El cuidado del agua debe estar en la agenda de hoy
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La necesidad de cobrar el uso. Sin control de piletas y lavaderos. Pérdidas inevitables
En Necochea parece que lo urgente vive tapando lo importante, porque han sido años de desidia y de no hacer las cosas como se tenían que hacer. Por eso hoy se siguen tratando temas que deberían llevar años resueltos, mientras en otras ciudades y partes del mundo ya están debatiendo los temas del futuro. O al menos del presente.
Mientras en cientos de ciudades se ha puesto en agenda el cambio climático y sus consecuencias en el presente y en la vida de quienes nos sucedan, por ejemplo, aquí seguimos hablando de la instalación de cordones cuneta como obras de importancia, siendo que ya debería ser algo sumamente normal.
Por eso, en el Día Mundial del Agua, que se celebra hoy, es importante destacar la absoluta importancia de empezar a pensar y tomar medidas con respecto al cuidado de este recurso vital para casi toda la vida de este planeta, considerando que en el año 2020 casi 2.200 millones de personas en el mundo ya se veían privadas de agua potable, según la OMS y Unicef.
Red obsoleta
Hoy en día Necochea sigue teniendo una red de agua que cuenta con décadas de uso y “emparchada” por todos lados, lo cual hace que las pérdidas por caños rotos sea inevitable si no se hace un recambio general. Para esto, se necesita apoyo del Gobierno nacional y provincial, ya que resulta absolutamente inviable afrontar un gasto de esas dimensiones con fondos municipales.
Además, parece no estar en la agenda de los concejales ni del Ejecutivo municipal el cuidado de este recurso mediante la implementación de estrictos controles en lo que respecta a piletas, lavaderos o consumidores en general.
El último verano, se vieron con claridad los problemas que generó la falta de presión, que se solucionaron cuando el calor bajó la intensidad y gracias a que el municipio abrió nuevos pozos e instaló nuevas bombas. Pero eso no solucionó el problema de fondo.
En el Concejo se ha planteado el cobro
El tema del cuidado del agua ha pasado muchas veces por el Concejo, pero jamás sirvió el debate para tomar medidas que realmente apunten a solucionar el problema. La idea de cobrar por el servicio, como se hace en cientos de ciudades del país, se ha hablado en muchas comisiones e incluso algunos proyectos llegaron a la sala y se aprobaron. De hecho, tanto en Juan N. Fernández como en La Dulce ya se cobra.
En 1984, el Concejo Deliberante sancionaba la ordenanza Nº 49, en la que se ponía en vigencia el «cobro y servicio medido de agua corriente, establecido la base imponible determinada por consumo de agua y no según valuación fiscal del inmueble, comprendido dentro del radio en que se extiende la red de servicios sanitarios». En dicha ordenanza, que era sumamente corta y poco detallada, se indicaba también que quedaban comprendidos como primera etapa del cambio de base imponible «aquellos contribuyentes que hacen uso comercial del agua y superan los 100 metros cúbicos mensuales».
En 1997, otra ordenanza, la 3597, establecía la declaración del servicio de agua potable, cloaca y saneamiento ambiental, como “servicio público esencial en la órbita de la Municipalidad de Necochea”, revistiendo esta última el carácter de prestadora del servicio mencionado, siendo “función indelegable del Estado municipal”.
En el artículo 4 de esa ordenanza se establecía que la Municipalidad debía “garantizar el derecho de toda la población, sin restricciones, a poseer cobertura de servicios sanitarios; “la preservación del recurso hídrico y el ambiente natural” y “la fijación de tarifas y precios que posibiliten la recuperación de costos, la amortización de los mismos, y de las inversiones y la autonomía financiera del sistema, de forma tal de garantizar la sustentabilidad, expansión y continua eficiencia en la prestación de los servicios”.
En el punto C del artículo 5 de esa ordenanza del ‘97 establecía que se debía concretar «la implementación del servicio medido por consumo».
La instalación de medidores debía realizarse de forma paulatina, en primer lugar a los grandes consumidores -industrias, lavaderos de autos, estaciones de servicio, lavaderos de ropa, restaurantes, hoteles, fábricas medianas y pequeñas, pescaderías, etc. Luego comenzaría la instalación por zonas desde las más céntricas a la periferia, presentando en el mismo proyecto un análisis de los costos que generaría para el municipio y los beneficios que éste obtendría.
En ese entonces, el costo de colocación de 9.000 medidores (lo previsto para el primer año) y la construcción de una colectora tenía un costo de $800.000, esperando recaudarse más de $3.000.000 por el pago por consumo y por el ahorro de energía generado.
En 1996 también se pedía por ordenanza que el Departamento Ejecutivo realice una campaña de concientización sobre el correcto uso del agua potable en el distrito, porque se observaba «en distintos barrios el derroche en el lavado de autos y limpieza de veredas”, por lo que el tema ya venía siendo considerado como importante en esas décadas previas al 2.000, algo que hoy parece haber quedado en el olvido.
En 1996 también se aprobaba un proyecto mediante el cual se estipulaba que la Municipalidad debía abrir un “Registro de usuarios de agua subterránea y superficial para el riego en el distrito de Necochea”
Según las previsiones de la ONU, el número de habitantes debería alcanzar los 9.700 millones en 2050. El aumento de las necesidades, al que hay que añadir las consecuencias del cambio climático, conduce inevitablemente a una presión cada vez mayor sobre los recursos.///