El desafío de trabajar en casa por la pandemia
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Esta modalidad sido una herramienta eficaz en el contexto que vivimos, con sus puntos a favor y sus contras
La abrupta aparición de la pandemia por el Covid-19 aceleró la puesta en marcha del teletrabajo, a una escala que era impensada meses atrás.
Frente a un escenario de aislamiento social la transformación digital llegó al ámbito público y privado, en algunos casos para quedarse y, en otros, como un recurso para trasladar la oficina o el salón de clase, a la casa.
Esta modalidad de trabajo tiene sus pros y sus contras porque, así como permite continuar con la labor desde casa, no siempre las condiciones son óptimas y la disponibilidad full time resta tiempo al descanso. Todo esto trae aparejado un cúmulo de estrés que, sumado a la falta de leyes que regulen esta forma de trabajo, generan un vacío legal al respecto.
Las dependencias oficiales que están cerradas al público, dispusieron de canales de comunicación a través de sus páginas web o por Whatsapp, tal el caso de la oficina de ARBA donde el personal trabaja remotamente y, un agente responde a las consultas de los contribuyentes por ese medio mientras que, ciertos casos puntuales se los resuelve en la oficina, con cita previa.
El caso más paradigmático es el de los docentes que, en poco tiempo, pusieron en marcha un sistema de educación obligatoria a distancia, dictando clases desde su casa, con las herramientas y recursos que tienen a su alcance.
Plataformas
El contacto con los alumnos se realiza a través de diferentes plataformas digitales, grupos de Whastapp, videollamadas y correos electrónicos, considerando la realidad de cada familia.
Mercedes Piñeiro, es profesora de Ciencias en distintas escuelas secundarias y afirmó que “al principio fue como una pandemia de descontrol porque nadie sabía qué hacer”.
Al igual que muchos de sus colegas tuvo que aprender a manejarse con la virtualidad, “tengo Classroom y Meet, aprendí paso a paso con los tutoriales”, y además se comunica a través de un grupo de Facebook y por Messenger.
“Todo fue a ensayo y error”, destacó Piñeiro que puso en juego su creatividad para afianzarse con estas herramientas, para que ni ella ni los alumnos quedaran fuera del sistema.
La docente graba videos cortos para hacer demostraciones prácticas que tuvieron un gran impacto, “estoy entusiasmada en aplicar en la clase todo lo que aprendí”.
Con la familia en casa, Piñeiro adaptó sus horarios para trabajar y en ese sentido dijo que “es otra realidad, en la escuela estaba sola con los alumnos, pero sino pasaba esto no me ponía en campaña para aprenderlo”.
Herramientas
Vale destacar que, dentro del Poder Judicial existen distintos fueron y el penal, particularmente, no se vio interrumpido por la pandemia.
“El teletrabajo era algo que se venía gestando y la pandemia aceleró todo”, sostuvo Marina Pannunzio, secretaria de la UFI Nº 10 del Ministerio Público Fiscal.
Las fiscalías dependen de la Procuraduría que puso a disposición del personal los medios y herramientas para seguir con su labor habitual de forma remota, dado que para las causas penales no aplica la suspensión de término para darle trámite ni para los detenidos.
Estas dependencias utilizan el Sistema Informático del Ministerio Público para acceder desde afuera de la oficina; a través de videollamadas de Whatsapp pueden tomar declaraciones testimoniales y, con el sistema Microsoft Teen se hacen audiencias virtuales, “así se preserva la salud de todo el mundo y se agiliza el sistema”, destacó Pannunzio, que trabaja en cuestiones de violencia de género.
Otro dato saliente es que el expediente físico en papel está siendo remplazado por el digital y los funcionarios intervinientes pueden usar la firma digital, “es un cambio de
paradigma e implica el cambio de ciertas prácticas muy arraigadas pero la pandemia aceleró este proceso”.
La letrada valora el trabajo presencial en la oficina aunque teniendo en cuenta el contexto destacó que “el trabajo remoto resulta práctico y el sistema funciona bien”.
Tiempo de adaptación
Los cambios llevan un tiempo de adaptación y el profesor de canto Demián Paludi, aprendió a la par de sus alumnos para pasar sus clases a la virtualidad y contó que “se demora hasta que la persona logra un standard dentro de sus posibilidades para que rinda el máximo con lo que tiene”.
Los niños y los adultos adoptaron la computadora y el celular como herramientas de comunicación, y transcurridos más de cien días de cuarentena, ahora el docente puede trabajar con grupos “porque pueden aprender del otro y hacer conexiones entre ellos”.
Paludi entiende que las clases virtuales son una herramienta más y, en un futuro, podrá ofrecerlas a aquellos que no puedan tomarlas presencialmente.
Impacto en la salud mental
El nuevo escenario mundial desarrollado como respuesta a la pandemia por Covid-19, trajo nuevas propuestas y transformaciones para las pequeñas, medianas y grandes empresas. El debate por la ley de teletrabajo pone en agenda una nueva normalidad que llegó para quedarse en mayor o menor medida: el home office. Sin embargo, poco se ha estudiado sobre las dinámicas que deben ajustarse a esta modalidad para cuidar la salud mental de los colaboradores que hoy, sin ningún tipo de período de adaptación, han llevado su rutina laboral dentro de sus hogares.
“Las empresas suelen buscar soluciones pragmáticas y veloces a los problemas. Sin embargo, el covid-19 ha generado ataques por tantos flancos simultáneos que las respuestas más habituales no siempre serán las más acertadas; mucho menos en lo que a la salud de la mente se refiere”, destacó Alejandro Melamed. Si bien podemos asegurar que nuestro cerebro tiene la capacidad innata de adaptación a un nuevo contexto, no lo hace sin un costo.
Según un reporte, aquellas empresas que no esperen un retorno a la situación previa y que puedan imaginar y prepararse para estos diferentes escenarios, van a tener una mayor probabilidad de éxito y fortalecimiento en esta adversidad. Asimismo, se afirma que, las organizaciones que tengan en cuenta el aspecto de la contención psicológica y emocional de su personal, propiciando el desarrollo de recursos y capacidades que protejan su bienestar integral, tendrá un impacto positivo no solo a nivel sanitario y humano sino también a nivel familiar, social y económico.
De esta manera, las adaptaciones al teletrabajo deben tener su propia lógica, no perpetuar el traslado de una agenda presencial a una digital.
De igual manera, la combinación de los mismos espacios para el trabajo y el ocio en nuestros hogares complejiza nuestras rutinas e inclusive pueden llegar a alterar nuestros ritmos biológicos. Es fundamental que las empresas puedan acompañar a los empleados en la construcción de una agenda, generar recordatorios y auto-evaluaciones que ayuden a retomar los objetivos y evitar un desborde.///