El deportista profesional, otro perjudicado por la cuarentena
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Joseba Bilbao, último ganador del “Puente Colgante de Oro”, reconoció que es “su único medio de vida” y que ahora está esperando que alguien le “de una mano para conseguir un trabajo”
El aislamiento social preventivo y obligatorio sin dudas ha salvado vidas durante esta pandemia del coronavirus que seguimos afrontando. Pero su prolongamiento está en debate. El deporte es observado por pocos como una necesidad básica, pero están aquellos atletas profesionales que sufren mucho más este parate obligado, no sólo por una cuestión de salud o competitividad. Así como se habla de la necesidad de flexibilizar la cuarentena para reactivar la economía, el deportista profesional sufre al verse cortada o limitada su fuente laboral.
Un claro ejemplo es el pelotari Joseba Bilbao, último ganador del “Puente Colgante de Oro” como el mejor deportista de la ciudad, quien reconoció que el deporte es “su único medio de vida en los últimos tres años”. Como jugador de elite provincial e internacional, sus opciones de viajar a jugar se han anulado, incluyendo además su rol al frente de la escuela de pelota paleta del Centro Vasco local. “Sin trabajo, sólo me queda la beca del Enard”, apuntó sobre el aporte que realiza el estado a su preparación como “atleta de proyección panamericana” que es desde hace varios años.
El brote, otro golpe
En los últimos días, el patinador Santiago Roumec y la palista Luz Cassini -ambos también becados por el Enard por su proyección deportiva- pudieron volver a entrenar en La Pampa y Neuquén, provincias que han habilitado parcialmente las actividades físicas al aire libre. Cuando parecía que nuestra ciudad iba gradualmente camino a la misma apertura, el reciente brote con una veintena de casos activos volvió a cerrarle las puertas. “Ya estábamos ahí nomás de poder correr o jugar. Me quiero morir” expresó lamentándose Bilbao. “Ya no sé qué más hacer en la casa. Tengo oficios nuevos, albañilería, herrería, electricidad, yesero, carpintero…” agregó poniéndole humor al aislamiento pero sin esconder la dura realidad de su profesión como deportista de elite: “Ni siquiera puedo ejercitarme, que es lo que más tiempo le dedicaba a diario en Necochea. Ahora estoy esperando que alguien me de una mano para conseguir trabajo y después de ahí ver si se pueden acomodar horarios para más adelante seguir con el deporte”. Y sentenció que “es algo muy triste y le pasa a todo el mundo. A cada uno de diferente manera, más o menos, si tenés más o menos recursos. En mi caso no sólo me mató físicamente, sino sobre todo psicológicamente las ganas de seguir dándole algo a Neco”.///