El epílogo de una historia de amor, celos y mucha violencia
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Después de más de veinte años de vida entre Astudillo y Ortega, la “justicia del pueblo” se manifestó con firmeza y decisión
Dos personas destruidas, luego de compartir más de veinte años de vida. Celos, control excesivo, perversidad, avasallamiento, amenazas, sumisión, chantaje, explotación y, por sobre todo, violencia física y verbal.
Marisa Ivana Astudillo, con enormes inconvenientes para movilizarse, tras sufrir heridas gravísimas que, de milagro, no le provocaron la muerte. Rubén Abel Ortega, abatido por lo que hizo y a la espera de recibir una dura condena de prisión por parte del Tribunal Criminal Nº 1.
En el medio de ambos, dos hijos, que desde pequeños sufrieron las consecuencias de la conflictividad que tenían sus padres en la etapa del crecimiento y la contención, donde debió prevalecer el amor y el cariño constante.
“Les pido disculpas, nunca quise lastimar a mi familia, a las personas que cuidé, amé y todavía amo, no tuve intención de herir a nadie”, señaló en su mensaje final el oficial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
Lo hizo frente al jurado popular, ante la jueza del Tribunal Criminal Oral que le dio “la palabra final” en el debate que lo tuvo “sentado en el banquillo de los acusados”, ni más ni menos.
A quemarropa
El hombre de la fuerza de seguridad con su arma reglamentaria, la que le dio el Estado, y el uniforme de la institución, baleó a corta distancia a su ex esposa, a la madre de sus hijos.
Fue el desenlace de una historia triste, donde los celos patológicos y la reacción con extrema violencia de esa mañana del 21 de abril de 2017, se combinaron para favorecer a una agresión que, increíblemente, no terminó en tragedia.
Hasta los mismos médicos que asistieron a la mujer con tres impactos de bala en la espalda, no podían entender cómo sobrevivió a semejante ataque.
La violencia de género estuvo presente en su máxima expresión en esta historia tan particular que se ventiló en el recinto de Justicia y que conmovió a quienes siguieron de cerca el caso.
En el epílogo, queda ahora saber la condena para el hombre que fue hallado penalmente responsable del delito cometido, tras el minucioso análisis realizado por los integrantes de un jurado popular.
Dos personas que siendo muy jóvenes emprendieron el camino de la vida con amor y esperanzas, después de un tiempo, todos los proyectos se desvanecieron ante el excesivo poder y control ejercido por el representante del sexo masculino. ///