El Club Danés se renueva sin perder su identidad
Reformas, propuestas y puertas abiertas a la comunidad
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ROCÍO MAGALÍ SÁNCHEZ
Para Ecos Diarios
Aunque nació en Bahía Blanca, Christian Rasmussen creció vinculado a Necochea por la historia de su familia. Su madre de Quequén y su padre de La Dulce, ambos descendientes daneses, eligieron esta ciudad como destino de vacaciones desde siempre. En 2002, Christian decidió radicarse definitivamente en la ciudad con su esposa y sus hijos. Y hoy, más de dos décadas después, es el presidente del Club Danés, una institución centenaria que busca revitalizar su rol como espacio de encuentro, identidad y comunidad.
“La relación con el club viene por la colectividad danesa”, dice Rasmussen. “Mi padre fue miembro, mis abuelos también. En 2023 me invitaron a participar de la comisión y me enganché. Por circunstancias familiares del presidente anterior, quedé como presidente interino, y ahora en la próxima asamblea asumiré por dos años más”, cuenta con entusiasmo.
El Club Danés está ubicado en Avenida 42 casi esquina 55, donde funciona desde hace más de cien años. Allí, donde antes se festejaban casamientos, cumpleaños y encuentros deportivos, hoy se intenta recuperar ese espíritu integrador. “Estamos en un proceso de recambio generacional. Hay gente joven en la comisión con nuevas ideas. Queremos volver a activar el club, abrirlo a la comunidad, que los socios se acerquen y lo sientan como propio”.
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Una de las prioridades ha sido mejorar la infraestructura: se remodelaron el salón principal con capacidad para 300 personas y un salón más pequeño para 50. También se recuperó el patio y se pintaron los espacios comunes. Pero además de los arreglos edilicios, hay una intención clara de recuperar el corazón del club: las actividades sociales y culturales.
Tradición viva
Actualmente, cada segundo viernes del mes se realiza la tradicional cena de sándwiches daneses, y el tercer jueves, el grupo de damas –integrado por ex madres y abuelas del colegio y el club– se reúne para compartir una jornada que siempre incluye disfraces, música y mucho humor. “No sabés las ganas que le ponen”, señala Christian con admiración.
Además, se celebran fechas claves como el San Juan, el aniversario del club el 9 de julio, el carnaval en febrero y un evento especial en septiembre para los socios vitalicios mayores de 70 años. “Son actividades de encuentro, muy valoradas por los más grandes que buscan espacios donde vincularse y revivir sus raíces”, dice el presidente.
Pero también hay una apuesta por sumar propuestas para las nuevas generaciones. Desde el año pasado, con el impulso de las tradicionales Romerías Danesas que se realizan en un campo a 50 kilómetros de Necochea, se conformó un cuerpo de baile folklórico llamado Summer Folk, compuesto por ocho parejas de jóvenes que ensayan semanalmente en el club. Este año, incluso, participaron de un encuentro nórdico en Buenos Aires junto a delegaciones de Brasil, Uruguay, Chile y Bolivia.
Las Romerías, explicó Rasmussen, son encuentros que datan de hace más de 120 años. Originalmente, los chacareros daneses se reunían al finalizar la cosecha en diciembre y compartían una semana entera de festejos en el campo. “Hoy es un fin de semana largo. Pero sigue siendo una tradición muy fuerte: hay juegos, comidas típicas, se arma una cantina, se representa una obra de teatro basada en anécdotas reales de la colectividad. Es un espacio de pertenencia, identidad y mucho humor”.
Aldea danesa
Otra propuesta que se está gestando para septiembre es la recuperación de la aldea danesa, una actividad conjunta entre el club y la iglesia luterana, donde se ofrecerán comidas tradicionales, souvenirs y juegos familiares. Rasmussen destaca la importancia del trabajo colaborativo: “Con la iglesia tenemos muy buen vínculo. Somos de la misma generación y compartimos el deseo de mantener vivas estas costumbres”.
El Club Danés también alquila sus instalaciones para eventos privados y peñas folklóricas. La planta alta, donde antiguamente tocaban las orquestas en vivo, hoy es sede de la escuela de danza contemporánea SINAP. También hay clases de Zumba a cargo de Mónica Nudsen, pionera de la disciplina en Necochea. “Eso demuestra que el club está vivo, que es un lugar activo y abierto para todos”, afirma.
La gran deuda pendiente, según Christian, es recuperar el espacio deportivo como punto de atracción para las nuevas generaciones. “Tenemos una quinta que hoy está alquilada a una liga de fútbol comercial. Pero soñamos con volver a tener actividades propias que traigan a los chicos, como lo hacían antes el handball o el atletismo. Eso nos permitiría cerrar el círculo generacional”.
Mientras tanto, la comisión continúa trabajando para que el club vuelva a ser una referencia. “Hoy tenemos una persona que abre la cantina tres veces por semana para recibir a quienes quieran consultar o proponer actividades. Queremos que se note que el club está abierto, que no es un lugar cerrado ni exclusivo. Si alguien tiene una idea o quiere acercarse, estamos para escucharlo”.
Con más de un siglo de historia y un presente que late fuerte, el Club Danés de Necochea busca conjugar memoria, comunidad y futuro. Porque las raíces, cuando se cuidan, no solo se conservan: florecen.
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