El complejo La Hélice sigue cerrado en plena temporada
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Los turistas que vacacionan en Quequén se quejan porque en el sector ahora no hay ni siquiera baños públicos habilitados. Además la estructura de madera se sigue deteriorando
Más allá de los problemas que haya tenido el municipio con el antiguo concesionario y el conflicto judicial que exista en el medio, lo cierto es que este año Quequén perdió uno de sus principales paradores, el complejo La Hélice, que ofrecía hasta el año pasado servicio de sombrillas, restaurant, bar, baños, entre otras comodidades en un lugar clave para la costa quequenense.
La Hélice era una concesión municipal, que tras algunos conflictos, volvió a manos del municipio hace alrededor de dos meses, en coincidencia con la inminente temporada. Ahora directamente está cerrada.
Habría una intención del Ejecutivo de entregar el complejo con un permiso precario a una asociación de surf por esta temporada hasta que se pueda volver a concesionar, pero hasta ahora no hay ningún expediente en el Concejo Deliberante en tal sentido y mientras tanto, enero sigue corriendo.
Ecos Diarios recorrió ayer la estructura que luce completamente cerrada y deteriorada por la falta de mantenimiento, teniendo en cuenta que es casi todo de madera. Además por seguridad, tiene un guardia de Protección Ciudadana las 24 horas del día, ya que está el temor latente de que usurpen las instalaciones o que se puedan llegar a quemar como pasó oportunamente con La Frontera después que volvió a manos del municipio. A la noche, hay grupos de jóvenes que suelen hacer fogones en la playa, por lo tanto, el guardia está atento para pedirles que se ubiquen lejos de la estructura que es toda de madera.
Quejas de turistas
Los turistas que vacacionan en Quequén e incluso los mismos habitantes de la ciudad, se quejan de esta situación porque entienden que no hay demasiados paradores en la playa y ahora menos.
Mientras el equipo periodístico de Ecos Diarios sacaba fotos del lugar, quienes estaban en ese sector de la playa, pedían que “por favor” se hiciera algo para que esa estructura no quedara así.
Laura, una turista de Lanús que elige Quequén hace 34 años, lamentó la pérdida del parador. Ella alquiló durante seis temporadas y este verano cuando llegó se encontró con la sorpresa de que La Hélice ya no funcionaba.
Ya no tienen restaurant, bar y ni siquiera baños. “Aunque sea que habiliten los baños como servicio público”, se quejó, explicando que con una persona grande directamente no se puede bajar a la arena en estas condiciones.
Las sobrillas de paja siguen estando y se utilizan. Es curioso, pero por lo general, quienes las usan son los mismos que las alquilaban otros años y cada uno respeta el lugar del otro y, como no hay demasiado conocimiento, la gente externa tampoco intenta ocupar alguna. “Ahora las usamos, pero no pagamos”, destacó la turista, que por supuesto quiere volver a pagar para contar con todos los servicios que tenía antes.
En general, no se ve demasiada basura, pero sí las maderas del deck y del frente están muy deterioradas, incluso faltan algunas. El techo de una de las terrazas está todo caído y hay varias sombrillas de paja amontonadas en un rincón, que no dan un buen aspecto al lugar. Además el solo hecho de que esté todo cerrado, con una tira plástica en la entrada que indica la prohibición para pasar, da una imagen bastante lamentable en pleno verano, con la playa llena de gente.
¿A una entidad?
La idea del Ejecutivo sería dar un permiso precario a una entidad, que sería una asociación de surf, para que explote el lugar por esta temporada, hasta que se regularice la situación y se pueda volver a dar en concesión. Sin embargo, hasta ahora no hay ningún expediente presentado en el Concejo Deliberante para que se apruebe la iniciativa. Qué tipo de servicios brindarían, cuándo – porque los días se pasan rápido y la temporada ya está empezada-, si pagarían un canon y quién se haría responsable si pasa algo en el lugar, son todos interrogantes que surgen cuando se habla de entregar una estructura de estas características a una entidad para la explotación de un restaurant, balneario y bar con una importante demanda.
Es lamentable que se haya llegado a esta situación. Estas cosas se deben resolver, en marzo, en julio o en octubre a lo sumo, pero no estar pensando qué hacer en pleno enero.///