El drama de los robos violentos en viviendas y que dejan huellas
Los episodios delictivos los sufrieron personas de distintas edades y en diferentes sectores del núcleo urbano. Las autoridades policiales de seguridad procuran ponerles frenos
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Mario Maruca
De la redacción
Una joven de 20 años oriunda del barrio de Villa Crespo llegó a Necochea para disfrutar junto a su familia de las bondades naturales y unos días continuados de calor intenso que quedarán en las retinas.
Jamás pensó que durante las vacaciones y el tiempo de descanso, de distención, podría ser protagonista de un episodio tan violento, con dos delincuentes que ingresaron a la vivienda alquilada en calle 87 al 2400.
Los atacantes golpearon a la víctima sin contemplaciones, a pesar del estado de indefensión. Usaron cascos de motos y guantes para evitar ser descubiertos, y tras puñetazos, arrojaron sobre una cama a la persona domiciliada en Villa Crespo.
Los padres de la mujer estaban en la playa y tampoco supusieron que semejante cuadro de situación se estaba dando en ese momento en la casa que ellos habían rentado para residir durante algunas jornadas.
El botín buscado
Los ladrones revisaron un placard de una de las habitaciones y arrojaron al suelo los cajones en busca de dinero en efectivo y otras pertenencias de valor de la familia de turistas.
Finalmente, se apoderaron de unos 300.000 pesos en efectivo y raudamente emprendieron la fuga en una motocicleta que utilizaron en apoyo para cometer el audaz ilícito en el interior de la casa.
El robo fue perpetrado a plena luz del día y los malvivientes, muy probablemente, consideraron que los inquilinos no estarían en el domicilio cuando “lo pusieron en la mira”.
Lo cierto que a la joven que sufrió el hecho, le quedaron huellas inolvidables de la odisea que soportó en el hogar que eligió la familia de turistas para pasar el merecido descanso.
Otros casos
A comienzos del corriente mes, una señora de Quequén de 67 años, también fue víctima de un violento robo por parte de un delincuente con antecedentes penales en su haber y que fue reconocido por la damnificada, como vecino del barrio.
“Fueron 10 minutos de terror y lo que viví no se lo deseo a nadie”, declaró la mujer durante una entrevista concedida a un equipo periodístico de Ecos Diarios. En esa frase, se resumió la pesadilla que atravesó en su propia casa de calle 582.
El individuo que la atacó, la golpeó innecesariamente y le produjo varios hematomas en el rostro, brazos y otras partes del cuerpo, mientras le reclamaba a cada instante la entrega del dinero.
Hay que decir que la víctima nunca se resistió y permitió que el ladrón solitario se apodere de unos 400.000 pesos en efectivo y otras pertenencias de los ocupantes de la finca.
Una vez que se conoció la denuncia de la mujer, personal policial orientó rápido la pesquisa y horas después apresó al acusado de materializar el violento robo en la vivienda de Quequén.
Atada, de pies y manos
Por su parte, a mediados de diciembre pasado, en otra jornada de agobiante temperatura, una vecina de calles 106 y 71, dejó abierta un momento la puerta de su casa y esta situación fue aprovechada por tres delincuentes.
Los sujetos accedieron al hogar para atar de pies y manos a la víctima y dejarla en una silla, mientras ellos recorrían los ambientes en búsqueda de dinero y otros elementos de valor, algo que finalmente se llevaron.
La mujer, tras varios minutos, logró desatarse de las ataduras y salió al exterior a pedir ayuda, gritando a viva voz que le habían robado.
Después, fue asistida por un hijo que vive en las inmediaciones del barrio y comprobó que su madre soportaba una crisis nerviosa producto del desagradable episodio transitado.
Por este caso, como el primero narrado con la veraneante de Villa Crespo, no hay detenidos hasta el momento como posibles autores de los robos.
Lo cierto que las personas de bien, mayores y también jóvenes, quedan desamparadas ante el accionar de delincuentes que no reparan en nada y lo hacen con inusitada violencia. ////
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