El goleador que crea efemérides
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Se cumplen 30 años del debut en Belgrano de Córdoba de Luis Eduardo “Paquillo” Sánchez, ídolo de Estación Quequén y Villa Mitre de Bahía Blanca
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Delanteros hay muchos, goleadores siempre aparecen, pero son pocos los futbolistas que logran con un grito de gol marcar para siempre una efeméride en la mente de los hinchas. En ese último y preciado lote se encuentra Luis Eduardo “Paquillo” Sánchez.
En su notable carrera, para el longilíneo centrodelantero quequenense, hubo goles a montones. Así asomó en la Liga Necochea liderando la tabla de artilleros en los campeonatos de 1984 y 1985. Todos lo recuerdan por haber anotado el gol más importante para el fútbol de Necochea, aquel inolvidable 5 de junio de 1988, cuando le convertía a Olimpo de Bahía Blanca el tanto con el que Estación Quequén ascendía al Nacional B de AFA.
Sin embargo, no quedaría solamente en la historia por aquel gol al arquero Mércuri, sino que poco tiempo después grabaría su nombre nada menos que en uno de los históricos clásicos del fútbol argentino: el cordobés.
Córdoba lo recuerda
Tras el Nacional B jugado con Estación Quequén, “Paco” Sánchez fue contratado por Belgrano de Córdoba, en momentos en los que también sus servicios eran pretendidos por Estudiantes de La Plata y Argentinos Juniors. El “Pirata” lo trajo después de que lo amargara en los dos duelos en la B Nacional.
“Paco” debutó en un cuadrangular amistoso entre los equipos de la “Docta”: Belgrano, Talleres, Racing e Instituto. Se están cumpliendo 30 años de aquel primer partido, justamente en un clásico, en el que Belgrano derrotó a Talleres por 3 a 2. Aquel 30 de julio de 1989 no sería un día más para el delantero de nuestra ciudad, ya que anotó nada menos que dos de los tres goles del “Pirata”, metiéndose para siempre en el corazón del hincha con ese resonante estreno.
Fue además un partido histórico por otros motivos: fue el último duelo en el estadio del Barrio Alberdi antes de la mudanza al Estadio Córdoba. Ese día hubo disturbios entre ambas parcialidades y ya comenzaba a latir la necesidad de mudar el clásico a un escenario más seguro. Belgrano, que se preparaba para el torneo 1989/90 del Nacional B, formó aquella tarde con Sodero; Avalos, José Flores, Bonetto y Marcelo Flores; Monserrat, Alonso y Villagra; Arias, Sánchez y Herrera. El DT era Domingo Ceballes. Estaba en juego la Copa Neder Nicola y Talleres había comenzado con un 2-0 arriba. El necochense, mostró todo su oportunismo, marcando el empate y el gol de la victoria. A los 46’ tocó apenas el balón sobre el remate de Arias en un tiro libre y después sacaría ventajas del error de Váttimos, a los 22’ del complemento, para el 3-2 consagratorio.
Fue amor a primera vista entre el goleador y la hinchada. Intenso. Que deja huella, a pesar del tiempo. Y aunque lleguen otros amores futboleros.
“Paco” no volvió a convertir y fue dejado en libertad de acción a los seis meses. Pero los simpatizantes de Belgrano, que en ese momento ovacionaron al espigado atacante, lo siguen recordando hoy, 30 años después. Incluso cuando Belgrano ha venido de pretemporada a Necochea en años anteriores, siempre ha habido gente que ha preguntado por el ex delantero, ya que lo recuerdan de manera especial por aquel inolvidable debut y esos dos goles en el clásico, que indudablemente lo convidaron a ingresar en una de las tantas páginas de unos de los añejos clásicos argentinos.
Ídolo de Villa Mitre
Y por si fuera poco, “Paco” lo volvió a hacer. Al año siguiente recayó en Bahía Blanca donde vestiría los colores de Villa Mitre y también quedaría para siempre en el recuerdo de sus hinchas. Y otra vez con un gol que es una efeméride. El 28 de julio de 1991 se coronaba campeón de la Liga del Sur, marcando el tanto del empate 1-1 en el estadio “Carminatti” frente a Olimpo. Fue el punto que necesitaba Villa Mitre para ganar el triangular por el campeonato que también jugó Huracán. Hacía 45 años que Villa Mitre no salía campeón y al necochense le tocó convertir el gol más importante. Sería el inicio además de una campaña que llevó al tricolor a ser tetracampeón liguista (1991,1992, 1993, y 1994) y que luego también le permitieron alcanzar instancias finales del Torneo del Interior.
Dejando huellas a su paso. Nunca desapercibido, más allá de los caprichos de la pelota, que a veces entra y a veces se niega. Luis Eduardo Sánchez, fue sin dudas un goleador que marcó una época, que quedó en la historia como uno de los grandes delanteros que dio nuestro fútbol, junto a otras grandes glorias. Pero “Paco” tuvo una gran ventaja: fiel a su oficio de goleador, siempre supo estar en el momento justo, en el lugar indicado.