El estrés de fin de año
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Muchas situaciones se viven al culminar el año, cierres, preparativos de las fiestas, que provocan ansiedad, roces, cansancio, siendo un momento de mucha tensión.
Por María Cecilia Gotta – Redacción
Culmina otro año, y especialmente el mes de diciembre es cuando se producen cierres de talleres, actividades realizadas durante el año, actos escolares de fin de ciclo, egresos, encuentros con amigos o con compañeros de trabajo para cerrar el 2017, balances, las fiestas familiares, la preparación de las vacaciones y el cuerpo también pasa factura, y dice basta!, teniendo una serie de reacciones físicas, emocionales y psicológicas. Vale la pena tomarse el tiempo, y encontrarle la vuelta para reflexionar y recordar lo que se logró, permitiéndonos proyectar nuevos objetivos.
En el ámbito laboral es un período de balances y también suele pasar que hay cosas que no se pudieron alcanzar y eso genera un sentimiento negativo y de ansiedad. Aunque los balances son inevitables y necesarios.
Algunos piensan considerar un cambio laboral o renovarse mediante el estudio o la capacitación, o consideran nuevos proyectos buscando bienestar.
Fin de año, significa también fiestas, celebraciones familiares, donde todos los años se pone de manifiesto las opiniones de los adultos, qué se come, dónde se celebra, siendo un conflicto, generándose roces, pero en definitiva lo que importa es compartir, reforzando los lazos familiares.
Claro que también, muchas personas se ponen tristes o se deprimen por todo lo que se termina, o por los que ya no están.
Hay diferentes razones por las que se llega en este estado. Además de la típica ansiedad, hay otros factores que influyen como por ejemplo la sensación de frustración producto de no haber cumplido algún objetivo, la presión de querer finalizar todo lo que quedó pendiente del año.
La combinación de todo esto produce que el cuerpo pase factura, donde el cansancio y el estrés, están presente, algo que también se observa en la calle, la irritabilidad, el mal trato de uno con otro, donde no hay tolerancia y no se piensa en el prójimo.
Sin lugar a duda, que encarar esta parte del año no es fácil, pero debemos hacerlo de la mejor manera posible.
Producto de la intensidad con que se vive en estos días, pueden aparecer manifestaciones físicas como ansiedad, enojo, reacciones negativas, erupciones en la piel, entre otras.
En tanto, los síntomas menos evidentes suelen ser la disminución de la tolerancia, bajo nivel de atención por lo tanto mayor propensión a accidentes.
También se puede considerar que estas fechas son complicadas para darle curso o conclusión a proyectos muy exigentes, siendo clave la elección de actividades que permitan relajarse, tales como el gimnasio, masajes, días de relax en spa, y disfrutando el contacto con la naturaleza, estimulando el pensamiento positivo y constructivo.
Planificar
Algo que se puede recomendar es organizarse para el año próximo, es decir, plantearse metas a corto plazo para los próximos meses y llevar un registro de los objetivos sin caer en una carrera desenfrenada que despierta mucha ansiedad.
Algo que debemos aprender es a priorizar lo importante por sobre lo urgente. Es conveniente fijarse objetivos que prioricen lo importante por sobre lo urgente, siempre intentando potenciar el aspecto personal y profesional. Además, aprender a saber decir que no y proponer alternativas, contando con personas que nos ayuden en este sentido.
Transitando una etapa que se cierra y otra que comienza, es importante enfocarnos en aspectos positivos, destacando todo lo aprendido y reflexionando sobre cómo podemos hacerlo mejor.
Cualquier persona podrá sobrellevar mejor esta maratón de fin de año y encarar el 2018 con mayor equilibrio emocional, integridad y paz mental, si reducen las exigencias, con un pensamiento positivo.///
Síntomas y causas
Los síntomas de estrés por los cuales más se consulta a un médico son dolores de espalda, contracturas en el cuello, cefaleas, alteraciones gastrointestinales, trastornos del sueño, depresión y cansancio crónico.
Otro síntoma del estrés es la sensación de agobio.
Todas estas manifestaciones tienen que ver con que el cuerpo detecta una amenaza y por lo tanto la persona se tensa.
¿Cuáles son las causas? El estrés puede ser provocado por el ambiente o condiciones laborales inadecuadas, la sobrecarga de trabajo o enfrentarse a decisiones o responsabilidades muy importantes.
Además hay que tener en cuenta si la persona vive en un ambiente tenso, tiene preocupaciones familiares o problemas económicos.
Los expertos aseguran que el problema de diciembre es que los distintos tipos de estrés se incrementan. Se sufre estrés emocional, un síndrome conocido como «burn out».
Además, se suma el social: la proliferación de fiestas y eventos. A fines de año se llega con una emoción especial y, a la vez, con cansancio. Se produce esa aceleración del calendario que no deja margen a nada.
Hay pacientes que piden ansiolíticos para pasar esta época. Pero no funciona así. El desestresante más efectivo es el No. Saber decir que no, nos evitará muchos problemas, señalan desde la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés.///
La importancia de generar una red de contención
Por Silvana Vitullo (*) – Para Ecos Diarios
El mes de diciembre, en nuestra organización social, se caracteriza por tener un alto impacto emocional, no solo por las fiestas de Navidad y de Año Nuevo, sino porque también ocurren cierres de ciclos educativos y formativos que provocan emociones encontradas en la familia, abriendo caminos de nuevas etapas con ciertas incertidumbres.
De ahi la importancia de ser concientes de los ciclos que se van atravesando, padres e hijos, para poder estar emocionalmente dispuestos a asumir los inicios y los cierres cuando estos llegan.
En nuestra organización social, el fin de año, ante la multiplicidad de cierres de ciclos de los integrantes de la familia, se debe generar una red de contención para acompañar, contener, apoyar emocionalmente a los hijos que cierran etapas en su formación educativa, muy trascendentes en su vida.
Durante los primeros años de la infancia el primer formador, en la mayoría de las situaciones, es la familia, donde crecen y se desarrollan los lazos afectivos primarios. El sentirse unido a sus padres, lo ayudan al niño a desarrollar herramientas sociales, inteligencia emocional y confianza en si mismos.
Aprendizajes que le permiten iniciar el ciclo del Jardín de Infantes.
A medida que crecen van accediendo y participando de nuevos contextos, apareciendo nuevas influencias en el desarrollo de su personalidad.
La familia y la escuela son de gran importancia en la vida del niño; los padres, los docentes y el grupo de pares juegan un papel importantísimo en el proceso de socialización durante estos años.
Aprender a comunicarse, a vincularse con el otro, comprender normas de conducta y valores, consolidan el proceso de su desarrollo sociopersonal.
El primer cierre de ciclo es la culminación del jardín de infantes. Una etapa en la que los niños tuvieron muchos logros, iniciando el proceso de socialización, el contacto con personas ajenas a su entorno familiar, estableciendo vínculos afectivos de gran valor.
Cerrar esta etapa conmueve y emociona porque los grandes aprendizajes logrados le permiten iniciar la Escuela Primaria, pues ya son «grandes». Aprendieron otras formas de vincularse fuera del ámbito familiar.
Logros que le permiten acceder al ciclo de la escuela primaria. Ciclo que esta atravesado por fuertes emociones, con ambivalencia emocional. El desarrollo de la perspectiva emocional, la comprensión de las emociones y el desarrollo de la autorregulación emocional son fundamentales en la formación de la personalidad de los niños y niñas de 6 a 12 años.
Emoción, desarrollo emocional, y educación primaria son los aprendizajes importantes que se llevan a cabo en esta etapa.
A medida que se aproxima el fin de la escuela primaria, los niños y niñas tienen una mezcla de sentimientos con respecto al ciclo próximo, el ciclo de la Escuela Secundaria. Están entusiasmados y ansiosos en cuanto a los cambios que les esperan. Ir, a veces, a una escuela diferente, con nuevos compañeros, dejar de ser los grandes de la escuela y pasar a ser los mas pequeños en el nuevo ciclo. En la Escuela Secundaria, se produce un cambio importante en la etapa evolutiva del adolescente, modificando la forma de vincularse con los adultos y con los pares. No obstante, los padres, los profesores y los pares son de suma importancia en la formación de los adolescentes, ya que atraviesan ese gran cambio biológico y emocional, por lo que debe desarrollar nuevas capacidades de afrontar problemas, resolverlos, modificar relaciones sociales, y mantener un nivel adecuado de autoestima.
El gran desafío de este ciclo es formar un sentido de identidad, lo que son y lo que lo hace únicos.
Es una etapa de transición entre la infancia y la vida adulta, con cambios rápidos en su estado físico y emocional. De adaptacion, tanto en el adolescente como para sus padres, y en este ciclo se definen muchos aspectos de su personalidad.
Finalizar el ciclo de la secundaria genera un alto impacto emocional en la familia, modifican la estructura familiar establecida, y requiere de un reacomodamiento vincular, donde se incluye a padres e hijos.
Algunos hijos se irán de la casa, iniciando un nuevo ciclo. Vivir solos, en compañía, u otros yéndose a otra ciudad. Otros permanecerán en el calor de la familia…..
Al fin, debemos aceptar que la vida es un gran ciclo, con inicio y fin, dentro de ella atravesamos interesantes y retadores ciclos que permiten crecer y evolucionar como personas. Los invito a vivirlos con plena conciencia y felicidad, son ciclos para disfrutar.
(*) Psicóloga