El comercio entre incertidumbre y temor
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«Un emprendedor exitoso entiende
que los límites son desafíos, que a veces
fracasar no es el final y que el
éxito suele ser momentaneo».
Andres Silva Arancibia, especialista marketing en Chile
Las Pymes son una de las columnas que sostienen la economía del país aportando el 6 % del PBI y siendo generadoras de empleo en un setenta por ciento. En la Argentina el comercio Pyme es la categoría económica laboral y productiva de mayor importancia y si sumamos a todas, desde las medianas hasta las más pequeñas existen un total de 860.000 con mayor presencia en las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.
En el país hay 27 Pymes por cada mil habitantes, se crea una entre 2.300 argentinos, en Brasil una cada 369, en Chile una cada 124 y en toda América latina, hay una empresa o comercio cada 505 habitantes de promedio.
En la Argentina el 95 % de las sociedades ocupan menos de 100 empleados, el 57 % está impulsado por las Pymes con seis millones doscientas mil personas en relación laboral; el cincuenta por ciento de estas empresas tienen rentabilidad y el otro cincuenta enfrenta dificultades, algunas muy serías.
En el distrito de Necochea, datos no exactos, hay aproximadamente unas tres mil, con muy baja ocupación muchas de tono familiar sorprendiendo la proliferación de negocios con esta particularidad.
Esperando los resultados del último censo del distrito nos aventuramos a decir que arrojará más de cien mil habitantes, en tal razón se hace necesario más y mejores servicios, más tareas de mantenimiento y mayores posibilidades de inversión a pesar de encontrarnos en una Argentina sin rumbo que acorta chances y crea desesperanza, aun así los pueblos y ciudades crecen poblacionalmente por una cuestión natural de la vida.
La cantidad de pequeñas y medianas empresas así lo atestigua a pesar de los golpes diarios que sufre el inversor y emprendedor con impuestos nacionales, provinciales y tasas municipales acechando siempre a quien apuesta, invierte y produce cuando por el otro lado hay una gran e importante masa de dependientes del Estado con sueldos más que generosos con relación a los que puede atender el sector privado.
Dijimos que se estimaban en tres mil comercios en el distrito de Necochea según la última verificación de datos. Paralizaron su actividad durante el año y medio de pandemia el 25 % retornando a la normalidad paulatinamente el 20% y no abrieron nunca más sus puertas el 5%. La otra fuente generadora de trabajo es del cuentapropista que también puede tener algún ayudante como empleado, esto último es hablar de todos los oficios que funcionan diariamente y que representan el setenta por ciento, prácticamente una marca promedio símil con lo nacional y provincial.
Necochea y Quequén tienen otro detalle que no se puede dejar pasar por alto un 25 % de la actividad comercial no tiene local habilitado, esto se da por los trabajos que se realizan en casas particulares o en lugares alquilados como galpones y también en garajes donde se vende ropa, alimentos y diversidad de productos.
El momento comercial en el distrito de Necochea
Mientras tanto crece la actividad comercial que llegó para quedarse como las compras “on line”, adquiriéndose por este medio los más diferentes productos desde ropa, repuestos de todo tipo, electrodomésticos etcétera, etcétera; hoy es casi seguro que en determinados rubros haya más entregas diarias a domicilio por esta vía de compra que público en los comercios del ramo.
Es alarmante el momento que se vive en el distrito con referencia a la situación comercial, que no es nueva, viene en descenso desde hace una década y ahora se ha acentuado la crisis económica por una irracionabilidad política generalizada de quienes nos gobiernan desde el poder central que no se sabe dónde está, si en Olivos o en el Calafate.
De acuerdo a datos no extraídos del Indec sino de la consulta a comerciantes locales de diferentes rubros aseguran que: en alimentos en un año la inflación fue del 130 %, en la construcción el 150 %, ferreterías desde 2016 al presente, seis años, 820 %, la ropa supera el ciento por ciento y así podríamos seguir, caso el de los electrodomésticos con diferentes porcentajes de incremento.
El precio de los automóviles cero kilómetro se desmadró la semana pasada, este ya venía fuera de control desde tiempo atrás al no haber un valor único de referencia por marca y modelo, sumado a la irregularidad en la entrega, el aumento obviamente se trasladó al negocio de los usados y muchos acuerdos comerciales que se habían cerrado hace unos días finalmente quedaron a la expectativa o se anularon.
Por otra parte hay bajo interés por los importados que puedan estar en las agencias por precios siderales y por el impedimento al ingreso de repuestos ante un futuro incierto.
Uno de los sectores más perjudicados es el turismo, muchas agencias dejaron suspendidos sus programas dentro y fuera del país por la aumento del dólar y de todos los valores que supone cuando se organiza un viaje, hotel, gastronomía, visitas, paseos y demás. La pregunta es ¿a qué sector comercial le va bien?
Medidas y acciones para aliviar situaciones
Y no precisamente por una mala administración, despilfarro de dinero o no prever algo que es imposible en la Argentina ya que se está ante una caja de Pandora, con estas condiciones tiene que ser Superman el pequeño comerciante para aguantar el chubasco.
En este extremo momento dificultoso económico se tendría que pensar en medidas con si estuviéramos en pandemia. En realidad lo llamaríamos “virus económico nacional” frase que no pretende provocar ni risa ni bronca sino el estado actual de situación. Las Pymes necesitan urgentemente créditos a tasas más blandas que las vigentes en el mercado financiero.
No provocar más zozobra como fue la doble indemnización ante despido, hoy ya derogada, todo lo que aleja a la inversión el empleo y la seguridad de quien da trabajo. Prorrogar vencimientos, suspender transitoriamente la declaración jurada de aportes y contribuciones, el famoso formulario 931, donde los empleadores deben presentar ante la AFIP la constancia de los aportes realizados por la totalidad de los trabajadores, suspender los embargos bancarios que están llegado a gran cantidad de empresas, flexibilizar y ofrecer posibilidades crediticias.
Hoy existe una cantidad de comerciantes, con la “espada de Damocles” sobre su cabeza cercanos al cierre de sus cuentas en los bancos o directamente cerradas, impidiendo el normal funcionamiento para el cobro de la venta por medio de pago de tarjetas de crédito o débito, estas últimas paradójicamente obligatorias o llegar a figurar en el Veraz a veces por una insignificancia; en materia impositiva eliminar la tasa de seguridad e higiene y de habilitación de locales y abarcar más plazos para el pago del IVA. Aquí debe estar el Estado presente y el Concejo Deliberante, acompañando en forma permanente a sustentar las Pymes allanando situaciones que estén a su alcance.
En nuestro país llevado a la ciencia ficción, tragicómico por momentos, surrealista en otros, nadie puede permanecer indiferente, hay que activar el arma más importante, la participación, para defender derechos, hacer cumplir obligaciones y con coincidencias o diferencias defender al que produce, al que invierte, al que da empleo, al que paga impuestos y tasas, al que no recibe ningún plan y percibe solamente ahogos financieros; con un ataque sistemático a la clase media como queriendo nivelar todo para abajo, todos iguales, esclavizados por un Gobierno auto llamado popular que atenta permanente a quienes buscan posibilidades de progreso, donde conseguir el éxito en cada profesión, comercio o actividad individual pareciera que fuera un pecado.
Al escribir estas líneas se estaba llevando a cabo ayer una multitudinaria marcha de hartazgo en la Capital Federal y varias ciudades del país, puede ser una muestra de que: “cuando los pueblos pierden la paciencia suele tronar el escarmiento” como solía decir Perón.///