, algo que se vuelve a producir en la adolescencia”. En este sentido, el adulto debe brindarle al adolescente todas aquellas experiencias que de alguna manera consoliden esas conexiones cerebrales. Sobre este aspecto, remarcó la importancia de practicar deporte, alimentarse bien, fomentar la espiritualidad y la sociabilidad y propiciar una buena relación con la familia.
“Mas allá de que los adolescentes pareciera que no nos escuchan o nos ponen caras, dándonos a entender que somos de otra era y que no los entendemos, en realidad valoran mucho lo que pensamos los adultos, más allá de que no lo compartan abiertamente”. Además dijo que incluso en las encuestas se nota que cuando contestan anónimamente en muchos temas, piensan muy parecido a sus padres.
También hay que tener en cuenta que los adolescentes de hoy son “nativos digitales” y viven una adolescencia muy diferente a la que nosotros hemos vivido.
Factores de riesgo
Para Torralva, no es que sea más complicada que la adolescencia de antes, pero sí hay otros factores de riesgo que se han potenciado, como por ejemplo, el consumo de alcohol y de drogas a edades tempranas.
“Hoy los chicos a los 12 y 13 años están iniciándose en estos consumos y esto tiene un impacto negativísimo sobre el cerebro en desarrollo de los adolescentes”.
Además los chicos de hoy tienen mayor acceso a información, a la realidad virtual y a las relaciones sociales más allá de los espacios físicos, algo que podría ser más positivo, pero también más complejo.
Además la adolescencia actual empieza antes y termina más tarde. Se calcula que se inicia alrededor de los 12 años y que hay causas ambientales que contribuyen a que se den los cambios hormonales en forma precoz, entre ellos, mencionó la obesidad, el contacto con ciertos químicos o la exposición a la luz azul que emanan los dispositivos.
A su vez, la adolescencia se extiende hasta los 25 años, pero no por un hecho biológico sino social.
“Les exigen a los adolescentes que estén más preparados para salir de su casa a un trabajo y les está costando más sostener los roles adultos de casarse, tener una casa, un trabajo y tener hijos….esto se está dando a edades mas tardías y entonces los chicos necesitan del apoyo familiar por más tiempo”. Sin embargo, para ella, no es un problema de los adolescentes sino que tiene que ver con una tema social que afecta a la Argentina y al mundo.
El rol de la educación
A la educación también le cuesta entender al adolescente del siglo XXI que “en general pareciera que no les interesa nada, que no les gusta la escuela, que no aprenden”. Sin embargo, Teresa Torralva explicó que el problema es que estamos muy atrasados en la Argentina tanto en el nivel secundario como en el universitario. “El formato de aprendizaje es viejo y aburrido en comparación con las nuevas tecnologías”.
De todas maneras, dijo que en el mundo entero las encuestas demuestran que los adolescentes no disfrutan de los aprendizajes escolares. “Hay una revolución a nivel educativo que apunta a otra cosa. Ya no existe más la necesidad de aprender de memoria porque se tiene acceso a búsquedas de información mucho más interesantes a través de la web y de los dispositivos y nuestro cerebro empieza a cambiar porque ya no necesitamos ser guardadores de datos ni ser tan memoriosos sino que necesitamos cerebros que sean más inteligentes para buscar la información que ya está disponible, para asociarla, pensarla y analizarla”.