El diagnóstico ya está, ahora es imperioso actuar
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En consonancia con la existencia de una dependencia similar a nivel provincial con la que se interactúa, la actual administración ha dado formalidad al llamado Observatorio Municipalidad Vial, tras el reciente aval del Concejo Deliberante.
Continuidad de un plan que se iniciara durante la gestión de Facundo López, este observatorio coordinado desde el área de Ordenamiento Urbano, tiene el objetivo inicial de confeccionar estadísticas sobre las infracciones más reiteradas por los conductores, y verificar esquinas en las que se producen más accidentes, entre otras cuestiones.
Se entiende que el hecho de contar con estos datos servirá como base para las etapas que resultan fundamentales para contrarrestar el caos diario que es el tránsito: control y sanciones a las transgresiones; y educación y concienciación vial que haga menguar esta anormal peligrosa situación.
Más allá de un observatorio que nuclee los datos, cualquier ciudadano no necesita de números para ver el desorden en las calles. Basta con detenerse en cualquier esquina para ver la desidia y temeridad con la que maneja la mayoría de los conductores. También, y ésta es una falencia que ha atravesado a las últimas administraciones municipales y se repite en la actual, se observa claramente una marcada ausencia de inspectores en la vía pública, controlando y sancionando como corresponde: la única forma de encarrilar estas anomalías que desembocan en accidentes y pérdidas de vidas.
Más allá de esta palpable apreciación, la titular del Juzgado de Faltas dio cuenta a Ecos Diarios de un incremento exponencial en lo que va del año en cuanto a la cantidad de multas por faltas de tránsito, predominando el cruce de esquinas con semáforos en luz roja, uso del teléfono celular mientas de maneja y estacionamiento en doble fila y a toda hora, costumbre esta última en la que prevalecen los vehículos de mercaderías de distinto tipo, principalmente camiones, que burlan las normas, incluso en horarios no autorizados para la descarga.
En las últimas jornadas, y en cierta forma para intentar dar respuestas a las observaciones de la ciudadanía, se montaron fuertes operativos de tránsito en las principales avenidas de la ciudad, obviamente detectando numerosas infracciones y falta de documentación de quienes manejan.
Aparatosamente difundidos desde la órbita municipal, estos controles son útiles y necesarios. Pero si no tienen continuidad en el tiempo solo resultan reacciones espasmódicas para mostrar que el Estado se ocupa. Algo que la realidad termina desnudando rápidamente.
Mientras no haya acciones concretas, efectivas y extendidas en el tiempo, y si es necesario que se vuelque más personal a la tarea, el Observatorio de Seguridad Vial no tendrá razón de ser y se transformará en un organismo más dentro de la más que saturada estructura municipal. Un nuevo costo de personal y mantenimiento, como ocurre con otras tantas dependencias poco menos que innecesarias.