El fenómeno teatral que reflejó una época
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Desde principios de los 70 hasta fines de los 80, era habitual que artistas de renombre nacional vinieran a realizar la temporada en Necochea.
En enero de 1989, hace exactamente 30 años, Necochea era una ciudad completamente distinta. Por la calle de pronto el necochense podía toparse de frente con personajes del mundo de la farádula como Pepitito Marrone, Juan Vergaguer o Alberto Martín y con deportistas que más tarde se convertirían en verdaderas estrellas, como Fernando Redondo, que en ese momento hacía la pretemporada aquí junto al equipo de Argentinos Juniors. Hasta los políticos más destacados del país, como Eduardo César Angeloz, pasaban por nuestra ciudad.
Aquel 89 se ve a lo lejos como parte de una ciudad hoy inimaginable, en la que muchos artistas elegían hacer la temporada y en la que había más teatros que cines.
“Hubo un momento que Necochea tuvo nueve salas de teatro, cuando Carlos Paz sólo tenía dos”, explicó Gabriel Nieto Suárez, uno de los impulsores del fenómeno teatral que comenzó a principios de los 70 y que tuvo los últimos destellos a fines de los 80.
Opina que ese fenómeno se pudo sostener por el perfil de turistas que venía a la ciudad en aquellos años.
Señaló que en la época de la “plata dulce” la mayoría de los miembros de la colectividad judía que venían a veranear a Necochea se fueron a Miami y no regresaron a la ciudad. “Volvieron a Miramar”, explicó.
En el caso de Nieto Suárez, la mayor parte de su actividad como autor y productor teatral la desarrolló entre principios de los 70 y 1981.
Junto a Natalio Seta, quien dirigió el primer seminario de teatro de la ciudad, Nieto Suárez estrenó “La Casa del anticuario” y “La fiaca”.
Nieto Suárez fundó un teatro en la calle 83 y en 1973 vino a hacer la temporada Ricardo Bauleo.
“Existía una colonia turística que consumía teatro”, explicó. Y dijo que los espectáculos teatrales son posibles gracias al boca a boca. “Ahora, con turistas que vienen por dos o tres días, es imposible que vayan a ver teatro”
Nieto Suárez se dio el gusto de escribir y producir obras que tuvieron como protagonista a actores como Pedro Quartucci, Perla Santalla, Amelia Bence, Gilda Lousek, entre otros.
Cuestión de factores
Arnaldo Nano Benzal vino a Necochea precisamente con un espectáculo que trajo Nieto Suárez: una versión de Inodoro Pereyra, de Fontanarrosa.
Opina que el principal factor de cambio es el económico, pero también tiene que ver con un cambio cultural.
“Hoy todos los espectáculos que llegan a los teatros tienen como protagonistas a Youtubers”, dijo Benzal.
En su caso, del 78 al 83 integró algunos de los elencos locales que realizaban temporadas completas. Participó en la puesta de “El herrero y la muerte”, realizó espectáculos con Latricota.
“Hoy el costo es muy grande y es imposible hacer algo así”, explicó Nano, que recordó temporadas en las que había más salas de teatro que cines en la ciudad, además de circos y conciertos con artistas de primer nivel.
Verano 1989
Hace 30 años, el verano arrancaba muy tranquilo. Sólo tres cines permanecían abiertos en los primeros días del año: el Playa, el Ocean y el Gran Sud.
Pero ya el martes 3 de enero Ecos Diarios anunciaba una serie de estrenos teatrales. En el París iba a debutar José Marrone, con el music hall Comiquísimo, que tenía en su elenco a María Gianmaría, Susana Rubio, Enrique Ibarreta, Guillermo Blanco, Mónica Fernández, Roberto Whitte y Marixa Balli.
En el Teatro 83, se presentaría Juan Verdaguer acompañado por Silvia Peyrou y el dúo Contrapeso.
En tanto, Alberto Martín se preparaba para arrancar la temporada con la comedia “Absoluta reserva” en el Auditorium, bajo la dirección de Raúl Rossi y con las actuaciones de María Leal y Cecilia Maresca.
Pepito Cibrían también iba a hacer temporada en la ciudad con el musical “Acá no podemos hacerlo”.
A pesar de la crisis energética que atravesaba el país y que reducía el horario televisivo a unas pocas horas de transmisión, la vida nocturna de la ciudad no se detenía y a los pocos días el número de teatros ya superaba ampliamente al de los cines.
Los turistas recorrían la ciudad en un extraño vehículo con forma de cohete y los chicos disfrutaban del vértigo de arrojarse a una pileta desde un tobogán ubicado estratégicamente en avenida 2 y 79.
En la peatonal se podían cruzar con contigentes de grandes equipos de fútbol, como los de Platense, Argentinos Juniors o Estudiantes de La Plata. También con otros deportistas que pasaban sus vacaciones aquí, como el arquero Sergio Goycochea, y con políticos como el cordobés José Manuel de la Sota.
Un año de estrellas
Algunos se habían instalado aquí para vivir el verano mientras trabajaban. Era el caso de Alberto Martín, que volvía a elegir Necochea para trabajar.
Ante la pregunta periodística de por qué elegía Necochea, respondía: “Fundamentalmente elijo los lugares donde me siento bien. Tengo una familia, una mujer y tres hijos, y aquí no existen cosas que en otros lugares me moletan. Me molesta el amontonamiento de la gente, me molesta la falta de respeto, me molesta que me manoseen. Acá encontré que se conserva un poco del respeto hacia la gente, no hacia el intérprete ni hacia el artista, sino hacia la gente. Todavía se nos mira con admiración y con respeto. Si yo tuviera que hacer una promoción de esta ciudad me dedicaría a destacar la tranquilidad que como padre siendo al poder dejar a una hija de 13 años salir a la calle sin que le pasen cosas”.
Pero Martín también elegía Necochea porque había trabajo para la comunidad artística. Un reflejo de ello era la cantidad de músicos y humoristas que realizaban sus espectáculos cada noche en la ciudad.
Aquel año vino hasta Carlos Villagrán, el Quico del Chavo del 8. También regresó Sandro, Alejandro Lerner, Luis Landricina, León Gieco con Víctor Heredia, Miguel Cherutti, Valeria Lynch, Banana Pueyrredón, Sergio Denis y Los Pimpinela, entre otros.
Mucha gente
Pero además de artistas, aquel año, según datos publicados por Ecos Diarios a mediados de enero, casi 100.000 turistas ingresaron a la ciudad en la primera quincena.
Si bien el público ya había cambiado y no se trataba del turistas de clase alta que llegaba para instalarse durante un mes y traía hasta sus empleados domésticos, todavía había un poder adquisitivo que permitía a la gente salir a comer, ir al cine, al teatro y comprar souvenirs.
Esa demanda se reflejaba en la oferta, que en el caso de los teatros era muy amplia, a pesar que ya no era la de la década del 70.
En la cartelera se podía observar ocho teatros abiertos: el Auditorium del Casino, el teatro De la Peatonal, ubicado en 83 al 240; el Plaza, en 4 bis y 85; el Nihuil, en la avenida 10; el De la Esquina, en 10 y 73 bis; la Sala Minnes, en 4 entre 83 y 85; además del Municipal y el Cine Teatro París.
Entre esos espectáculos estaba la obra “Chumbale”, de Oscar Viale, que hacía la coopertiva teatral Candilejas, encabezada por Tatana Masson y Juan Carlos Miranda; y también “Cría cuerdos y te comerán los locos”, que realizaba el grupo tandilense Pre Puccio, con el necochense Sebastián Rosso como integrante.///
Una década convulsionada
Durante la década del 70, convulsionada por la política, el autoritarismo y el terror, Necochea vivió algunos de sus años más exitosos en materia turística. En aquellos años los teatros necochenses tuvieron sobre sus escenarios a artistas de la talla de Luis Sandrini, Raúl Rossi e Irma Roy.
En 1974 Necochea comenzaba a consolidarse como una plaza fuerte para los artistas nacionales durante el verano.
En enero de ese año, en el Teatro de la Galería, debutaba la compañía de Pedro Quartucci con la obra “Luna de Miel con revolución”.
La particularidad de la obra era que pertenecía al autor necochense Gabriel Nieto Suárez. El elenco estaba integrado por Ovidio Fuentes, José Luiz Mazza, Noemí del Castillo y Stella Maris Lanzani.
Por esos días también se presentaba en el Anfiteatro del Parque Miguel Lillo la cantante folclórica Mercedes Sosa. En tanto, el talentosísimo Oscar Alemán deleitaba al público del local nocturno Fortacho’s Tango Show.
Para 1976, Necochea ya contaba con varios teatros que ofrecían funciones diarias. En aquel año, los actores locales se mezclaban con artistas que ya habían logrado cierto reconocimiento nacional. En el Café Concert Posta 83, el espectáculo “Tres hombres para el show” tenía como protagonistas a Paco de Arriba, José Luis Gioia y José Luis Borneo.
En tanto, el Anastasio Café Teatro, el necochense Danilo Devizia realizaba junto a Enrique Otranto la obra “…Y dos de cuerpo”.
En el teatro 85, Linda Péretz y Alberto Mazzini integraban el elenco de “Cuernitos para desayuno”.
En ese mismo teatro, pero en 1978, Luis Brandoni y Marta Bianchi presentaron la obra “Una de cal y una de arena”. Fue el año en que Luis Sandrini se dio el gusto de venir a Necochea para hacer la obra de Abel Santa Cruz “La ganaste, papá”.
En el final de la primera función, en el Auditorium Casino, don Luis pedía silencio al público que no paraba de aplaudir y explicaba que desde hacía años quería hacer una temporada en la ciudad.
Lo acompañaban en aquella aventura su esposa Malvina Pastorino y los actores Virginia Ameztoy y Ricardo Morán.
En febrero de 1978 Sandrini festejó su cumpleaños en nuestra ciudad. Según la crónica de Hola Verano del día 21, en el restaurante del Complejo Casino estaban Virginia Ameztoy, Chana Mogica, Alejandro Marcial, Nelly Durán y Ricardo Morán del elenco “La ganaste, Papá”.
También se encontraban en el lugar empresarios, amigos, periodistas y algunas sorpresas. Mercedes Carreras y Enrique Carreras, ocultos, aguardaron la llegada de don Luis para sorprenderlo.
El humorista Gila pasó unos minutos por el restaurante para saludar a su amigo y luego se fue a actuar.
“Estoy muy feliz de estar con mis viejos y mis nuevos amigos. Es algo que me llevo y que no me podrán quitar nunca”, dijo don Luis emocionado.
Moria Casán, Luis Landriscina, Delfor Medina, Palito Ortega, Juan Carlos Thorry, Juan José Camero, Susú Pecoraro, Alberto Martín, José «Pepitito» Marrone y Pepe Soriano, fueron algunos de los nombres que se pudieron ver en las carteleras de aquella década.