El drama de los que no pueden volver al país
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“Muchos se quedaron sin plata”, contó Enrique Di Fiori que está en EE.UU. con sus hijos
El artículo 14 de la Constitución Nacional indica que “todos los habitantes de la Nación gozan de los siguientes derechos conforme a las leyes que reglamenten su ejercicio, a saber…de entrar, permanecer, transitar y salir del territorio argentino”. Sin embargo, parece que al Gobierno le importa poco y miles de argentinos se ven perjudicados por la medida de restricción que actualmente limita el ingreso de vuelos del exterior a solo 11.900 pasajeros por semana o 1.700 por día, como máximo.
Un viaje problemático
Enrique Di Fiori tiene 76 años y es necochense, aunque hace unas tres décadas que se radicó en Buenos Aires, donde tiene una inmobiliaria en la zona de Belgrano. Además, tiene un hijo que vive allí pero también tiene otros dos que viven en los Estados Unidos desde hace más de 15 años, con sus respectivas familias.
Con un año de anticipación, Enrique había programado viajar al país norteamericano para ver a sus hijos, junto con su esposa. La fecha sería el 27 de junio de este año, por lo que seis meses antes sacaron el pasaje directo a New York, aprovechando que aterrizarían muy cerca de New Jersey, donde vive uno de sus hijos.
Sin embargo, la cosa se complicaría cuando desde Aerolíneas Argentinas le indicaban que su vuelo directo ya no se podría realizar y que no le reembolsarían el pasaje, sino que le daban la posibilidad de dejarlo abierto para otro momento.
No contento con la idea, decidió sacar un nuevo pasaje a Miami y desde allí ir a Nueva York. “No se sabía que iban a cerrar todo, teníamos todos los pasajes sacados porque es un viaje que habíamos planeado hacía mucho”, remarcó indignado a Ecos Diarios.
Otro dato interesante de esos primeros días fue que cuando salieron de la Argentina, estaban los dos vacunados con la primera dosis de Sputnik, pero ya habían pasado los 90 días y no habían recibido la segunda dosis, por lo que al llegar a los Estados Unidos les aplicaron no una sino las dos dosis de Pfizer. “En el único lado donde parece que la cosa no se entiende es en la Argentina. Acá no hay ningún problema de cambiar vacunas. Ahora tengo medio de la rusa y el calendario completo de la Pfizer, así que esperemos tener anticuerpos”, dijo en tono de broma.
Una vuelta incierta
Para el 12 de agosto tenían programado el vuelo de vuelta a Buenos Aires pero, de un momento para otro, les avisaron que el 50% de los vuelos serían cancelados de manera aleatoria y así fue como supieron que su regreso no podría darse hasta tres semanas más tarde: el 3 de septiembre. “El Gobierno hace la cancelación mensual a principio de mes y en agosto sacaron la mitad de los vuelos de Aerolíneas Argentinas, entre ellos el nuestro”, detalló Enrique, que tiene una inmobiliaria en Buenos Aires y debe tener empleados atendiendo y manejando todo porque no puede estar presente todo este tiempo.
Actualmente, Di Fiori está en Oklahoma, donde reside uno de sus hijos, aunque buena parte de su estadía estuvo en New Jersey, donde vive el otro hijo.
El necochense se mostró indignado con “tener que aguantar sin volver”, lo cual le parece “increíble” porque “hay muchas personas desamparadas” y “hay montones de casos de gente que no tiene donde parar y está trabajando de cualquier cosa porque se quedaron sin plata”.
Enrique había viajado, además de con su esposa, con el hijo que vive en Buenos Aires, y sus tres nietos, pero ellos sí pudieron volverse el 30 de julio, como tenían previsto. No obstante, había viajado también una compañera de su nieta de la facultad, que iba a recorrer universidades de Nueva York y, al igual que Enrique, todavía no pudo volverse. “La dejaron varada, sola y con 20 años. El Estado argentino la dejó varada sola por venir a ver una universidad. Por suerte está viviendo en la casa de mi hijo de Nueva Jersey, pero esa chica tendría que estar en su casa ya, y tiene fecha de vuelo recién para el 2 de septiembre, que nunca se sabe si realmente le va a tocar, porque en septiembre el Gobierno cancela la mitad de los vuelos y son al voleo. Te puede tocar o no. No hay ningún criterio”, aseguró.
También recordó que “todos los que volvemos de Estados Unidos estamos más vacunados que los que no salieron de Argentina” y que, por lo tanto “es un absurdo no dejarnos entrar”.
“New York y New Jersey están abiertos casi totalmente, se usa barbijo solo en lugares cerrados, nadie lo usa en la calle. Está tranquilo el tema porque hay un gran número de personas vacunadas y es bajo el índice de mortalidad. Hay contagios pero menos gente internada”, contó.
La crisis de los varados comenzó precisamente con una decisión administrativa, a fines de junio, como parte de las medidas oficiales para contener la circulación de la variante Delta del Covid-19. Aquella restricción que comenzó el 29 de junio corrió de un día para el otro de 2.000 a 600 el límite de pasajeros que podían llegar cada día a Ezeiza. La siguiente disposición administrativa, en julio, amplió progresivamente ese cupo hasta llegar a 1.000 pasajeros por día. Según estimaciones de las líneas aéreas, la sucesión de restricciones impidieron el regreso, en la fecha programada originalmente, de 15.000 argentinos o residentes en el país.///