El comedor Campana se rearma tras cuatro robos
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Recibieron donaciones de utensilios, pero continúan las necesidades, como alimentos frescos e insumos para reparar el techo roto hace casi un año
El comedor Campana, ubicado en 73 y 86, de noviembre del año pasado a hoy, ha tenido cuatro robos. “Un promedio de 45 o 50 días entre cada robo”, manifestó Sonia Azpeitia, una de las integrantes del comedor, en diálogo con Ecos Diarios. En el último hecho, ocurrido hace cerca de un mes, se llevaron todos los utensilios, “no dejaron ni un tenedor, ni un plato, ni un vaso, y alguna mercadería se la llevaron y otra la rompieron”, relató Sonia.
Por otro lado, vecinos solidarios, acercaron donaciones de elementos de cocina, ropa y alimentos, y quien quiera sumar su colaboración, puede hacerlo todos los días por la tarde acercando lo que tenga al comedor.
Donaciones
En cuanto a las donaciones, la gente viene aportando colaboraciones, lo que ayudó a recuperar cacerolas, ollas, cubiertos, vasos y tazas, entre otras cosas que les fueron robadas. Lo que falta en este momento es mercadería, por ejemplo, frutas, verduras o carne, como principales necesidades, para al menos una vez a la semana contar con comida fresca. Vale mencionar que cuentan con una donación fija de pollo de un comercio de nuestra ciudad, y también piden en los almacenes cercanos.
Para obtener más fondos, han hecho, por ejemplo, un bingo y un espectáculos de zumba a beneficio la semana pasada. Aun así, ayer, para comprar el pan, han tenido que poner del bolsillo de quienes están ahí cotidianamente, cuyo sueldo es mínimo, por tratarse de cooperativistas.
Asimismo, no reciben ayuda económica del Municipio o la Provincia. Sonia mencionó que están buscando, pero todavía no lo han logrado. Tampoco reciben alimentos para los niños, ya que todas las colaboraciones son de particulares.
Actividades
En el comedor, se dicta el plan Fines, con dos comisiones, de primer año y segundo.
Además, hace una semana arrancaron con el desayuno, debido a que los chicos comentaban que no habían comido nada al llegar a almorzar. Lo pudieron hacer gracias a donaciones de leche, dulce de leche y galletitas.
Diariamente, reciben entre 25 y 40 niños, depende del momento del mes, ya que los primeros días los padres tienen más dinero por haber cobrado hace poco y se acercan menos, pero después, llegando a fin de mes, se agregan más.
A su vez, brindan viandas para familias, lo que hace que atiendan a unas 70 personas en total diariamente.
Cuentan también con una huerta comunitaria, con cooperativistas de “Argentina trabaja” utilizando el lugar. Cuando da sus frutos, hacen uso de eso en el mismo comedor, aunque la tierra de la zona es complicada y no han tenido tanto aprovechamiento.
Reparación del techo
El techo del comedor lleva un buen tiempo roto, casi un año, ya que no pueden repararlo desde noviembre del año pasado. Al momento, no han podido concretar el arreglo que necesita, ya que la ayuda que han solicitado fue postergada “para más adelante”, de acuerdo a lo comentado por Sonia Azpeitia.
Las chapas las tienen, gracias a una gestión de Jimena López, y aunque no son iguales a las que estaban, se pueden ir ensamblando una arriba de la otra.
Les hacen falta tres palos de 7 metros, cuyo valor es de $7.000 cada uno. Lo solicitaron a la Usina, y la cooperativa aceptó otorgar la donación y firmó el pedido para otorgárselas hace 15 días, por lo que se encuentran esperándolo.
Se hallan ahora “atrás de un grupo de la Municipalidad”, indicó Sonia, que están trabajando en los barrios, para que aporten la mano de obra.
El temporal de la semana pasada y el techo roto fue un problema, y su reparación la consideran una prioridad. “Les dimos de comer a los chicos apurados y los mandamos a la casa y a la tarde se inundó todo”, afirmó Sonia.