“El Covid vino a demostrar que uno solo no funciona, hay que trabajar en equipo”
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Señaló Belén Irungaray, en el marco del Día del Médico. Su experiencia con más de 20 años de trayectoria
Hoy, se celebra el Día del Mmédico y Belén Irungaray, jefa del Servicio de Infectología del Hospital Municipal “Emilio Ferreyra” contó su experiencia de más de 20 años de trayectoria en la profesión. Al momento de mirar el camino recorrido, aseguró que este año “el Covid vino a demostrar que uno solo no funciona, hay que trabajar en equipo. Hoy el hospital no funciona si no trabaja la enfermera, la mucama, el médico, el terapista, administrativos, el laboratorio, el servicio de Rayos, todos tiramos para el mismo lugar”.
Inclusive aseguró que se siente una privilegiada de amar lo que hace, de lo contrario, no podría estar tantas horas trabajando. “Este año con la pandemia fue un desafío doble por la cantidad de trabajo y porque confirmé que amo lo que hago. Soy feliz de haber elegido medicina”, remarcó.
Esta pasión nació en Belén cuando era una niña y tenía 8 años y le gustaba todo lo que era investigación. A propósito, recordó que “una vez me llevaron a una juguetería para elegir lo que quisiera y elegí un juego de química que traía microscopio, los reactivos y el calentador y empecé a jugar con las garrapatas del perro y las hervía con sales”.
Inclusive cuando era adolescente hizo un trabajo sobre el ciclo de la mosca, “yo estaba muy feliz pero era terrible ver el ciclo de vida de la mosca en un frasco”, recordó.
Irungaray estudió Bioquímica en La Plata, pero al tiempo se dio cuenta que no era lo que que le gustaba y se pasó a Medicina para ser investigadora. Al respecto remarcó que “cuando entré la primera vez al Hospital San Martín de La Plata me encantó y me acuerdo de esa sensación, del olor al hospital y los pacientes, me fascinó”.
Irungaray se especializó en Medicina General y en Infectología e inmediatamente se radicó en Necochea, su ciudad natal.
Si bien tuvo que trabajar en momentos difíciles como en el 2009 con la gripe H1N1, este año fue un desafío constante porque se desconocía todo acerca de esta pandemia del Covid y todo el tiempo tenían que estar actualizados de lo que servía y lo que no.
“Hemos tenido experiencias difíciles y en la mayoría de los casos por suerte, los pacientes han evolucionado bien y uno se pone muy contento cuando al paciente le va bien”, detalló.
Aunque el médico trata de no estar influenciado con los pacientes, Irungaray reconoció que hay pacientes con los que se encariña y termina queriendo mucho y si el resultado final no era el deseado, por supuesto que sufre pero como profesional está entrenada para poder seguir.
Igualmente destacó que “hay situaciones traumáticas que te marcan en la vida, como pacientes que tienen enfermedades terminales o el fallecimiento de algún chico u otras situaciones que se viven en la guardia y, al día de hoy, me las acuerdo”.
Empatía
La empatía siempre forma parte de la atención médico/paciente y es lo que a uno le gustaría escuchar el día de mañana si está del otro lado de la silla, señaló la infectóloga. “Lo más importante es aprender a escuchar y soy una agradecida de los pacientes que me han elegido”, dijo.
En el marco de esta fecha, Irungaray opinó que “antiguamente el día del médico era más glorioso y hoy no sé si tiene el reconocimiento social que tenía hace más de 50 años. En mi caso no me puedo quejar porque para esta fecha o fin de año hay pacientes que son amorosos, se acuerdan y me saludan o me envían algún obsequio”.
Hoy disfruta del placer diario que le da trabajar, “el día que no le encuentre placer o que no tenga ganas de estudiar, será el día que me retire”.///