“El diario tiene que ser hoy información, opinión y formación”
El exdirector Jorge Ignacio, nieto del fundador, repasó la historia de Ecos Diarios y dejó un mensaje para quienes hoy continúan la tarea
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"Siento añoranza por el diario en papel, pero la continuidad de la marca es lo que importa. No es lo mismo abrir un portal nuevo que uno que tiene 105 años de historia", expresó el exdirector de Ecos Diarios, Jorge Ignacio, en el marco del aniversario del multimedio.
Nieto del fundador, Antonio Ignacio, e hijo de Saúl Ignacio, quien dirigió el diario por más de cinco décadas, repasó la trayectoria del medio de comunicación que fundó su familia, donde él mismo se desempeñó durante 59 años y 3 meses, ocupando distintos cargos.
Su vínculo con el diario comenzó mucho antes de incorporarse formalmente a la empresa. Literalmente, creció dentro de Ecos Diarios, porque hasta que se casó vivía junto a su familia en el edificio de 60 y 61 (frente al Banco Nación) construido en 1945, donde funcionaba el medio, esquina incluso donde ocupó su primer local en 1921.
“Cuando éramos chicos nos dormíamos con el arrorró de la máquina impresora”, recordó.
La redacción funcionaba en el segundo piso y el acceso a la vivienda familiar era por la misma entrada que utilizaban los lectores y anunciantes. Esa convivencia cotidiana con el periódico hizo que el diario formara parte natural de su vida desde la infancia. Incluso recordó haber ayudado durante algunos veranos a doblar ejemplares junto al distribuidor Julio Macías, cuando todavía los ejemplares se imprimían en grandes pliegos y debían prepararse manualmente para su distribución.
Ingresó oficialmente a trabajar el 3 o 4 de marzo de 1964, después de abandonar sus planes de estudiar Arquitectura. Comenzó en el área administrativa como secretario comercial y posteriormente asumió distintas responsabilidades hasta ocupar la administración general y, décadas más tarde, la subdirección y la dirección.
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Las principales transformaciones
Al recorrer la historia de Ecos Diarios, identificó una serie de transformaciones tecnológicas que marcaron el crecimiento del diario. Entre ellas, mencionó la incorporación de las máquinas linotipo, que reemplazaron las viejas tipográficas que a su vez eliminaron la composición manual del texto; la llegada de la rotoplana a comienzos de los años sesenta; el cambio del diario de “tamaño sábana” a “tabloide” en 1967 y la adquisición de la rotativa offset al inicio de la década del ochenta, que mejoró notablemente la calidad de impresión.
Asimismo, mencionó que en 1961 se inauguró la sede de la calle 62 Nº 2470, donde funcionó en un primer momento la planta impresora y más tarde la redacción; en 1972 se adquirió la propiedad contigua a 62 Nº 2470, donde pasaría la redacción y la administración, que hasta ese momento todavía estaba en la sede de 60 y 61.
También recordó la irrupción de las computadoras como un cambio revolucionario. “Cuando compramos la primera computadora para la administración y se lo comenté a mi padre, me dijo que cuando él había comprado la primera máquina de escribir también le había dicho a su padre: ‘Hemos comprado una máquina de escribir’. Eran distintos momentos de la misma historia”, recordó.
Otro hito trascendental fue el nacimiento de la edición digital a mediados de la segunda mitad de la década del noventa. Aunque reconoció que inicialmente observó el proyecto con cierta distancia, admitió que terminó convirtiéndose en una herramienta fundamental para la continuidad del medio y, de alguna manera, acabó confirmándose la transformación que ya anticipaban los especialistas del sector. “En las reuniones de la Asociación de Diarios del Interior (Adira) se decía que a los diarios en papel les quedaban veinte años de vida útil. Y esos veinte años se cumplieron”, señaló.
Un archivo de gran valor histórico
Para Jorge Ignacio, Ecos Diarios es mucho más que un medio de comunicación. “Lo que no está en Ecos Diarios, no pasó”, afirmó al destacar el valor documental que posee el archivo periodístico para historiadores e investigadores, sobre todo si se tiene en cuenta que en el archivo están guardadas todas las ediciones publicadas desde 1921 hasta hoy. Según explicó, gran parte de las investigaciones sobre la historia local encuentran sustento en las páginas del diario.
Para describir lo que significó el diario papel para los habitantes de la ciudad, recordó una definición del fallecido médico Svend Venning Nielsen, en una entrevista realizada como lector y suscriptor. “Ecos Diarios es un amigo que me visita todas las mañanas”. Una frase que, según Ignacio, sintetiza el lugar que ocupaba el diario en la vida cotidiana de miles de familias de Necochea.
A lo largo de las décadas, Ecos Diarios acompañó el desarrollo de la ciudad, impulsó debates urbanísticos y reflejó cada uno de los grandes acontecimientos locales. Desde las discusiones sobre el crecimiento del casco urbano hasta los cambios en la nomenclatura de las calles, pasando por la defensa de determinadas políticas de planificación urbana. En ese sentido, destacó que el diario siempre sostuvo una posición activa respecto del desarrollo de Necochea.
“El diario no se hace solo”
Sobre el presente del periodismo, consideró que la velocidad de circulación de las noticias modificó profundamente el rol de los diarios de papel. “Ya prácticamente dejaron de ser noticiosos”, señaló. Por eso entiende que hoy la función principal de un medio gráfico debe centrarse en tres pilares: “Opinión, información y formación”.
“El diario tiene que formar. Con su opinión forma pensamiento”, sostuvo.
A pesar de la nostalgia que le genera el papel, observa con satisfacción la continuidad de la marca. “Lo veo con mucha satisfacción. La continuidad de Ecos Diarios es lo importante. Ya sea en papel, en redes o en cualquier plataforma. Lo que le da valor es la historia acumulada durante 105 años”, afirmó.
Antes de concluir, destacó el aporte de generaciones de trabajadores que construyeron el periódico día tras día. “El diario no se hace solo”, señaló. Y agregó que quienes hoy integran la empresa deben comprender que forman parte de una historia edificada durante más de un siglo por periodistas, fotógrafos, administrativos, gráficos y colaboradores.
“Los que están hoy, están cimentados sobre 105 años de trabajo de todos los días”, resumió.
Si bien está retirado de la actividad, a partir del cambio societario producido en 2023, sus hijos han continuado el legado de la familia: María Josefina Ignacio ocupó la dirección del medio entre 2011 y 2018 y Sebastián Ignacio es el gerente actual de la empresa.
Para Jorge Ignacio, la historia de Ecos Diarios y su propia vida son inseparables. “Es como si yo cumpliera 105 años”, dijo con una sonrisa. Tal es así que, como todos los días de su vida, sigue recibiendo el diario “cada mañana y leyéndolo con el mismo cariño y también con el mismo ojo crítico de siempre”.///
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