El festival de la abstención
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Finalmente la administración municipal tiene su presupuesto, el mismo fue aprobado por mayoría el martes pasado y el Intendente obtuvo así lo que tanto se cansó en reclamar y denominar como” la herramienta fundamental para poder gobernar”. La previsión de gastos y recursos es una hoja de ruta donde se espera que esté plasmado el proyecto de gobierno y la forma de administrar los recursos por lo tanto es una manifestación política, con peso técnico pero también ideológico. De la lectura del presupuesto recientemente aprobado se deduce que es una muestra, no tan transparente, de cómo se administrarán los recursos y que fue realizado para atender una coyuntura y no a un proyecto político a largo plazo. En el presupuesto que regirá la gestión del año 2018 no se ve una planificación estratégica con políticas públicas sostenidas en el tiempo lo cual se evidencia de manera clara cuando, por ejemplo, el área de Salud pasó a depender de la Jefatura de Gabinete, área que se convertirá en la gerenciadora de la salud pública del distrito.
El presupuesto se aprobó con tan sólo siete votos, los seis del oficialismo y uno más, el de Francisco Medina, dado que los restantes bloques se abstuvieron.
La naturaleza de la abstención indica que es un derecho que se ejerce en un momento distinto y previo al del pronunciamiento del legislador sobre la materia propia del proyecto en consulta. El primero se refiere a la posibilidad de votar o de no hacerlo, y el segundo momento se trata del ejercicio efectivo del voto (por la afirmativa o por la negativa).
La abstención se utiliza cuando los concejales no comparten la decisión de poner a consideración para su votación el proyecto en debate pero no manifiestan su intención de rechazarlo; en definitiva, es una posibilidad individual razonada que permite a los concejales no hacer uso de su derecho de votar. Pese a este derecho uno no puede dejar de preguntarse ¿tiene sentido abstenerse cuando públicamente se manifestó en contra y además se realizaron duras críticas y objeciones técnicas y políticas?
No entorpecer
Es verdad que los bloques de la oposición resaltaron la necesidad de que el Ejecutivo contara con este expediente para avanzar y no entorpecer la gobernabilidad, aunque hay ejemplos de administraciones que funcionaron con presupuestos prorrogados, pero de igual manera marcaron diferencias de todo tipo.
Por eso llama la atención que López haya salido victorioso y con presupuesto en mano, lo que demuestra que sigue siendo hábil en las negociaciones con los concejales.
El bloque más crítico fue el de Unidad Ciudadana, cuya presidenta Andrea Cáceres dijo que costaba acompañar el presupuesto, y que no lo iba a hacer, pero finalmente dio la gran sorpresa y la bancada se abstuvo, que es lo mismo que no hacerse cargo de las palabras que había dicho con anterioridad.
Según trascendió, el cambio de actitud se debió a que en el presupuesto varios de los cargos nuevos están destinados a sumar a planta permanente a los ingresados durante el kirchnerismo, ( ¿qué le dirían entonces los ediles de Unidad Ciudadana a sus propios compañeros si rechazaban su ingreso?) y a un llamado de Ana Asa que los “retó” y les hizo cambiar el voto, en el bloque no lo reconocieron pero varias fuentes así lo aseguraron.
En general, las principales críticas estuvieron relacionadas con lo ejecutado del año pasado, por ejemplo en la unidad programática Presupuesto Participativo, donde en el 2017 no se hizo nada, en esta oportunidad se le asignó un monto de dos millones de pesos, un director, Walter Barrientos del Partido Socialista y una empleada del mismo espacio político. En off se aseguró que tales nombramientos responden a un acuerpo político de López con el socialismo para que este último se presentara a elecciones.
De los 149 cargos nuevos creados, 61 son para ingresar a los empleados que quedaron sin trabajo una vez que en el estacionamiento medido dejó de utilizarse la tarjeta, pero según advirtieron los ediles de la oposición estos serían 57 por lo tanto hay cuatro cargos disponibles para el Ejecutivo, que se sospecha serán pagar favores políticos. Los opositores criticaron esta situación pero ¿por qué la dejaron pasar? Son cargos e ingresos que no están justificados y menos en un marco de austeridad.
El negociador del Ejecutivo en el Concejo fue el concejal Diego López, quien acordó con Arturo Rojas la sesión extraordinaria, aunque también el edil pasó horas conversando con Jorge Martínez y Graciana Maizzani para que dieran quórum para poder sesionar.
El dato político y hasta risueño lo dio Ignacio Barrena, quien aseguró que Unidad Ciudadana será gobierno en 2019 y que Cambiemos y el Frente Renovador están cogobernando.
Por María D. González
Redacción