El eucaliptus, un negocio que supo exportar millones de toneladas
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Hasta el año 2000 fue la mejor época en Necochea, ahora, con apoyo del Gobierno nacional, se busca el repunte del sudeste del territorio bonaerense
La zona en la que está incluida Necochea supo ser una de las mayores exportadoras de madera de la provincia de Buenos Aires y, pese a que hubo una baja muy grande en producción y mercado, hoy las condiciones se están dando para que se aproxime un repunte importante en la actividad.
Desde 1986 hasta el año 2000, éste sector bonaerense exportó 2,5 millones de toneladas de madera de eucaliptus. Los troncos iban a distintas partes de Europa y los chips casi de manera exclusiva para Japón. Siempre con destino papelero.
Luego, la principal empresa, que por aquellos años requería de mucha mano de obra local, se retiró en malos términos de la ciudad.
Con la llegada del nuevo milenio, el sector del sudeste bonaerense entró en una sombra donde no había plantaciones ni empresas exportadoras. Además, los emergentes buenos tiempos de la soja no ayudaron a revertir la situación.
Esa mala situación continuó hasta el 2008 que llegó la firma Maderas del Sudeste a Quequén, una empresa que instaló una planta chipeadora moderna para exportación y compraron la mayor parte de los bosques de la zona.
Por problemas portuarios y falta de mercado extranjero, la empresa se quedó por el año 2012 sin poder exportar y comenzó a negociar de manera interna en el país. Desde ese entonces y hasta la fecha, se sigue trabajando con los montes pero sin exportar madera.
La producción
Actualmente, se está pasando por una etapa natural de poca extracción pero se espera que la cosecha grande tenga su comienzo a fines de 2019 o principios de 2020.
Esto se debe a que el eucaliptus no requiere ser plantado nuevamente una vez que se lo tala, sino que rebrota y, en nueve o diez años, vuelve a tener el tamaño ideal de corte otra vez. Por este motivo, los montes que fueron cortados primero, ya están generando nueva madera y se estima que en menos de dos años estarán listos para ser cortados.
En cuanto al trabajo, hoy en día no se requiere tanta mano de obra como en los años previos al 2000, porque se ha mecanizado gran parte del sistema, como ocurre en la mayoría de los rubros. Actualmente, un operario, a través de una máquina, toma el árbol, lo corta en la base, le quita las ramas y la corteza, lo corta a cada 4,5 metros de largo y lo deja listo para estibar.
Las montañas de troncos cortados, que se pueden ver a los costados de varios caminos rurales del partido de Necochea, quedan entre tres y cuatro meses allí antes de ser retirados de los campos.
Anteriormente se pagaba por tonelada pero, en la actualidad, la unidad de venta es por volumen: por metro cúbico sólido (solo madera) o por estéreo, que es la madera estivada con los espacios entre troncos.
Hasta hace algunos años, todo lo sobrante, ya sean ramas, hojas o cortezas, era quemado. “Hoy no conviene más hacer eso porque todo lo que queda en el suelo se usa como minerales y nutrientes para la misma tierra. Para cuando pasan los 10 años no queda nada, lo absorbe todo”, explicó Juan Smith, que trabaja estudiando las plantaciones de eucaliptus en nestra ciudad desde hace años.
Silvopastoreo
El silvopastoreo es una de las grandes ofertas que actualmente se le está haciendo a los posibles inversores. Poder tener árboles y animales, logrando así mantener las cabezas de ganado y sumar la madera como un nuevo ingreso. “Desde el punto de vista ambiental es sumamente sostenible porque una plantación de árboles es la mejor manera de recuperar la calidad de un suelo degradado por la siembra permanente”, señaló José Garcés, una de las personas más capacitadas en el tema, junto con Smith, en la ciudad.
Cabe señalar que para destino celulósico, el limitante en una cosecha de monte es el tamaño de la boca de entrada de la máquina chipeadora, que son unos 35 o 40 centímetros de diámetro. Para esto es bueno tener en cuenta que, a menor cantidad de plantas por hectárea, mayor es el diámetro final de cada una. “La idea ahora no es plantar 2.000 plantas por hectáreas sino bajar ese número e implementar el silvopastoreo, que es una ecuación que al productor le cierra como negocio porque tiene vacas, tiene madera, no paga impuesto inmobiliario y tiene todos los subsidios fiscales”, explicó José Garcés.
Las hectáreas plantadas
El inventario forestal del sudeste bonaerense, en eucaliptus globulus, fue revelado por un relevamiento que se hizo en 2011 y dio como resultado un total de más de 5.300 hectáreas, en un radio de 100 kilómetros alrededor de Puerto Quequén.
A ese número hay que multiplicarlo por 200 toneladas cada hectárea, lo cual da un resultado de un millón de toneladas, como mínimo, que el sector está en condiciones de ofrecer. “Estamos en una zona en la que se pude ofrecer unas 180.000 toneladas anuales para el destino papelero o aserradero. Es un desafío que ahora el Estado nacional está acompañando y ofrece más dinero a las personas que forestan y hacen manejo del bosque. Las cosas están cambiando y se han actualizado los costos, por lo cual a los productores les conviene”, aseguró Smith.
Cabe mencionar que entre los inversores de la forestación hay personas que no están vinculadas al campo y compran suelo para plantar pero, mayormente, son empresas agropecuarias las que destinan las superficies para el negocio.
Semillas mejoradas y un mejor rendimiento
El Ministerio de Agroindustria de la provincia de Buenos Aires, a través de su Dirección de Desarrollo del Delta, Bosques y Forestación, realizará hoy a las 8.30 una “reunión técnica regional sobre plantaciones de eucaliptus”, destinada a presentes y futuros productores del sudeste bonaerense.
La actividad se llevará a cabo en el Centro Cultural Necochea y Biblioteca Popular Andrés Ferreyra y será el inicio de un plan de incentivo, desde las novedades del material genético de la nueva generación y todo el desarrollo del sector, de la mano de las investigaciones y los aportes del Gobierno provincial y nacional.
“Con ayuda del Inta, hoy contamos con semillas con rendimientos que casi duplican lo antes plantado. Por lo tanto, es probable que se decida eliminar los brotes después de la próxima tala y suplantarlos por estas nuevas semillas con genética mejorada. Eso va a permitir cosechar cada ocho años lo mismo que antes había que esperar diez”, aseguró el ingeniero, Juan Smith.
“Hay empresas transnacionales que ya están en el país y están viendo el sudeste bonaerense como una buena posibilidad de inversión, ya que es el lugar donde crece muy bien el eucaliptus globulus, una madera muy buscada por su blancura en el área papelera”, aseguraron los profesionales.
Finalmente, indicaron que “el presidente, Mauricio Macri, se ha reunido cinco veces en los últimos meses con las personas referentes del área y destinó 400 millones de pesos a saldar deudas de planes forestales”. Eso demuestra que hay un interés en mejorar la competitividad. Esta jornada, en la que estaremos presentes también, es el puntapié inicial de una serie de acciones que buscará duplicar el área plantada con una especie de arreglo privado/estatal”, aseguraron Smith y Garcés.