El esqueleto de una sirena y una reflexión sobre los cuerpos y sus límites
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«Coreografías de sal», del artista Osías Yanov, es una instalación «site specific» para la Sala Molinos del Faena Art Center. Se podrá aprepreciar del 20 al 22 de septiembre, con entrada gratuita

«Coreografías de sal», del artista Osías Yanov, es una instalación «site specific» para la Sala Molinos del Faena Art Center, que del 20 al 22 de septiembre se realizará con entrada gratuita y que a través de una ficción propone el supuesto hallazgo de un esqueleto de sirena y una serie de performers que danzan a su alrededor, lo que provoca una postal tan bella como extraña. Yanov, quien suele reflexionar en sus performances sobre las posibilidades del cuerpo, descolonizado de mandatos previos, logró con eficacia condensar una imagen visualmente magnética en este espacio ubicado en la antigua sala de máquinas de un molino de principios de siglo, actual espacio de arte que mantiene detalles de la construcción original, como por ejemplo sus techos de diez metros de altura. Sobre una inmensa alfombra de sal marina -como si se tratara de un descubrimiento arqueológico en una playa completamente blanca-, yace casi como una deidad el esqueleto de una sirena, restos óseos de este híbrido mitad pez, mitad mujer. Muy cerca de allí los performers, enfundados en trajes semitransparentes, interconectados por las extremidades de la tela, ensayan nuevas mutaciones al fusionar sus cuerpos, respondiendo a una coreografía que nunca es la misma.
–El cuerpo como materialidad y como puesta límite me parece interesante como campo de investigación. Me gusta trabajarlo en relación a lo grupal. Es interesante a nivel corporal pasar de una idea de autodidacta a una idea «grupo-didacta», si existiera esa palabra, es decir cómo nos organizamos en grupo. Tal vez esas manifestaciones se dan espontáneamente en un espacio público, a instancia de un ensayo, de utilizar nuestros recursos corporales como materia. Por eso la perfomance es un espacio híbrido, justamente, y no es como la disciplina de la academia de danza. Es un espacio donde podés experimentar cualquier cosa, y ese «cualquier cosa» es una pregunta también sobre nuestros modos a veces hegemónicos de movernos con el cuerpo. Entonces este espacio me permite de una manera mucho más veloz, porque se aprende en grupo, romper esas hegemonías y repensarnos como cuerpo social, más que como cuerpo individual.