El defensor, municipal, del pueblo ¿propuesta que abre grietas?
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El “defensor del pueblo” es una figura proveniente del derecho escandinavo, que nació en Suecia en 1809, cuando la constitución de aquel país estableció la figura del “ombudsman”, persona encargada de dar respuesta inmediata a los ciudadanos ante diferentes abusos de difícil solución por vías burocráticas o judiciales. Actualmente es una figura presente en el continente americano con el objetivo de garantizar derechos ante abusos que puedan cometer los poderes del Estado, empresas o particulares. Entre las atribuciones que le son delegadas están las de investigar, criticar, opinar y recibir denuncias.
En la Argentina se creó, esa figura, a partir de la reforma constitucional del año 1994, con la finalidad de un mayor contralor en el funcionamiento del sistema democrático que nos rige, con su división de tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial.
Actualmente en la provincia de Buenos Aires ejerce el cargo el ex diputado bonaerense, de origen peronista, Guido Lorenzino, en su momento un dirigente profundamente ligado al ex gobernador y frustrado candidato a presidente de la Nación, Daniel Scioli. A nivel nacional y provincial se elige con el voto de los dos tercios de los miembros de ambas cámaras, ejerciendo el cargo, quien resulte nominado, por un período de cinco años, ergo, no queda integrado a las elecciones de medio término ni a los períodos de gobernador o presidente.
Hasta aquí, un breve repaso histórico del comienzo y actual presencia de este organismo que, como todos, puede ser ejercido con fuerte estampa, trabajo permanente y atención a los intereses del vecino, o convertirse en una herramienta burocrática más, de las tantas que estamos acostumbramos a tener en el Estado nacional, provincial o municipal.
Es un organismo que suele pasar inadvertido por la sociedad en general, salvo a la hora de ser requerido por distintas circunstancias. Ni siquiera entendido, por la gran mayoría, en su funcionamiento o para qué sirve, donde la oposición o el oficialismo de turno suelen ocupar lugares luego de un ofrecimiento “elegante” en el plano de la buena convivencia y apertura política.
En nuestra ciudad existe la Defensoría del Pueblo Bonaerense coordinada por Luciano Cardoni, quien reemplazó a Camilo Vidal, iniciador de la misma cuando se inauguró la Casa de Derechos de Necochea, dependiente de la Defensoría del Pueblo de la provincia de Buenos Aires, el 21 de abril de 2016.
Ahora, con la continuidad del funcionamiento de la Defensoría Bonaerense, que tiene otros carriles, el gobierno comunal quiere contar con la propia defensoría municipal.
La novedosa iniciativa del oficialismo sería presentada en el Concejo Deliberante, sabedor que el frente Cambiemos, ganador de las últimas elecciones legislativas, hace pocos meses, podría ocupar la titularidad, en este caso, del incipiente organismo municipal.
Un dirigente de Cambiemos sería el defensor municipal del pueblo
Habría una firme decisión, muy abierta con sentido pluralista por parte del ejecutivo municipal con el impulso del intendente, Facundo López, de elevar al Concejo Deliberante un proyecto de creación de la Defensoría del Pueblo, órgano de estricto orden local, con el objetivo de lograr mayor atención a la defensa del ciudadano y sentido de transparencia ante los actos de gobierno. Con esta iniciativa algo ya podría estar definido, un hombre o mujer de Cambiemos, si logra los dos tercios en el cuerpo deliberativo o sea doce voluntades de los 20 ediles, sería el futuro Defensor del Pueblo de los vecinos del distrito. Quien resulte designado tendrá su propia estructura, comenzando a desarrollar sus tareas antes de la finalización del primer semestre.
Abriéndose aquí, otra puja política donde abundaran los codazos, algunos mutis por el foro o la espera de desensillar hasta que aclare. Ya algunos movimientos ante humeantes cafés por medio, entrecruces de whatsapp y la sempiterna pregunta en el ámbito político «¿buen cargo…qué te parece..?» anda de voz en voz.
Lo cierto es que se comenzaron a mover fichas dentro de la variedad de ofertas que tiene Cambiemos en el distrito, donde conviven, a veces como parejas enojadas o a punto de separarse, los peronistas de Fe, los radicales, el Pro y Coalición Cívica, grupos diversos dentro de este esquema que pugnan por un posicionamiento de cara al próximo año.
En la antesala de «este próximo año», lleno de expectativas y posibilidades reales, surge este hecho novedoso, producido por el departamento ejecutivo con amplio gesto y el cual no oculta cierta picardía, y que conlleva a producir movimientos en Cambiemos.
Los caminos conducen a Esnaola
A diferencia de aquel tema maravilloso Paisaje de Catamarca entonando. «un camino largo que baja y se pierde», el camino para Alberto Esnaola, al menos en este presente, parece ser un sendero corto que sube y parece no perderse.
El bloque oficialista del Frente Renovador, seis componentes, sumado al «oficialismo vecinal» de Francisco Medina tienen la postura de apoyar a un hombre de Cambiemos para ocupar el cargo de Defensor del Pueblo, lugar que tendría hoy nombre y apellido, y sería el dirigente del radicalismo, aseverando varios por lo bajo, que es la persona indicada.
Deberá obtener dos tercios, como dijimos, de los veinte concejales. Si cuenta con los siete nombrados, sumados a los nueve de Cambiemos, tendría mayoría absoluta, con 16 votos.
Sin embargo, como en aquella frase española que cita El Quijote: «no todo lo que reluce es oro», habrá que esperar. De igual forma, parecen asomar ciertas diferencias, ya no sólo entre los partidos componentes de Cambiemos, sino dentro de todo el ámbito político.
Nueve ediles de Cambiemos no son nueve votos a la hora del apoyo al nombramiento del candidato supuesto. Esnaola tendría los dos votos radicales, José Luis Pagliaro y Graciana Maizzani, sumando nueve con el oficialismo, quedando a tres de su nombramiento.
En el mundo peronista de Cambiemos hay un concejal dispuesto a acompañar a Alejandro Issin, mientras que la mesura y análisis de Marisa Roldán y Gabriela Góngora, esta última ligada al sindicato de la Uatre y a su vez trabajadora de la Usina Popular Cooperativa, que conduce Antonio Vilchez, no sería un dato menor para tener en cuenta.
Se dice en voz baja, muy baja para no ser oídos en paredes que suelen hablar y escuchar, que el presidente del partido Fe, Antonio Vilchez, no ve con malos ojos la designación de Esnaola al frente de la defensoría.
El tema Defensoría del Pueblo comienza a dividir a Cambiemos y abriendo por ahora pequeñas grietas que pueden ser mayores en pocos días.
¿Llegará la sangre al río, o aún atado con alambres conseguirán un voto común para quien ocupe el lugar, o terminarán definiendo los dos bloques que no son convidados de piedra cuando existe paridad, Unidad Ciudadana Cáceres-Barrena, y los ahora vecinalistas, Martínez-Ruiz? Respuestas a obtener en el corto plazo.
Lo concreto es que el tema divide a Cambiemos, y no será el único en un año sin elecciones pero muy intenso por el dinamismo que piensa aplicarle el oficialismo local al producir hechos de amplia discusión.///
Por Miguel Abálsamo
Para Ecos Diarios