De las calles solitarias al grito de los festejos
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2018/06/884-PERROTTA-e1530053493990.jpg)
Para las 15 de ayer casi no quedó gente afuera pero después del triunfo, las banderas coparon la rambla
Se sabía que iba a ser un partido con convocatoria para los argentinos. Se vio en el estadio de Rusia y se vio en Necochea. Para los nuestro país era una final, aunque del Mundial falte lo más difícil, ayer era ganar o ganar.
Los nervios y el sufrimiento después del empate 1 a 1 con Nigeria se podían ver en los hinchas a través de la transmisión televisiva y también en los bares y estaciones de servicio de nuestra ciudad, donde se juntaron aquellos prefirieron ver el partido fuera de casa. Con ese resultado estábamos afuera. Los jugadores tenían que dejar todo en la cancha y los hinchas respaldarlos como nunca.
Lo hicieron, se los veía distintos esta vez y nadie se quiso resignar. Hasta que Marcos Rojo dio la segunda alegría y el grito de gol se escuchó en cada casa.
Calles vacías
Para las 14.45, en el centro se podía ver que los pocos autos que circulaban andaban a una velocidad más alta que la común. La gente apuraba el paso y hasta corría. Todos querían llegar a un lugar en el que tuviesen un televisor cerca. Los remiseros, taxistas y demás trabajadores, que no podían o no querían parar, siguieron todo por la radio y otros a través de Internet. Pero pocos quedaron exentos.
Algunos comercios, tal como con el partido anterior, trabajaron un poco más de tiempo a la mañana para poder abrir más tarde después.
Para las 15.10, las avenidas, las calles internas, el centro, la villa balnearia, todo había quedado con el movimiento mínimo indispensable. Quien pudo quedarse adentro lo hizo.
Mientras tanto, el tiempo afuera estaba gris y con lloviznas. Algunos soñaron con un festejo bajo la lluvia, pero nada se definiría hasta finales del segundo tiempo. Hasta ahí ese momento todo era indefinido.
El esperado festejo
De la mano de Messi, Rojo y un equipo que por fin puso la garra que no había puesto hasta ahora, los 96 minutos de partido le dieron la victoria por 2 a 1 a la Argentina.
Los que podían porque no tenían otras obligaciones, no dudaron en agarrar las banderas y salir para la rambla. Nadie había organizado nada, nadie sabía si se iba a dar la posibilidad de festejar pero, por algún motivo, ninguno dudó. Todos supieron dónde ir.
La avenida 2 se colmó de vehículos, bocinazos y banderas flameando desde las ventanillas.
La rambla municipal fue el punto de encuentro y allí comenzaron los típicos cánticos futboleros del “vamos, vamos, Argentina, vamos, vamos a ganar” y “el que no salta es un inglés”, entre otros que ya tienen su historia en las canchas. También se vieron bombos, vuvuzelas, fuegos artificiales, bombas de estruendo y no faltaron las motos al corte para abultar un poco más el ruido.
Los que no andaban en sus autos estaban en la vereda pero, al cortar el semáforo de 2 y 85, se paraban en el medio de la calle a saltar y gritar.
Más allá de lo que pase de aquí en adelante en este Mundial, el festejo de este partido de fase de grupos ya se vivió en Necochea como una final.
