El crimen de un comerciante que movilizó a los vecinos
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La muerte de Gustavo García golpeó a la ciudad
Ocurrió en febrero de 2004, pero como indicaba el artículo de Ecos Diarios, los pedidos de ayuda de Gustavo García siguieron retumbando en los oídos de los vecinos de 65 y 68 durante mucho tiempo.
Nunca se supo quién disparó contra García en la tarde de aquel miércoles 4 de febrero. El crimen de este comerciante se suma a una larga lista de homicidios que nunca han podido ser resueltos por la Policía local.
A diferencia de otros crímenes, como los de Mónica Neila, Alicia García o Rotondo Gómez, el del comerciante se produjo a plena luz del día e incluso hubo quien vio escapar a los ladrones.
Eran alrededor de las 17.20 cuando dos individuos ingresaron al local de la firma Seijo, dedicada a la distribución de productos para panaderías, fábricas de pastas y pizzerías. Los individuos aprovecharon que García, representante de la firma, estaba solo, lo amenazaron y se apoderaron de todo el dinero que había en la caja registradora.
Los delincuentes salieron corriendo del local ubicado en la esquina de 65 y 68 y García, de 42 años, los siguió y comenzó a gritar pidiendo ayuda.
Uno de los delincuentes se dio vuelta y le efectuó dos disparos, uno de los cuales impactó en el corazón del comerciante, padre de cuatro hijos.
Los gritos de García alertaron a los vecinos que salieron a la calle y encontraron al hombre caído de espaldas sobre la vereda, con los pies en la calle.
De acuerdo a un testigo, los dos asaltantes le entregaron el arma de fuego a una mujer joven, rubia, que tenía anteojos de sol. Mientras la mujer huyó por una calle lateral, los dos sospechosos se subieron a un auto de alquiler y se dirigieron hacia avenida 10 y 69.
Una vecina y un remisero dijeron luego que habían visto a los jóvenes a las vueltas media hora antes de cometer el asalto.
Inmediatamente después del hecho la esposa del comerciante llegó al lugar y comenzó a pedir auxilio a los gritos. Vecinos y curiosos se concentraron minutos después en el lugar, mientras que la policía acordonó la escena del crimen.
Se tomó testimonio a los vecinos, que indicaron que los dos asaltantes y la mujer corrieron por 65 hasta 66, donde se dispersaron. La mujer tomó por esa calle hacia 67, mientras que los dos jóvenes huyeron hacia 63.
Al día siguiente dos menores de edad fueron capturados en Quequén a partir de la intervención del padrastro de uno de ellos.
Se creía en ese momento que estos individuos podrían haber estado vinculados al asalto de un remisero ocurrido dos días antes del asalto a García.
La extrema violencia del robo a García y la sucesión de otros asaltos a comerciantes de la ciudad, llevó al intendente Daniel Molina a solicitar a al ministro de Seguridad Raúl Rivara mayor presencia de la policía provincial.
A la vez que se produjo una movilización de vecinos solicitando redoblar el esfuerzo para poner freno a la escalada de violencia. “La crisis delictiva todavía no pasó”, dijo el Jefe Comunal.
Con el tiempo, la investigación no avanzaría y los dos menores vinculados a la causa quedarían libres. La Fiscalía no logró encontrar elementos para llevarlos a juicio.
A más de 16 años del homicidio, nunca se supo quién apretó el gatillo y disparó contra García. El caso se encuentra archivado y parece que el asesino seguirá impune.///