El derecho penal con perspectiva de género: la voz de Mariana Barbitta
La abogada penalista participó del homenaje a Mario Juliano
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Rocío MAGALÍ SÁNCHEZ
PARA Ecos Diarios
En el marco de las jornadas nacionales en Ciencias Penales que se desarrollaron hasta ayer en el Colegio de Abogados en homenaje a Mario Juliano, la abogada penalista Mariana Barbita ofreció una exposición que combinó experiencia y emotividad, al recordar al exmagistrado defensor de los derechos humanos.
“Soy abogada penalista, soy litigante. Me dedico al derecho penal de forma privada, que esto ya es un llamado de atención porque no hay muchas mujeres abogadas penalistas en el ámbito privado. En la Justicia sí hay muchas, en el Poder Judicial, en el Ministerio Público Fiscal, pero abogadas litigantes somos pocas”, expresó Barbitta, subrayando las dificultades que atraviesan las mujeres que eligen esta rama del derecho. También recordó que, históricamente, la profesión estuvo diseñada para varones y que el camino de las mujeres en el derecho penal ha sido cuesta arriba, cargado de prejuicios.
Barbitta compartió panel junto a Nicolás Schiavo y Diego Fernández y abordó en particular la problemática de la perforación de los mínimos en casos de trata de personas. “En el Código Penal vos tenés mínimos, por ejemplo, de cuatro años y máximos de quince. En algunos casos ese mínimo puede resultar demasiado alto en relación al principio de culpabilidad y reprochabilidad. Lo que plantea esta herramienta, que trabajaba mucho Mario Juliano, es que el juez o la jueza pueda perforar ese mínimo y aplicar una pena menor en casos concretos. Es una forma de flexibilizar la escala cuando la pena mínima resulta desproporcionada”, explicó.
El legado de Juliano
A lo largo de su exposición, la emoción de recordar a Juliano estuvo presente. “Pensar en Mario es pensar en un referente, una persona muy querida y respetada que ha sido una luz para todos y todas acá en Necochea. Casi no pude hablar al inicio de la charla porque me conmovió mucho”, confesó. Recordó además los años en que participó del “Seminario Necochea”, creado en 2010 por Juliano junto a Alberto Binder, Maximiliano Rusconi y otros penalistas de renombre. Con humor, evocó también algunas anécdotas de aquellos encuentros: “Yo era una de las pocas mujeres. De hecho, contaba graciosamente que me mandaban a hacer las compras porque nos instalábamos varios días. Hay pocas mujeres en el derecho penal porque ha sido históricamente pensado para los varones. Es una rama muy patriarcal y machista, donde muchas veces, al llegar a una comisaría o a una cárcel, lo primero que me preguntaban era si yo era la madre, la hermana o la tía del detenido. Nunca asumían que podía ser la abogada”.
En su intervención, Barbitta repasó además la incorporación del delito de trata en la legislación argentina en 2008 y las tensiones que genera su aplicación. “Los máximos casos que llegan a la justicia tienen que ver con trabajadoras sexuales. Como tenemos una ley abolicionista, la prostitución está mal vista y muchas mujeres que prestan servicios sexuales son atrapadas por el sistema penal. Hay organizaciones como AMAR (Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina), que sostienen que es un trabajo y que no debería ser perseguido por la ley de trata. Esto genera mucha discusión”, detalló.
En la entrevista que la abogada brindó a Ecos Diarios, sumó además ejemplos de casos en los que defendió a mujeres atravesadas por situaciones de violencia de género, lo que permitió visibilizar la necesidad de aplicar la perspectiva de género en los procesos judiciales.
Pasión por el derecho penal
La abogada relató cómo fue su vocación desde los inicios: “Estudié en la UBA y mi primer profesor fue Maximiliano Rusconi. Ya en ese momento trabajaba en el estudio de Luis Moreno Ocampo y me invitó a sumarme a una investigación. Desde ahí me enamoré del derecho penal y nunca más lo solté. En 2009 abrí mi propio estudio y hoy tengo un equipo de exalumnos y alumnas que se sumaron como abogados y abogadas. Cada día enfrento más desafíos”. Su trayectoria se consolidó a partir de causas complejas y sensibles, que la posicionaron como una de las penalistas más reconocidas en la actualidad.
Actualmente, la abogada es también defensora en la causa de seguros del expresidente Alberto Fernández. “La Cámara Federal recibió nuestro planteo y el fiscal de cámara pidió revocar el procesamiento por falta de pruebas. Fue un logro enorme”, contó. Este episodio reforzó la importancia de la rigurosidad en el litigio penal.
Pero su aporte excede los tribunales. Como fundadora y presidenta de AMPA, la Asociación de Mujeres Penalistas de Argentina creada en 2012, impulsa la igualdad en el litigio penal. “Sacamos un libro, Perspectiva de género en el litigio penal, el primero de la asociación. La perspectiva de género es necesaria en toda la justicia, pero especialmente en el ámbito penal, donde las desigualdades históricas se vuelven más evidentes”.
Barbitta también remarcó la necesidad de revisar los criterios de determinación de las penas. “Cuando un juez o jueza debe establecer el monto de la pena es un proceso muy difícil y en muchos casos arbitrario. No es lo mismo imponer 15 años que 3. Las consecuencias son enormes y hay que trabajar con mucha seriedad”, señaló.
Finalmente, destacó la importancia de este tipo de jornadas: “Celebro este encuentro y que me hayan invitado de una forma tan generosa. Estoy muy emocionada y siento que es una forma de seguir haciendo presente a Mario Juliano en cada reflexión”.
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