El disparate de seguir con los viajes de egresados, que no son para nada gratuitos
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El gobierno de Axel Kicillof promociona la segunda edición. Un enorme gasto en un país empobrecido y lleno de otras necesidades
A través de los canales oficiales, redes sociales y mensajes enviados a los protagonistas directos, el gobierno de Axel Kicillof viene promocionando la segunda edición de los viajes de fin de curso, que financia la provincia de Buenos Aires para alumnos que cursan el último año de la secundaria.
La invitación a los estudiantes de escuelas públicas y privadas a viajar a distintos destinos en los que pasarán cuatro días, son anunciadas como “gratuitos” y los mensajes de WhatSapp entusiasman con la frase: “!No tienen que pagar nada!”
El convite es verdadero a medias, pues si bien los viajes no tienen costo para quienes los disfrutan, por otro lado no son gratuitos. Alguien los paga. Y está más que claro que no son los funcionarios, sino los contribuyentes a los que se asfixia cada vez más con impuestos: mientras los ciudadanos hacen enormes esfuerzos para tributar y así mantener un desproporcionado Estado, el Gobierno regala.
La Argentina transita por uno de los momentos económicos más tremendos, con una sociedad en la mitad es pobre. Y en tal esquema va de suyo que gastar recursos en estos viajes de egresados es un verdadero disparate.
La creación de este programa en 2021 fue sumamente criticada, adjudicándole un tinte electoral que finalmente no le terminaría dando frutos al oficialismo, al perder la elección legislativa. Más allá de la argumentación del propio Kicillof de que con los viajes “gratuitos” se pretende reactivar al castigado sector económico ligado al turismo de “ciudades y pueblos pequeños”.
A diferencia del año pasado, en que desde el Estado provincial se informó que el costo por alumno era de $30.000, esta vez no se ha conocido la cifra, que se estima que inflación mediante será mayor. Y si se considera que con la segunda edición se pretende beneficiar a no menos de 200.000 chicos, el gasto será enorme.
Nada es gratis
Más allá de la falsa promoción de los viajes que hace el Gobierno, hay otras cuestiones que inquietan y que no deben quedar solapadas.
El Ejecutivo provincial, que como gestor económico de los bienes y recursos públicos, debe decidir en qué y cuánto gastar para maximizar los objetivos de la sociedad tomando en cuenta la existencia de los actuales recursos limitados, en este caso opta por financiar viajes de egresados y destinar a ello dinero que es harto necesario para otras cuestiones y urgencias.
Frente a la pobreza que asola hoy nuestro país, ¿no sería mejor enfrentar con fondos del Estado la vergüenza de la desnutrición infantil?
Por otro lado, resulta una paradoja que se quiera premiar con un viaje a los mismos alumnos a los cuales cada vez se les brinda una peor educación (el resultado de las pruebas Aprender lo testimonia año a año). Ni que decir de la cantidad de días que se perdieron de clases en las aulas con la exagerada cuarentena. Algo que lamentablemente estos mismos egresados pagarán en un futuro no muy lejano ante la escasa preparación obtenida.
En estos pocos ejemplos de cómo se sigue haciendo populismo, se crea cada vez más pobreza y no se encara una real y seria política de Estado, también queda manifiesto que estos viajes son gratuitos.///