El ciclo Viernes de Cine cierra con un trabajo de Almodovar
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/11/Dolor-y-Gloria-01.jpg)
Este viernes, a las 20, se proyecta “Dolor y gloria”, un filme de tintes autobiográficos
El ciclo “Viernes de cine”, realiza el último encuentro del año y cierra el 2019, con una de las grandes películas del año “Dolor y gloria”, de Pedro Almodovar y previamente se verá una selección cortometrajes.
El evento tendrá lugar a partir de las 20, en el Centro Cultural de Necochea, de 54 Nº 3062, donde se proyectará este trabajo del realizador manchego (que recientemente cumplió 70 años) y regresó al drama, no al melodrama, ni al thriller ni la comedia. Dolor y gloria es un filme, como se dice, de tintes autobiográficos.
El propio realizador de Julieta, al preguntársele si es sobre su vida, dice “no” y “sí”. Dolor y gloria entra directo al podio de las mejores películas del director de La ley del deseo, Tacones lejanos y Todo sobre mi madre, una obra que en su totalidad resulta valiosa, personal, interesante, y logra ser indisoluble, intrínsecamente almodovariana, sin recurrir a esos artilugios con los que el sello del autorismo sirve para ocultar la reiteración, la autocomplacencia y la comodidad del plagio a sí mismo.
A las 20, se compartirá una variada selección de cortos de distintas nacionalidades y temáticas. De famosos directores y de realizadores que dan sus primeros pasos tras las cámara. Media hora dedicada a los mejores cortometrajes.
Historia
Mientras que, a las 20.30, se proyectará “Amor y gloria”, (España 2019), de Pedro Almodovar.
La historia está contada en dos tiempos. En la actualidad, el director de cine protagonista de la narración, aquejado en sus actuales cincuentitantos por múltiples dolencias, está un poco alejado de todo; la Filmoteca está por estrenar la copia restaurada de una película suya de hace 30 años, y eso le permite volver a ponerse en contacto con el actor de ese filme, con quien está peleado desde entonces.
Por otra parte, ya desde el inicio, en el que la ensoñación de un flotario lo remonta al pasado, vemos apuntes de su niñez, sus primeros deseos y (quien sabe) el germen de otra película. Cine y teatro, placer y sufrimiento, sexo y drogas, el amor y la potente presencia de la madre, todos tópicos perennes en el cine de Almodóvar en un remolino que (como sucede siempre con él) es casi imposible de enumerar. Hay algo menos de delirio en las vueltas de tuerca (quizás por esa relación con “los hechos reales”), pero sólo un poco; ya sabemos que en la España donde el surrealismo y el esperpento forman parte del cotidiano, aquel delirio asumido con tanta resignación como gracia es tan natural como el respirar.
Combinación
La elegancia con la que Almodóvar combina tiempos y colores, y la maestría para dirigir actores (Antonio Banderas y Penélope Cruz están simplemente perfectos; y son actores, que salvo cuando son dirigidos por Almodóvar, casi nunca lo están) nos dejan literalmente en un estado parecido al éxtasis. La composición de Banderas permite que suframos con él sus dolencias, su amaneramiento nunca resulta excesivo y si bien la barba entrecana hace que en algún perfil adivinemos el del Gran Pedro, lo suyo no es la mímesis estúpida ni intento superficial de imitación. Una gran película que cuando termina hace que uno tenga la sensación de que recién empieza, que se quede con ganas de más, que podría seguir viendo una hora más, y otra, y otra. Así de buena es Dolor y gloria.
Dolor y gloria es un filme sobre el amor, en todas sus formas y manifestaciones, sobre el dolor, el perdón y la reconciliación. Hay quienes necesitan expiar, purificarse: quizás Almodóvar haya sentido necesario transformarlo en el cine. Y es una película que seguro disfrutarán, si cabe la expresión, quienes son sus fieles seguidores.
Vale destacar que el ciclo es organizado por Zoom Club de Cine y con esta proyección cierra el ciclo 2019.