¿El Festival Infantil es una molestia?
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2017/12/desfile11.jpg)
Desde hace varios años, y obviamente muy lejos de sus tiempos de esplendor, el Festival Infantil parece haberse transformado en un molesto compromiso más del calendario oficial anual, y no una fiesta que se planifica y ejecuta con pasión y ganas de sorprender.
Sin renovación de sus gestores y protagonistas, con una inventiva que no termina de atrapar a los reales protagonistas, es decir los niños; la fiesta anual que naciera en 1962 se percibe como una carga para el área de Cultura del municipio, que sólo pareciera querer sacársela de encima.
Desde hace varios años, es decir más allá de la gestión que encabeza Facundo López, uno de los festivales más añejos del país junto al del folclore en Cosquín, se ha empequeñecido no sólo en cuanto a días de duración sino, en los más importante, en calidad.
Está claro que el tema económico juega un papel preponderante para este retroceso, pero flotan en el aire otras cuestiones, como ser la falta de ideas para interpretar y colmar los intereses de los chicos de hoy que, tecnología mediante, son muy distintos sus gustos e interés a los de décadas pasadas. Ya no los sorprende una criatura disfrazada de conejo o de margarita.
La gestión de Cultura de la administración López en cuanto a la fiesta anual de los niños, sólo ha innovado en algunos aspectos en los desfiles inaugurales. Del resto poco se puede contar.
Asimismo, como ocurre desde hace años, al finalizar cada edición se promete empezar a trabajar enseguida para el año siguiente. Sin embargo sólo es en una expresión para quedar bien, ante la pobreza de lo mostrado.
En estos momentos, a tres meses de la fecha en la que debe realizarse la 58ª edición del Festival, no se percibe preparativo alguno. Es cierto que la comuna está sobrellevando tiempos difíciles, pero también es verdad que existe un área de Cultura con un plantel de empleados más que suficiente para ya esbozar ideas y tratar de hacer un mejor Festival sin grandes gastos. Y, principalmente aggiornando el espectáculo pensando en el público infantil de hoy, muy vinculado a las “tablet”.
¿Se han hecho gestiones ante Cultura de la Nación o la Provincia para conseguir respaldo económico o el envío de grupos teatrales o artistas de jerarquía? ¿Se consulta, por caso en las escuelas primarias, qué actividades quieren los chicos de hoy? ¿Se incentiva la participación de entes ajenos al Estado, como patrocinadores privados, para que vuelva a sentirse que el Festival es renovado en plenitud?
Todas preguntas que, o no se formulan, o no tienen respuestas convincentes.
Observando el panorama bien cabe preguntarse si el Festival realmente interesa a los funcionarios de turno. Los hechos demuestran en algún sentido que no es así. Se improvisa cada año, se maquilla con alguna
pequeña innovación el evento hasta el año que viene, como un compromiso porque no quiere ser el último que baje el telón definitivamente.
Tras años de gloria, de hacer disfrutar a varias generaciones, de contar a consagradas figuras del arte teatral y musical, el Festival Infantil de Necochea, en su momento el más importante por sus características de América del Sur, languidece y, de seguir así, es probable que en breve, lamentablemente, deje de hacerse y sea una cosa más de las tantas que ha perdido nuestra ciudad.
A la vista de los hechos habría que plantearse seriamente si se quiere seguir con esta tradicional realización de cada mes de enero o no. Un sinceramiento que determine si aún se puede torcer el destino de muerte anunciada que tiene, lo que en su momento contribuyó para que Necochea fuera considerada la ciudad de los niños y la familia.///