“El cuidado de un niño excede al ámbito doméstico»
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Afirmó la socióloga Lucía Marcenac, quien realizó una encuesta en 100 hogares de Necochea. Un marcado rol materno. Entre la obligación, el cansancio y la dificultad para establecer límites
Tras un estudio de campo en nuestra ciudad que consultó a un centenar de madres de niños menores de 10 años, quedó ratificado el contundente rol que tiene el ámbito doméstico, en especial la mujer, en el cuidado de los chicos.
El trabajo, que fue remitido al Servicio Local, dependiente de la Secretaría de Desarrollo Humano y Política Social del municipio, fue encabezado por la socióloga Lucía Marcenac, quien manifestó a Ecos Diarios que “el cuidado de un niño excede al ámbito doméstico, y también es responsabilidad del Estado, en todos sus niveles”.
Luego añadió que “hay que empezar a entender que ese cuidado que es una demanda social, sobre todo los niños, ancianos y discapacitados”.
La atención del chico comprende no solamente lo físico (enfermedades), sino la enseñanza, educación, y establecimiento de límites y afecto.
La profesional abogó por la creación de “políticas orientadas desde el Estado, para posibilitar que las familias decidan con mayor libertad de qué manera quieren cuidar a sus hijos. Que esto no sea una obligación y que a través de servicios de calidad, la mujer pueda salir al mercado laboral si lo necesita, porque los ingresos que provee la pareja no alcanzan”.
Al respecto señaló que “en Necochea se han dado algunos progresos, por caso con la creación de una nueva guardería y las colonias de vacaciones de verano, pero aún falta…”
Datos salientes
La encuesta se cumplimentó con datos de 50 personas residentes en el barrio puerto y otras tantas del Sudoeste, surgiendo una serie de curiosidades que, por caso, ratificaron el alto rol de la madre en el cuidado de su hijo, ya sea haciéndole la comida, atendiéndolo al enfermarse o ayudándolo en su aseo personal; a diferencia del padre, que si tiene participación en el llamado cuidad simbólico, es decir en los juegos, retos y traslados a la escuela, plazas o casas de otros familiares.
“Lo expresado da cuenta de un mandato social que viene de años y que es necesario empezar a alterar, pues a toda su responsabilidad en el cuidado de los chicos, a la mujer se le suma la necesidad de salir al mercado laboral”, citó Marcenac, para agregar que “la mujer sigue en desventaja en cuanto a oportunidades para proyectarse”.
Una de las particularidades que surgieron sobre las madres entrevistadas es que las menores de 30 años expresaron sus dificultades para poner límites a sus hijos, transmitirles hábitos o ponerse de acuerdo con las parejas en relación a establecer esos límites. Esto último un reflejo de la sociedad argentina actual, donde el cumplimiento de las normas aparece muy debilitado, con transgresiones y falta de sanciones.
Por su parte, varias de las mujeres mayores de 30 años manifestaron sus quejas por la falta de distribución de tareas dentro del hogar, y el agobio o cansancio por tener que “realizar todo solas”.
Asimismo en muchos casos pareció la figura de la abuela cómo sostén complementario en el cuidado.
En cuanto a los adultos que viven en los hogares, el estudio estableció que en un 70% de los casos residen en las viviendas dos personas mayores de edad, que no necesariamente eran matrimonios o parejas, a la vez que se detectaron numerosas familias ensambladas.
Del total de la muestra, compuesta casi en su totalidad por mujeres (96%), sólo el 45% realiza trabajos remunerados. El resto sólo realiza tareas en el hogar (42%), estudia (3%) o cursa el secundario (8%) o se encuentra desempleada/o (2%). Del total de personas que trabajan (45 casos), el 44% lo hace por menos de 4 horas al día.
La fuerte incidencia femenina en el cuidado de los menores de 10 años quedó expresado claramente, estableciendo que más allá de la madre, como alternativa de quienes quedan a cargo son “la abuela” (19% de los casos), la tía (3%) y la niñera (3%).
Este muestrario en dos barrios de la ciudad se constituye en una información que servirá al Estado municipal a la hora de crear políticas públicas e intervenciones, que en este caso posibiliten un mejor cuidado de los niños.
Un derecho
Como una de las conclusiones del estudio surge que “todos tenemos derecho a cuidar y ser cuidados, pero también contempla una responsabilidad ética y humana, que nos liga más allá de las normas. No se cuida a un hijo solo porque es una obligación y las leyes lo demandan. Es una lógica que habría que pensar en términos más amplias, como una forma de vinculación social entre todos, sobre todo en estas poblaciones más dependientes”.
Cabe recordar que el Servicio Local interviene en las familias con casos de vulneración de derechos, tomando medidas de abrigo de los niños por hechos de violencia. “Esto también apuntala la necesidad de que el cuidado se considere en forma más amplia y que las propias familias entiendan que el niño no es una propiedad, sino un sujeto con derechos, y se está observando cómo se los cuida en el ámbito privado”, concluyó la licenciada Marcenac.///