El comercio está lejos de una recuperación, pese a una mejoría
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La cuarentena puso patas para arriba a una actividad de por sí inestable. Muchos empezaron a comerciar desde sus hogares, vía delivery. El precio del dólar definirá cómo sigue
Si hay un sector que ha padecido en los últimos ocho meses las consecuencias de la eterna cuarentena es el del comercio, situación que ha derivado en numerosos cierres, migraciones del centro a los barrios para poder subsistir, y una pérdida económica de la que aún se está lejos de reccuperar.
Mientras sus actores siguen ensayando estrategias, fuentes consultadas por Ecos Diarios dieron cuenta que desde septiembre se ha notado un repunte en las ventas, aunque con los vaivenes del dólar y la habitual especulación de algunos fabricantes, hoy existe un marcado desabastecimiento en varios rubros. “Estamos mejor que en junio, cuando se produjo el primer brote de casos, tuvimos que cerrar una semana y parecía que nos íbamos a fundir todos, pero aún estamos muy lejos de algo medianamente normal”, describió un comerciante.
En esos meses algunos pudieron acceder al ATP, y así pagar la mitad de los sueldos de sus empleados. Apenas un paliativo en el gasto global de los comerciantes, que padecen una alta sangría en materia impositiva, de alrededor del 60% facturado, a lo que se suma el consumo de gas y luz y, en no pocos casos, sueldos de empleados y alquileres.
Atomización del mercado
Quien recorra la ciudad y compare la fotografía actual con la del año anterior, pandemia-cuarentena mediante, notará que mientras se fue despoblando el centro comercial, donde producto de los altos costos de
alquiler y demás cerraron decenas de locales; y que se han abierto negocios en distintos barrios, con algunos crecientes polos comerciales en avenida 42, de 75 a 91, y en ésta, de 42 hacia el Parque Lillo.
Colateralmente este comportamiento ha mejorado los barrios, ya que un comercio abierto hace que haya más iluminación, cartelería y circulación de gente. Aunque la ciudad se ha expandido y habría que darle prolijidad a la zonificación vigente desde hace muchos años.
Más allá de estas aperturas, no pocos comerciantes han intentado otras variantes, como la venta desde sus hogares, con la realización de los showroom, o propuestas a través de Internet..
“En el microcentro bajó las persianas el 30% del comercio y en el distrito el cierre definitivo, es decir de gente que dejó la actividad, fue del 10%. De esta manera en 2020 dejaron de funcionar unos 200 emprendimientos, en los mismos índices de lo ocurrido a nivel nacional”, señaló el titular de la Cámara Comercial a Industrial de Necochea, Mariano González.
Los actores de la actividad comercial hablan de una actividad “dinámica”, con algunos que hacen intentos en distintos barrios, hasta que surjan dividendos y aperturas de sucursales. Obviamente todo esto para un círculo pequeño que dispone de capital para hacerlo.
En el panorama local también ha subido la instalación de supermercados chinos, que invierten en locales grandes y pagan altos alquileres, con reducidas plantas de empleados, sub alquiler de carnicerías y fruterías internas y no haciendo ninguna otra inversión; ni siquiera en publicidad.
En estos meses de pandemia en Necochea se potenció en primer lugar la venta de comida, con deliverys, a veces ni siquiera con locales abiertos sino con producciones en las casas.
En contrapartida, los rubros que descendieron notablemente y muchos quedaron en el camino son los no esenciales, entre ellos los ligados a la indumentaria, regalería, perfumería o decoración, además de los emprendimientos que aún no pueden reabrir, por caso los peloteros y salones de fiesta.
Las costumbres a la hora de comprar, con un marcado avance de las ventas online, ha puesto en una encrucijada a los dueños de negocios. Y para competir se están volcando a este sistema. Hoy se estima que un 30% de los comercios de Necochea ofrece productos en redes sociales, número que aún se considera bajo. La cifra aumenta con quienes trabajan desde sus casas.
Presente con faltantes
Los comerciantes coinciden en que en septiembre, producto de la disparada del dólar, se empezó a notar una mejora, ya que al no poder viajar al exterior y las dudas de si iban a salir o no de vacaciones en la temporada, no pocos decidieron invertir sus ahorros en billetes estadounidenses en hacer mejoras en sus casas o en la compra de electrodomésticos. Estos últimos, junto a los productos de la tecnología, sufrieron aumentos de precios elevados
Sin embargo, a 15 días de este “veranito” comenzó el desabastecimiento en la mayoría de los rubros, en especial los relacionados a la construcción, con alguna excepción en los alimentos. La inestabilidad del país vuelve a torcer cualquier planificación comercial.
En cuanto a la concurrencia de clientes, tras la fuerte cuarentena, con negocios cerrados, y la posterior habilitación pero con ingresos reducidos y esperas en el exterior sufriendo bajas temperaturas, la gente ha empezado a naturalizar su relación con el coronavirus. Más allá de algunas despreocupaciones no convenientes.
Los comerciantes son respetuosos de la cuestión, que también los involucra como personas, pero defienden que sus negocios sigan abiertos, porque “no es la solución cerrar, no bajará el número de casos si nos obligan a hacerlo”, argumentan.
Futuro incierto
Si bien en la mayoría reina la incertidumbre por lo que vendrá, las fuentes requeridas consideraron que si se logra estabilizar la moneda extranjera y así los empresarios empiecen a desprenderse de la mercadería que han guardado, habrá un buen 2021, ya que la gente no viajará y ese dinero quedará en la ciudad.
Asimismo hay esperanza por la temporada, con el arribo preponderante de turistas de ciudades cercanas, en un radio de no más de 500 kilómetros.
Altas y bajas
Según los datos de la Dirección de Comercio del municipio, desde que se decretó la cuarentena se dieron de baja 186 comercios, mientras que las altas fueron 174.
Si bien los números son parejos, existirían numerosos casos de comerciantes que no notificaron el cierre de sus negocios, así como también los que abrieron y aún no hicieron trámites para la correspondiente habilitación.
Para quienes deciden dar de baja un comercio tienen que tener al día la tasa de seguridad e higiene; mientras que para dar de alta de un local chico, de no más de 40 metros cuadrados, se debe abonar $3.078, a lo que a partir de esta semana también se exige el pago por adelantado de 12 meses de la tasa de seguridad e higiene, que elevan el costo en $9.216 más. Estas cuotas obviamente no se pagarán en el año de desarrollo de la actividad.
Impacto provincial
En su edición del pasado sábado, Ecos Diarios, brindó una nota en la cual se da cuenta que durante la cuarentena se triplicó el cierre de comercios en la provincia de Buenos Aires.
Los datos fueron relevados por la Confederación Económica de la provincia de Buenos Aires.///