El clima de fiesta, también entró en pausa
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Debido al Covid 19 muchos eventos tradicionales debieron postergarse en 2020 y 2021 y este año podrían volver a la normalidad. Aunque muchas podrían no volver a ser lo que eran
Con el retorno de la Fiesta del Girasol en Ramón Santamarina, todo hace creer que en 2022 podrían volver todas las fiestas que en 2021 no se realizaron por cuestiones de protocolo sanitario.
Aunque muchos se preguntan si el Covid no fue el golpe de gracia para alguno de estos tradicionales eventos.
El tiempo ha dejado en el olvido o transformado grandes fiestas populares, que convocaban a multitudes y que luego, con el paso de los años, fueron perdiendo la dinámica y la esencia para convertirse en algo completamente distinto a lo que eran en sus orígenes.
Es el caso del Festival Infantil, cuya primera edición se realizó en 1962. Surgió a partir de un proyecto de la Junta Vecinal Playas de Necochea, presentado en marzo de 1961. Esta iniciativa proponía la realización de espectáculos destinados a la infancia con fines de promoción turística.
La Comisión Municipal de Turismo, con el auspicio de la Lotería de Beneficencia y Casinos, el Instituto Cinematográfico Argentino, el Fondo Nacional de las Artes y el Comité Argentino para la UNESCO, trabajaron para hacer realidad esa idea.
El 5 de enero de 1962 Necochea asistió al alumbramiento de su Primer Festival de Espectáculos para Niños, sin sospechar entonces que esa inauguración abriría el camino hacia una de las fiestas más antiguas del país y convertiría a la ciudad en una suerte de capital del teatro infantil.
Figuras de renombre como Mané Bernardo y Sarah Bianchi o Javier Villafañe y sus títeres estuvieron presentes ininterrumpidamente hasta 1976, y luego del retorno de la democracia regresaron como invitados especiales y recibieron el reconocimiento a su labor.
También fueron padrinos y trajeron espectáculos otros grandes como María Elena Walsh, Leda Valladares, Rorberto Aulés, y obras de teatro dirigidas por Hugo Midón.
En los últimos años la fiesta de los niños se ha convertido en un evento local y ese perfil se ha reforzado con el traslado del festival desde la Villa Díaz Vélez a la plaza Dardo Rocha.
Si bien con la realización de la Fiesta del Girasol, que este año llega a su 45ª edición, se mantiene uno de los eventos más importantes del distrito, otras no se realizaron este verano, como la también tradicional Feria de las Colectividades.
A fines del año pasado ya estaba en duda la realización de esta tradicional fiesta que cada año atrae a miles de turistas y vecinos con sus comidas, música y bailes típicos.
Si bien este año hubiera alcanzado su 19ª edición, en realidad se trata de una celebración que tiene tres décadas.
La primera Feria Anual de las Colectividades se concretó en 1989, en coincidencia con los actos por la apertura de la temporada de verano, los días 8, 9 y 10 de diciembre.
En aquella primera edición estuvieron representadas la colectividad árabe, con sirios y libaneses, alemana, chilena, danesa, española, francesa, italiana y japonesa. Con el correr de los años, se sumaron también los griegos, Italia se dividió presentándose en distintas regiones lo mismo que España, con stands propios para vascos, andaluces, asturianos y de la Sociedad Española. En algunos casos con continuidad y otros con presencias esporádicas.
Fue a principios de este siglo que logró regularidad, pero a fines de 2021 la Coordinadora de Colectividades, encargada de la organización, decidió no realizar la edición de 2022. La idea es volver a reunirse el mes próximo para decidir el futuro de la fiesta.
Perdidas en el tiempo
Otra fiesta que perdió fue la Fiesta de los Pescadores. La última se realizó hace ya diez años.
La fiesta nació en la década del ’70 y atraía a una multitud de vecinos y turistas en el mes de febrero. Con el tiempo se fue cambiando la fecha hasta realizarse en la Semana Santa.
La Fiesta de los Pescadores contó con la participación de artistas destacados y fue una de las más esperadas en la temporada.
Algunas de las figuras que pasaron por el escenario de la fiesta fueron Teresa Parodi, Valeria Lynch, Antonio Tarragó Ros, Ricky Maravilla, Manuel Wirtz, el dúo Pimpinela, La Mancha de Rolando, Los Auténticos Decadentes y dos figuras del Teatro Colón como eran la soprano Marina Biasotti y el tenor Mauro Esposito, entre otros.
Algunas de las actividades tradicionales de la fiesta eran los paseos en las lanchas amarillas, concursos de manchas, juegos como “Suelta de ganso”, carrera de palo enjabonado y competencias de natación.
La gastronomía era otro de los puntos fuertes de la fiesta, que no tuvo regularidad en sus realizaciones. A medida que la colonia pesquera comenzó a reducirse, hubo años en los que no se hizo y se retomó a principios de este siglo.
Las últimas ediciones fueron organizadas por la cooperativa de pesca “La reperada”.
Las olvidadas
La Fiesta de los Pescadores no fue la única que desapareció. Algunas han sido incluso olvidadas y sólo se acuerdan de ellas los más memoriosos. Tal es el caso de la Fiesta del Calor y su contrapartida, la del Frío.
Otras tuvieron momentos de apogeo, como la Fiesta de la Juventud. La primera se realizó en diciembre de 1969, en pleno apogeo hippie. La música beat, los vestuarios coloridos y las danzas desarticuladas ocuparon la ciudad durante una semana, con la presencia de delegaciones de varias provincias.
Jóvenes de Santa Fe, Catamarca, Chaco, Córdoba, La Rioja, La Pampa, Formosa, Mendoza, San Juan, San Luis, Río Negro, Chubut, Capital Federal, Tucumán e incluso de Uruguay, llegaron a mediados de diciembre de 1970 para participar de la segunda edición.
Con el regreso de la democracia hubo algún intento de reflotar estos encuentros, pero sin éxito.
Tampoco se pudieron recuperar los festejos del carnaval, que durante décadas animaron esta época del año. Mientras en Lobería se ha logrado con éxito reeditar los denominados “corsos” con una gran respuesta del público, aquí nunca se logró.
En el distrito bailes, corsos y batallas campales de juegos de agua en los barrios hicieron furor hasta mediados de los años 50.
Durante los festejos de carnaval los bailes en clubes y hoteles de la villa atraían a gran cantidad de personas.
Aunque uno de los eventos más recordados de aquella época eran los corsos que se realizaban en la avenida 59, en la zona céntrica.
Otras fiestas que también parecen haber pasado a la historia, son la de los transportistas, que se realizaban en Quequén hasta hace unos años.
En el interior, durante muchos años se realizó en Juan N. Fernández, organizada por el Club Defensores, la Fiesta del Agricultor.
En los últimos años han surgido nuevas fiestas, es el caso de la que se realiza en Juan N. Fernández: la de la Soga Gaucha.
Esta surgió precisamente porque la localidad no contaba con una fiesta que la identificara, como es el caso de Ramón Santamarina. Surgida por impulso de un grupo de estudiantes y en 2021 la octava edición sufrió varias postergaciones por las condiciones del tiempo.
Otras tradicionales fiestas, como la de San Ignacio, de la comunidad vasca, o la de la Cerveza, de la colectividad alemana, han registrado postergaciones y adaptaciones debido a la pandemia y los nuevos protocolos.
En 2022 finalmente, después de tanto tiempo, las fiestas tradicionales también podrían volver a la normalidad.///