El día que un “tren de olas” arrasó con todo
El viernes 19 de febrero de 1971, minutos después del mediodía, una columna de agua pasó sobre la escollera y arrastró a varias personas y a un automóvil
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JUAN JOSE FLORES
Redacción
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El viernes 19 de febrero de 1971 un “tren de olas” pasó por encima de la escollera de Necochea y arrasó con lo que encontró a su paso: arrojó al río un auto y a decenas de personas que se encontraban en el lugar.
Si bien la furia del mar ha marcado a Necochea y Quequén a lo largo de su historia, el incidente de aquel verano de 1971 no tenía antecedentes hasta ese momento.
Ocurrió minutos después del mediodía, cuando decenas de personas disfrutaban de la jornada en la escollera.
Según publicó Ecos Diarios al día siguiente del hecho, eran las 12.15 cuando un “tren de olas” conformó “una gigantesca columna de agua que se abatió con inusitada fuerza arrastrando a su paso a numerosas personas, además de levantar prácticamente en vilo a un automóvil Torino allí estacionado, arrojándolo a las aguas del río Quequén”.
Pasados los primeros momentos de desconcierto, quienes habían presenciado el episodio acudieron rápidamente en ayuda de las personas arrastradas por el agua. La colaboración de los presentes permitió rescatar a la mayoría de las víctimas, mientras que personal de la Prefectura Naval de Quequén organizó las tareas de salvataje.
En el momento del incidente se encontraba en el lugar el titular de la dependencia, acompañado por autoridades de un buque de la Armada Argentina. Ante la magnitud del fenómeno, se dispuso la inmediata intervención del personal de Prefectura, que coordinó las tareas de asistencia.
Pánico en la escollera
El inesperado fenómeno marítimo, que no registraba antecedentes en la ciudad, provocó una fuerte conmoción entre quienes se encontraban en el lugar. El temor a que se repitiera la gigantesca ola generó corridas y escenas de pánico.
Sin embargo, una vez superado el primer momento de confusión, numerosas personas se sumaron espontáneamente a las tareas de rescate. Los pedidos de auxilio y los esfuerzos para sacar del agua a quienes habían sido arrastrados se sucedieron durante varios minutos, en medio de escenas de gran dramatismo.
La solidaridad de los presentes resultó fundamental para asistir a las personas que habían caído al río. Algunos de los testigos participaron directamente en los rescates y ayudaron a poner a salvo a quienes no habían logrado salir por sus propios medios.
El automóvil también fue arrastrado
Entre las consecuencias del fenómeno se contó el desplazamiento de un automóvil Torino que se encontraba estacionado en la escollera. La fuerza del agua lo levantó y lo arrojó al río, donde terminó golpeando contra las piedras que bordean la estructura.
Su propietario relató a Ecos Diarios la impresión que le había causado el episodio. Según contó, se dirigía hacia el vehículo cuando observó cómo una masa de agua lo levantaba “como si fuera una pluma” y lo arrojaba al río.
Afortunadamente, no había ocupantes en su interior. El automóvil permanecía cerrado y pudo ser recuperado posteriormente con la intervención de una grúa, aunque sufrió importantes daños como consecuencia de los golpes contra las piedras.
El dueño del Torino reconoció que el episodio pudo haber tenido consecuencias mucho más graves, teniendo en cuenta la cantidad de personas que fueron arrastradas por las aguas. También destacó la reacción solidaria de quienes, una vez que comprobaron que sus familiares y acompañantes estaban a salvo, se sumaron a las tareas de rescate.
El hecho dejó una profunda impresión entre los testigos y se convirtió en uno de los episodios más extraordinarios vinculados con la fuerza del mar en la historia de Necochea y Quequén.///
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