• La Ciudad
  • Deportes
  • Seguridad
  • Funebres
  • Clasificados
lunes 21 de septiembre de 2026
  • Escucha Ecos Radio
  • Edición Impresa
Ecos Diarios

SECCIONES

  • Cultura
  • Clasificados
  • El mundo
  • El país
  • La ciudad
  • Espectáculos y arte
  • La región y provincia
  • Seguridad
  • Suple finde
  • Deportivo
  • Economia Finde
  • GPS
  • Letras
  • Mirada Urbana
  • Nuestra Historia
  • Perfil de Mujer
  • Personajes
  • Sociedad
  • Turismo
  • Varios
  • Escenarios
  • Fúnebres
  • Deportes Locales
  • Deportes Nacionales
  • Últimas noticias
  • Tiempo
  • Facebook
  • Twitter
  • Instagram
  • YouTube
  • Escucha Ecos Radio
  • Edición Impresa
  • OpiniónAñadir como fuente en

    El enigma argentino de no poder haberse estabilizado entre los países más desarrollados

    14 de agosto de 2019 | 20:54
    El enigma argentino de no poder haberse estabilizado entre los países más desarrollados
    Ads

    La Argentina genera riqueza suficiente, pero no consigue despegar

     

    Ads

    Se atribuye al premio Nobel de Economía Simon Kuznets la conocida sentencia que clasifica a los países en cuatro grupos: países desarrollados, países subdesarrollados, Japón y Argentina.

    Ha sido quizá la forma más ingeniosa de plantear nuestro gran enigma nacional: ¿cómo es que un país como la Argentina, que hace poco más de un siglo era vislumbrado como una potencia económica mundial, en disputa con los EE.UU., continúe chapoteando en la charca del estancamiento económico y nunca consiga despegar?

    Ads

    ¿Qué ha pasado para que una nación que parece bendecida por la naturaleza con fértiles praderas, petróleo, minerales, oferta turística, alto nivel de educación, no llegara a estabilizarse en la cúspide que hoy ocupan los países más desarrollados del mundo?

     

    Ads

    Diversos intentos

    Varios autores han sucumbido a la tentación de intentar develar por qué crecen los países o por qué fracasan. Las explicaciones abarcan un amplio abanico y van desde el clima y el régimen de lluvias o la dotación de recursos naturales hasta la vigencia de políticas proteccionistas, que propenden hacia una economía cerrada o el reino de una irrestricta libertad de mercado.

    Pero cada vez es más fuerte el peso que se le otorga a la firmeza de las instituciones, a la continuidad del Estado de derecho, a la vigencia plena de las leyes.

    Ads

    Esta es la conclusión a la que llegan, por ejemplo, Daron Acemoglu y James Robinson en un robusto libro dedicado al tema, Por qué fracasan los países.

    En tal sentido, podría decirse que con gran esfuerzo la Argentina está cumpliendo este requisito esencial que apunta al fortalecimiento institucional y la vigencia de la república, todo ello con auges y caídas, avances y retrocesos.

    A no pocos analistas –principalmente economistas– la respuesta a aquella pregunta esencial les parece obvia: Argentina vive en una situación de precariedad permanente porque no se han tomado las decisiones correctas.

    O sea, los gobernantes no han optado por el camino adecuado y por eso estamos donde estamos.

    Se trata de una explicación tautológica y unidimensional. ¿Es tan fácil decidir correctamente pero nosotros no sabemos hacerlo? Equivale a decir que perdemos los partidos porque nuestros rivales nos hacen más goles que nosotros a ellos.

    Esta versión híper racionalista desdeña factores culturales, sociales, históricos, políticos, religiosos y siempre exhibe una gran panoplia de explicaciones contrafactuales tales como “si hubiésemos hecho esto en lugar de aquello, entonces estaríamos en una situación muy buena”.

     

    Las culpas ajenas

    Con más ambición y raigambre, existe una línea argumental que intenta explicar nuestra módica situación en función de una conspiración internacional según la cual los países poderosos son los causantes de nuestros padecimientos.

    Nuestro país genera recursos suficientes, pero sus riquezas fluyen al exterior porque nos son sustraídas mediante diversos mecanismos por las naciones que controlan el mundo.

    Esta teoría se expresa siempre con una formulación nacionalista y ha tenido largos años de vigencia. Por ejemplo, la Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Caribe, de las Naciones Unidas) durante las décadas de 1960, 1970 y parte de la de 1980, nos habló del “deterioro de los términos de intercambio”, modalidad comercial según la cual los países desarrollados remachaban la pobreza de los subdesarrollados mediante el intercambio desigual de materias primas por bienes industriales. A casi 30 años de la caída del Muro de Berlín, esta explicación sobre las causas del atraso conserva aún un fuerte predicamento en los países de América latina.

    Entre comienzos de siglo y la crisis de las hipotecas en los EE.UU., esta formulación vivió su período de euforia, al ritmo del aumento del precio internacional de las commodities que estimulaba altas tasas de crecimiento en todos los países atrasados, especialmente de América latina.

     

    La responsabilidad propia

    Pero no podemos hacernos los distraídos. Los argentinos tenemos una elevada cuota de responsabilidad en la situación del país. Y no sólo los que gobiernan sino todos nosotros, los que optamos por senderos que, pasado el tiempo, nos han llevado al precario lugar donde nos encontramos.

    ¿O acaso no elegimos presidentes cada cuatro años? ¿O acaso tenemos algún grado de confusión acercar de hacia dónde será conducido el país según gane este o aquel candidato?

    Nadie engaña a sus votantes durante mucho tiempo. Los que votan saben muy bien qué están eligiendo y por qué lo hacen. Y esto es lo que nos hace responsables del país que tenemos.

    Aunque probablemente nosotros, los que elegimos, tenemos una idea extremadamente simple de los problemas del país y por eso pensamos que las soluciones son fáciles e inmediatas. De ahí nuestro desencanto con uno y otro gobierno, de cualquier signo político, cuando no se obtienen los resultados esperados en un breve plazo.

    Y aquí estamos hoy, nuevamente con la responsabilidad de decidir un camino y dispuestos a sobrellevar las consecuencias de nuestra decisión.///

     

    Por Daniel V. González-Analista político

    AUTOR
    Foto de Ecos DiariosEcos Diarios
    Ads
    Ads
Ecos Diarios
Añadir como fuente en
SERVICIOS
  • Escucha Ecos Radio
SECCIONES
  • Cultura
  • Clasificados
  • El mundo
  • El país
  • La ciudad
  • Espectáculos y arte
  • La región y provincia
  • Seguridad
  • Suple finde
  • Deportivo
  • Economia Finde
  • GPS
  • Letras
  • Mirada Urbana
  • Nuestra Historia
  • Perfil de Mujer
  • Personajes
  • Sociedad
  • Turismo
  • Varios
  • Escenarios
  • Fúnebres
  • Deportes Locales
  • Deportes Nacionales
2026 | Ecos Diarios| Todos los derechos reservados: www.elecos.com.arPropietario: SAECI S.A | Director: Gonzalo Julián Irazoqui
Edición Nº10578 | 21/9/2026
Calle 56 - 3011
Registro DNDA Nº 83857533
Términos y condicionesPrivacidadCentro de ayuda
Powered by
artic logo