“El club apunta a que esta camada sea la base de la Primera”
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Juan Cabello, director técnico de la Sexta división de Rivadavia, destacó la proyección del grupo que se consagró campeón este año
Siempre con el primer objetivo de formar, las divisiones menores de nuestro fútbol definen sus rasgos netamente competitivos una vez que se da el salto a las categorías superiores. La Sexta división del Club Atlético Rivadavia disfrutó en este 2018 de ambas premisas, con un grupo de jugadores consolidado que se ilusiona con llegar a la Primera y la satisfacción de ser campeones.
Juan Cabello, exjugador del decano y que desde hace siete años trabaja con las categorías formativas del club, conoce muy bien el proceso de este plantel campeón. “Fue la primera categoría que yo agarré. Los tengo desde hace cinco años en el fútbol infantil y los últimos dos en Sexta. El año pasado la base era de categoría 2002 y la idea era llegar a semifinales y se logró, cosa que hacía un montón de años que no se lograba. La idea en este segundo año era pelear el campeonato y se no dio. Cuadró todo como lo pensábamos”. Vale recordar que la categoría 2002 de Rivadavia fue bicampeona en infantiles en 2015 y 2016.
A futuro
El entrenador puso su mirada más allá de esta copa y la propia consagración, pensando en el futuro del club. “El club apunta a que esta camada sea la base de la Primera de acá a tres años. No son sólo expectativas mías, sino las del club”, explicó y valoró al grupo por sobre los nombres: “Son unos cracks. Es una base enorme de chicos de categoría 2001 y 2002 que sobre todo son un grupo humano tremendo. El compañerismo es el punto fuerte que tenemos”.
La campaña
Rumbo al campeonato, Rivadavia se adjudicó con comodidad la zona A, sacándole 16 puntos a su escolta, Villa del Parque. Curiosamente, el equipo de la playa terminó metiéndose en la final y fue un duro rival al que finalmente doblegó en los tiros penales. “Estuve en desacuerdo cómo se cambió el campeonato. Se diagramó de una manera, en la que clasificada sólo el primero de cada zona, y a mitad de torneo se cambió. Le sacamos una gran ventaja al segundo y fue quien terminó jugando la final contra nosotros y en realidad no tenía que haber clasificado. Si de movida así son las reglas, no hay problema, pero que lo cambien no me gustó y tuvimos que jugar contra eso también”.
Rivales
A la hora de remarcar partidos y rivales, Cabello destacó a Villa del Parque porque “las finales siempre se juegan de otra manera. Perdimos allá, ganamos de local y fue muy muy parejo” hasta tener que definirse en los tiros penales. Asimismo, advirtió que “siempre hay ‘mini’ clásicos y en este caso uno de los más duros es con Estación, que tiene una buena camada. De hecho hasta los interzonales veníamos atrás de Estación y ahí nosotros empezamos a ganar, ellos no sumaron tantos puntos y nos alejamos. No tuvieron la suerte de clasificar pero siempre es un rival duro”. Otro equipo que no llegó a semifinales pero también se ganó el elogio fue Jorge Newbery de Lobería: “Es para remarcar como juega esta categoría, la Sexta es muy buena”.
Los campeones
El plantel de Sexta división de Rivadavia que dio la vuelta olímpica estuvo conformado por Juan Márquez, Mateo Herrera, Agustín Linde, Mateo Fernández, Tobías Curries, Nahuel Tello, Juan Ignacio Cabello, Daniel Britos, Luca Lorifichi, Kevin Ortueta, Manuel Baliño, Agustín Marchal, Ramiro Barulli, Gonzalo Molero, Julián Safdie, Federico Montarce, Benjamín Peralta, Camilo Díaz, Juan Cruz Melluso e Isaías Diez. También también debutaron sumaron minutos chicos de categoría 2004 como Facundo Laursen, Nahuel Benavides, Nicolás Herrera, Ceferino García, Emmanuel Rodríguez, Mateo Caballero y Rocco Rebollo. La dirección técnica de Juan Cabello contó con Marcos Robla como ayudante de campo y con Germán Fernández y Laura Fernández como permanentes colaboradores.
Diez años después, mismo rival y por penales
Este grupo de pibes concretaron un título en Sexta división de la Liga Necochea de Fútbol que el Club Atlético Rivadavia no conseguía desde hacia una década. Curiosamente la última consagración, en diciembre de 2008, tuvo demasiadas similitudes con la reciente. La vuelta olímpica, también en el estadio Panamericano, fue tras vencer nuevamente a Villa del Parque en la final y en otra definición por penales. También como este año, Rivadavia había perdido el primer partido, por 1-0, y logró forzar la definición ganando la revancha ganando por el mismo marcador. El equipo que dirigía entonces Jorge Garro tuvo como “heroe” en los penales nada menos que al arquero Ignacio Torres.