El complejo entramado de las entidades
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Algunas instituciones intermedias sufren desde hace años de la falta de participación. La pandemia complicó la situación de algunas, afectadas también por la falta de ingresos y la inactividad
El jueves se cumplieron dos años de la detección del primer caso de Covid-19 en la Argentina. Desde entonces el país pareció ingresar en una dimensión paralela. El impacto no sólo fue sanitario. Creció la pobreza, la producción se detuvo, la educación ingresó de un día para otro en la virtualidad y las actividades sociales se trasladaron a las redes sociales.
Si bien las restricciones se redujeron en 2021, no volvió la normalidad y recién con el inicio de clases hace unos días las cosas parecen volver al ritmo de vida que conocíamos hasta marzo de 2020.
Las consecuencias de estos dos años de Covid-19 aún no se pueden calcular con certeza. Se desconoce aún cómo ha afectado la pandemia la psicología de las personas y el impacto que esto puede tener en nuestra sociedad a largo plazo.
Las entidades, que forman parte de ese entretejido social que permite motorizar muchas actividades en las que el estado se encuentra ausente: deportes, cultura, ayuda a los más vulnerables, etc.
Es conocido que estas entidades a lo largo de los años vienen sufriendo la falta de participación y que muchas veces cuesta mantenerlas en marcha. ¿Cuál ha sido el impacto de la pandemia en estas instituciones? ¿Este fenómeno se ha visto agravado con la pandemia?
En 2019 unas 180 entidades habían regularizado su situación legal y se habían creado otras 45. Si bien existen más entidades de las que el vecino pueda imaginar, lo que habla muy bien de la solidaridad de la comunidad, faltan manos y voluntades. Y esto se nota especialmente en las localidades del interior del distrito.
Mirada interior
“En nuestra localidad hay muchas instituciones pero muy pocas se mantienen en el rol con que se fundaron. La participación de la gente es cada vez menor, de hecho en varias instituciones locales se ven las mismas personas involucradas”, señaló Viviana Galli, presidenta del club Defensores de Juan N. Fernández y también integra las comisiones del Centro Cultural y de la cooperadora del Hospital.
“Creo que la pandemia no fue excusa para no comprometerse, eso ya venía pasando. Pero si creo que el parate pandémico ayudó a que las instituciones quedaran relegadas a otras prioridades y ni hablar si pensamos que sin ingresos no se pueden mantener y eso sucedió estos dos últimos años”, explicó.
Galli señaló la burocracia como otro de los problemas que tienen que enfrentar las entidades en el día a día, especialmente en lo que tiene que ver con la regularización legal a partir de la personería jurídica.
“Al no haber personería, no se obtienen subsidios, exenciones, etc.”, indicó. Y dijo que el Club Defensores “no es la excepción”.
“Se esperaba hace un tiempo largo gente que se involucrara en la comisión directiva, hoy normalizadora, y de a poco se van sumando. Como así también se esperó con ansias propuestas para la reapertura del buffet, salón de fiesta, quincho, cancha de fútbol 5”, señaló Galli.
“Ahora hay una familia que está trabajando a full para abrir el buffet lo antes posible. De la misma manera sucedió con el fútbol, creíamos que este año no habría porque pasaba el tiempo y no había propuestas. Pero por suerte llegaron, más de cinco, de las cuales tres eran de afuera y 2 locales. Estas últimas se unieron formando una subcomisión con casi 30 padres, madres y amigos del fútbol”, afirmó.
“Mantener una Institución cuesta mucho, y no hablo solamente de dinero sino también de tiempo”, dijo Galli, quien preside el club que en julio cumplirá 100 años.
Tomar conciencia
“La participación de la gente en las entidades intermedias, sociales y deportivas, siempre ha sido un tema que nos ha preocupado”, afirmó Adolfo “Fito” Avila, dirigente de Villa del Parque y de la Unión de Clubes.
“Nos ha llevado reflexionar sobre si los dirigentes que no somos capaces de acercar a gran parte de la sociedad a las instituciones o si es la sociedad que está enfrascada en su obligaciones y en sus compromisos cotidianos y no tiene tiempo necesario para poder participar en este tipo de actividades”, afirmó.
“Los papás de los jóvenes que van a hacer deporte se dan cuenta de lo importante que es estar las entidades intermedias, pero no cuentan con el tiempo necesario para participar”, dijo Avila, quien señaló que muchas veces la sociedad no se da cuenta de la “tremenda influencia que tienen los clubes en el desarrollo de los jóvenes”.
“Hay una gran responsabilidad por los directivos actuales de tratar de concientizar a la gente de la importancia de todo este tipo de trabajo”, afirmó.
Y opinó que “el club tiene que volver a ser de la familia. Tiene que dejar de ser el club de los hijos, en el que los papás van exclusivamente a llevarlo y a retirarlos después de una actividad deportiva”.
Señaló que los clubes tienen que volver a ser “lugar de reunión, de interacción social”.
“Creo que se van a poder también empezar a conseguir los recursos necesarios para que crezcan y se mantengan las tan golpeadas entidades intermedias”, afirmó Avila.
Compromiso
Gabriel Coria, uno de los impulsores de la Fiesta de la Soga Gaucha en Juan N. Fernández, afirmó que “a la gente le acuesta comprometerse con las instituciones”.
“Por ahí quieren colaborar pero no quieren ser parte de una comisión”, señaló. Por ello, indicó “cuesta sumar gente”.
A cuestiones que sólo se ven de adentro de las instituciones, como la burocracia, la papelería y las responsabilidades que muchos no quieren tomar, durante la pandemia se sumó la imposibilidad de reunirse.
Esto llevó a suspensiones, postergaciones y en algunos casos a la inactividad total de algunas instituciones. “En los pueblos hacemos lo que podemos. Esperemos que en 2022 podamos seguir trabajando y creciendo profesionalmente”.
Menos participación
“La participación de la gente realmente ha disminuido”, afirmó Fabiola de Castro, referente de Red Vecinal Noroeste.
Dijo que las restricciones a la presencialidad ha “perjudicado muchísimo a las instituciones, principalmente a las barriales”.
Señaló que si bien se sigue en contacto directo con la gente y se mantuvo el trabajo en red con las instituciones barriales, la pandemia “afecto directamente nuestro trabajo, ya que no se pueden organizar eventos y no hemos podido hacer muchas de las actividades que tenemos programadas para todos los niños y las familias”.
“La participación de la gente ha disminuido también porque los tiempos cambiaron. La tecnología influye en esto. Antes un papa se tenía que acercar sí o sí al club o a la institución para hacer una pregunta. Hoy día todo es por Whatsapp. Entonces también se va cortando la relación cara a cara de los representantes institucionales con los particulares”, precisó Fabiola.
“Nosotros siempre mantenemos un grupo de trabajo muy bueno, sólido. Institucionalmente tenemos muy buena relación con todos en el barrio. Entonces eso permite que nuestro regreso a la actividad haya sido un poco más liviano o un poco más fácil que otras instituciones. Pero sí se observa que ha disminuido la participación de la gente”, concluyó.///
Un caso particular
Marta Iriberri, presidenta de la Asociación Cooperadora del Hospital Municipal “Dr. Emilio Ferreyra”, señaló que la falta de participación no es algo que afecte a esa entidad.
“Siempre contamos con gente que quiere colaborar”, señaló y explicó que se ha logrado armar “un equipo de trabajo fuerte, que trabajó durante la pandemia, sin reuniones presenciales, pero si virtuales”.
Opinó que incluso se trabajó “mucho más que otros años”. Pero sin embargo, la pandemia impidió a la entidad realizar algunas actividades que se efectuaban anualmente para recaudar fondos.
No obstante ello, Marta señaló que “las donaciones han sido muchísimas. Tenemos que agradecer a la comunidad y Dios que la gente siempre está dispuesta a dar una mano”.
Incluso, explicó la presidenta de la entidad, la gente también se ofrece a trabajar. “Por ejemplo, cuando se hizo la guardia y la Dirección, contamos con pintores, gasistas y muchas personas que nos ofrecen su mano de obra para colaborar y eso redunda en un beneficio muy importante”.///