El fútbol, una pasión que nos identifica como sociedad
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El hincha argentino expresa sus emociones de forma desmedida, inclusive cuando el resultado es positivo
El argentino se identifica por el fútbol, el asado y los amigos, y en estos días la tensión por los partidos de nuestro seleccionado en el Mundial de Rusia ha llevado los estados emocionales a la máxima exigencia, que no se equiparan con otras situaciones de la vida.
La pasión del hincha argentino no se parece a la de casi ningún otro, porque si bien en todos lados cuando gana el equipo que los representa salen a la calle a cantar y bailar, donde quiera que haya un fanático nuestro, la reacción es exacerbada y en algunos casos cercana la violencia.
Cuando juega la Selección se palpita un clima diferente, hay más banderas que durante los festejos de una fecha patria. El hincha albiceleste prepara camisetas, gorros y cornetas, se pinta la cara y sigue determinadas cábalas para que gane su equipo.
Al parecer esta pasión no tiene una explicación científica, el fútbol genera estados emocionales que no responden a un patrón normal y depende de una cuestión cultural, “porque las personas se unen a un líder o equipo de manera desmesurada, normalmente se puede abrazar a un desconocido ante un gol”, afirmó la licenciada en psicología Ana Cavalcanti.
En este tipo de competencias deportivas es cuando el nacionalismo está exacerbado y si nuestro equipo brilla “tenemos esperanza de que las cosas anden bien porque son sensaciones que busca el ser humano, idealiza al otro en sentido colectivo”.
Mágico
En muchos casos las fiestas terminan convirtiéndose en un campo de batalla, donde lo circense y colorido choca con la violencia, “salen los rasgos culturales porque cuando el contexto está más deprimido aparece el pensamiento mágico para evadirse de muchas otras cosas”, expresó la profesional.
La moda también influye en los festejos, antes era común ver fuegos de artificio, o escuchar el sonido de la “vuvuzela” y en la actualidad los fanáticos están más preocupados en reunirse en la casa de aquel que tenga la mejor tecnología y buen WiFi para mirar un partido del Mundial.
Es indiscutible que la pasión futbolera logra el resurgimiento no solo de pasiones descontroladas sino un despertar nacionalista donde el exitismo es parte de nuestra historia, “sobre todo en el fútbol y las conductas violentas aparecen por muchos motivos, entre ellos la frustración”, destacó la socióloga Mirta Giunti.
Vale mencionar que el fútbol es un sentimiento masivo y, por ende, las expresiones son más descontroladas, “en otros países las multitudes salen a festejar y cantar pero aquí terminan rompiendo todo”, dijo Giunti.
La sociedad encuentra en un resultado deportivo su canal de expresión y, muchas veces la forma de manifestarlo es a través de la violencia.
El acceso inmediato a la información también marca la diferencia con respecto a mundiales de años atrás, donde los medios juegan un rol importante como formadores de opinión, influyendo a veces en el estado de ánimos de los hinchas que sufren y lloran ante una derrota del equipo nacional.///