“El día que abrió la sala de juegos del Casino ingresaron 7.000 personas”
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Recordó Raúl Eduardo “el Negro” Comas, quien se desempeñó trabajando durante más de 39 años
El lunes pasado víspera de feriado, a las 23, en la sala de juego había sólo siete visitantes, más el personal, dos mesas de ruleta abiertas y dos de cartas. A pesar de ese triste, pero real panorama no se puede dejar de señalar que el Complejo Casino hace años fue la imagen de la que todos hablaban más allá de los límites de una Necochea que hoy, ya no es tal.
Para recordar anécdotas y conocer la historia de este emblemático Complejo de la avenida 2 frente al mar, Ecos Diarios fue recibido amablemente, en la calidez de su hogar, y dialogó con Raúl Eduardo Comas, quién transitó durante 39 años y seis meses esas escaleras, caminó por las acolchadas alfombras, tiró miles de naipes a favor de la banca y perdió con otros tantos ante el punto; hizo amigos, conoció gente y principalmente vivió horas de intenso trabajo, sobre el verde de una mesa.
Con relación al estado actual del complejo y el probable cierre de la sala de juegos, dijo sentir “tristeza, mucha. Porque ahí nosotros formamos nuestras familias. Fue mucho tiempo adentro”.
La última vez que Comas pisó la sala de juegos como empleado fue el 6 de julio de 2012, o sea que cumplió servicio por 39 años, seis meses y cuatro días.
El inicio
Todo comenzó a mediados de 1972 cuando nuestro entrevistado, y otros 250 jóvenes se inscribieron en la academia de ingreso para el casino de Necochea, en la cual se les enseñaba el trabajo y los secretos del oficio de los casineros.
De allí fueron elegidas 66 personas quienes empezaron a trabajar en el casino, primero en el antiguo edificio de 85 y 2. “El 2 de enero de 1973 nos iniciamos en el Royal y un mes después el 9 de febrero se inauguró la sala de juegos del complejo. Pasamos de un lugar con ratas a otro que era un lujo”.
Sobre el día de la inauguración recordó que la mayoría de las personas que concurrieron “se sorprendían con todo, lo primero con la araña (la lámpara en el ingreso) además fue impresionante la cantidad de público que fue, entraron 7.000 personas esa noche”. Este número fue bajando, pero el promedio durante la temporada estival de los años 70 era, entre, 3.000 y 4.000 visitantes por jornada “Era algo majestuoso”, resume sobre el Complejo.
Tras la apertura del nuevo edificio la temporada se iniciaba el 1 de diciembre y finalizaba en Semana Santa luego en el periodo invernal la sala abría de jueves a domingos.
Ni bien inauguró la sala de juegos del casino contaba con 36 mesas de ruleta, ocho de punto y banca y cuatro de “black Jack”. Además, durante todo el tiempo que trabajó allí también hubo siete y medio y póker, él pasó por todos los juegos salvo, rara vez por, la ruleta.
Otro sitio que destacó la sala especial, en la cual sólo podían ingresar jugadores que querían apostar grandes sumas de dinero. En 1973 se debía acreditar en el bolsillo $ 500 de esa época, para tener acceso.
También los empleados tenían su propio espacio el cual era muy amplio que se encuentra en el piso superior, arriba de donde hoy está la sala de juegos “Ahí había de todo, desde peluquero, sala de lectura, mesa de casín, metegol, televisor, hasta vestuarios. Era un lujo”, recordó.
En ese momento todo dependía de la Nación. Esto fue así hasta 1995 cuando se realizó el traspaso a la Provincia. “ese fue el año que llegaron las tragamonedas”, expresó.
Paseo
Además en los primeros momentos de la década del 70, no sólo se iba a jugar sino que era una salida de distracción, casi un acto social, para lo cual las mujeres iban vestidas en forma elegante y los hombres con saco y corbata si no, estos no podían ingresar. A raíz de ello “el negro” recordó que al principio hubo quien montó un pequeño negocio en la calle de enfrente, alquilando sacos y corbatas para que pudieran entrar aquellos que no estaban, por algún motivo, acorde a lo que indicaba el protocolo. Y agregó que “mucha gente no jugaba, sólo permanencia en la confitería, que era hermosa y trabajaba muy bien”.
Sin duda que, para quien hoy peina canas pasan miles de recuerdos y sensaciones al ver esta actualidad, pero como toda historia tiene un comienzo señala que el decaimiento de la sala, desde su punto de vista se inició en la última parte de la década del 80 cuando empezaron a abrir casinos en ciudades cercanas como Tandil, Monte Hermoso y Sierra de la Ventana. Ya que desde esos puntos venía mucha gente a jugar”.
“El lugar donde se construyó el Casino atrasó a la ciudad”
Nuestro histórico hombre de la sala de juegos, sorprendió en el medio de la entrevista con una afirmación que sin duda dará que hablar, dado que para él “el edificio del Complejo Casino no era para ese lugar” es más, esa estructura “a Necochea la atrasó. El casino debería haber ido atrás del parque Miguel Lillo o en la calle 91, por ahí. Si eso hubiera pasado, en esa zona se hubieran construido cuadras de asfalto, galerías, restaurantes, confiterías, peatonales nuevas”. “Yo siempre dije que ese lugar no era para ese edificio”, sentenció.
Es más, lo graficó de esta manera “hoy un turista viene en colectivo y baja en la 83 y 2, sabe dónde están las casas de alfajores o algún bar y otro se pregunta, ¿todavía está esto abierto igual que hace 50 años? No ha cambiado nada, sólo pintamos las calles”. Indica que “si el casino hubiera estado en otro lugar se hubiera desarrollado la ciudad hacia otro sector.
Otro tema que tocó fue que “para la gente que vive en el centro es lejos. Por eso la idea cuando en algún momento se hablaba del traslado al hotel Las Nieves, a mí me pareció un lindo lugar y más cerca, donde no te agarra el viento sur en el invierno”.
De todo en 40 años
* El casino no cierra
Sobre el futuro de la sala de juegos, Comas aseguró que “el casino sigue, el casino no cierra. Lo digo hoy y ya se lo dije a una autoridad política. El casino sigue”.
* Famosos
A lo largo de tantos años en la sala de juegos muchos famosos pasaron por allá, pero en este caso la memoria no el jugó una buena pasada, ya que sólo recuerda al boxeador Oscar “Ringo” Bonavena, al futbolista José “Pato” Pastoriza y al mediático Jacobo Winograd, que lo calificó como el jugador más eufórico que piso el casino de Necochea, “por la cantidad de plata que jugaba”. Y agregó que “además no jugaba sólo tenía personas que apostaban para él en distintas mesas. Iba todas las noches”.
También recordaba que los jugadores que más apostaban no eran de Necochea.
* El incendio
Otro hecho que marcó la vida y el trabajo fue el incendio del complejo en agosto de 2001. “Ese día estaba en casa a punto de acostarme cuando me llamó mi suegra y me dijo “negro se incendia el casino”, “así como estaba dejé todo, saqué el auto fui y cuando lo vi no lo podía creer”. Luego estuvimos un tiempo sin trabajar y surgió más tarde la oportunidad de ir al casino del Tigre, cosa que acepté y recién volví para la temporada.