El impacto de la cuarentena en la alimentación
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El cambio de la rutina provocada por la pandemia y el sedentarismo causado por las horas de encierro pueden causar falta de apetito
Si bien en las últimas semanas los chicos han podido realizar salidas recreativas, llevan 71 días en cuarentena, con actividades restringidas, la mayoría de ellos, con escaso o ningún contacto social, más allá de sus círculo familiar.
Aunque la tecnología les permite mantenerse en contacto con sus amigos, pasan la mayor parte de su tiempo sentados o acostados, con una rutina y un ritmo muy diferente al que estaban acostumbrados antes del 20 de marzo. Una de las principales consecuencias de estos cambios se presenta en la alimentación.
“En los chicos esta situación de confinamiento, más allá de la importante relevancia de lo emocional, los ha desorganizado, y eso les altera el apetito”, señalaron las nutricionistas Cecilia Bercovich y Josefina Larraburu.
“Los padres los dejan dormir más que lo habitual en tiempos de clases, se acuestan más tarde, están más horas frente a diferentes pantallas, se mueven menos. Esto ocasiona que no desayunen o lo hagan tarde, y luego no almuercen, alterándose el ritmo de ingestas durante el resto del día”, señalaron las licenciadas, que se desempeñan en los equipos de nutrición de los hospitales Ferreyra e Irurzun.
Organización
Larraburu y Bercovich indicaron que a los cambios generados por el cambio de rutina de los niños y adolescentes, “se suma que las condiciones actuales de los horarios de los comercios hacen que las familias tengan que organizarse para la planificación de las compras y del menú”.
“Y esto dispara dos situaciones radicalmente opuestas: una es la de aquellas personas que se ocupan más que antes de su alimentación, ya sea buena o mala su elección; la otra situación que se da es el desinterés o apatía y la falta de apetito acompañado del desconcierto por la situación actual”, señalaron.
En este escenario, indicaron, “han sido frecuentes las consultas tanto por falta de interés a la hora de comer, como por el aumento de la cantidad de comidas realizadas a lo largo del día, y con frecuencia una misma persona pasa por ambas situaciones en diferentes momentos”.
Afirmaron que “estas fluctuaciones no son preocupantes porque en general son estrategias naturales que tiene el cuerpo para mantener un peso determinado. El problema aparece cuando una sola de estas dos situaciones es sostenida en el tiempo, provocando carencias y en el otro extremo, enfermedades por excesos”.
“La falta de la actividad física, además, puede provocar una disminución del apetito debido a que el gasto calórico es menor”, indicaron las nutricionistas.
Comer por aburrimiento
La nutricionista María José Arano también se refirió a que “muchas son las familias que presentan preocupación por la alimentación de sus hijos en época de cuarentena”.
“El mayor tiempo de los niños en casa influye de varias maneras: el elevado tiempo de exposición de los niños frente al televisor es un factor que estimula el deseo por comer ciertos productos de bajo valor nutricional, ya que la publicidad engañosa está a la orden del día”, opinó Arano.
Por otro lado, afirmó, “los niños suelen comer muchas veces por aburrimiento y si a ésto le sumamos el menor desgaste (por disminución de actividades recreativas que implican un gasto calórico), la cosa se puede poner difícil”.
Pero, dijo Arano, “dentro de este panorama que parece un poco desalentador, hay algo que como papás podemos hacer. Si pensamos los hábitos de nuestros hijos como algo realmente importante para su salud, tenemos gran parte de la solución a una pandemia que hace rato está instalada a nivel mundial: la obesidad infantil”.
Por ello, dijo la nutricionista, “es sumamente importante darle un orden a las comidas del día, más en este estado de aislamiento”.
Afirmó que hay que “dividir las ingestas principales en cuatro al día (desayuno, almuerzo, merienda y cena) y durante el resto del día, en caso que el niño nos pida algún alimento, inclinarnos por frutas, cereales sin azúcar, frutos secos, alguna preparación casera elaborada, inclusive con los mismos niños para que poco a poco se familiaricen con lo ‘hecho en casa’”.
Arano dijo que “la mejor estrategia es no tener opciones ‘chatarra’ en la heladera/alacena y enseñarles a nuestros hijos desde temprana edad que este tipo de alimentos son malos para nuestra salud cuando pasan a ser el centro de nuestras comidas”.
Por otra parte, indicó, “alentar actividades lúdicas es otra recomendación super importante para atravesar de una mejor manera los tiempos que corren”.
Hábitos
¿Qué consejos se les puede dar a los padres para que puedan asegurar una buena alimentación a sus hijos?
Según la psicóloga Florencia Piergentili, un buen consejo para los padres “sería que los niños mantengan, en la medida de lo posible, ciertos hábitos, como horarios para levantarse los días de semana, horarios de comidas y de aseo personal, así como también horarios para realizar algún tipo de actividad física que puedan llevar a cabo en sus domicilios”.
También, agregó, “mantener cierta rutina de alimentación, actividad recreativa, física y de estudio, dentro de las nuevas condiciones en las que nos encontramos debido a la pandemia”.
“Es importante ser conscientes de que la realidad no es la misma que era antes, que habrá cosas que no se podrán realizar del mismo modo, pero también es necesario que algo que de ese ‘antes’ permanezca”, dijo Piergentili. “En un contexto de tanto cambio es necesario preservar algunas estructuras, precisamente, aquellas que ordenan”.
Por su parte, las nutricionistas Cecilia Bercovich y Josefina Larraburu brindaron algunos consejos para organizarse mejor. Por ejemplo, “planificar el menú antes de realizar las compras, para evitar gastos innecesarios”.
También “aumentar el consumo de preparaciones con verduras crudas y cocidas, y limitar las carnes a una sola porción diaria”.
Además, “disponible variedad de frutas de estación y lácteos en reemplazo de galletitas como snack o colación”.
Las nutricionistas recomendaron “llevar una rutina en los horarios de las ingestas, así sean diferentes a los habituales. Evitar los picoteos entre comidas”.
Y, finalmente, pero no menos importante, “consumir agua con regularidad, aunque no haya sensación de sed”.///
El encierro y la alimentación
“El encierro o aislamiento en los chicos puede generar conductas de ansiedad, de estrés, de desconcierto”, señaló la licenciada en Psicología Florencia Piergentili.
“Dependerá mucho de qué se les transmite en sus casas al respecto, es decir, cómo vivencian sus propios padres o los adultos responsables de su cuidado, la situación de encierro: si lo viven con temor, con angustia, ya sea porque tengan salir a trabajar o porque al contrario, no puedan y eso genere un no ingreso económico; o si lo viven con tranquilidad, como algo que pasará, siempre y cuando se tomen los recaudos necesarios para evitar los contagios”, explicó la psicóloga.
“La situación de encierro puede generar un cambio en el hábito alimenticio no sólo en el tipo de alimento que se ingiere sino en los horarios en los que habitualmente se realiza”, dijo Piergentili.
La psicóloga indicó que la falta de actividad física y de horarios puede modificar el apetito y perjudicar la alimentación de los chicos y señaló que los padres deben estar atentos a “los momentos que los niños pasan frente a las pantallas: celular, tablet, etc.”
“Es en esos momentos cuando ellos perderán la noción del tiempo, no sabrán si pasaron 10 minutos o 2 horas, y podrán ingerir alimentos, golosinas, o lo que tengan al alcance, sin registro alguno de la cantidad”, dijo Piergentili.
Recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud
La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó semanas atrás una guía con consejos dietéticos para una dieta saludable que ayuda a controlar la ingesta de calorías y fortalece el sistema inmunológico durante el confinamiento.
Estar en casa todo el día puede aumentar el deseo de atacar la cocina con más frecuencia en busca de comida. Los estudios ya han demostrado una cierta tendencia, en casos de ansiedad, a preferir alimentos más calóricos.
Como señala la OMS, una buena nutrición es crucial para la salud, especialmente cuando es necesario fortalecer el sistema inmunológico. Por otro lado, con el confinamiento causado por el contagio masivo del coronavirus, puede haber una falta de alimentos frescos que podrían dañar una dieta más saludable.
Por lo tanto, para cuidar la alimentación, la OMS ofrece algunas recomendaciones:
Plan: comprar lo que sea realmente necesario, evitando compras y consumos excesivos. Cuando las personas entran en pánico, las consecuencias pueden ser negativas, por ejemplo, causando aumentos de precios o una distribución desigual de los productos. Por lo tanto, estimule adecuadamente lo que necesita y planifique la compra para evitar gastos innecesarios.
Priorice los alimentos frescos: elija alimentos frescos primero y aquellos que están a punto de caducar. Si hay productos frescos como frutas y verduras, elija estos productos para una dieta más saludable. También puede congelar frutas y verduras, ya que conservan sus nutrientes.
Cocine su propia comida: en casa, es mucho más fácil tener tiempo y condiciones para cocinar. Aproveche esta posibilidad para desarrollar habilidades en la preparación de alimentos, conociendo nuevas recetas. Es importante, como ya se ha comentado, usar los ingredientes que ya tiene en casa.
Limite su consumo de sal, azúcar y grasa: como sabe, los alimentos con sal, azúcar y altos niveles de grasa pueden afectar su salud si se ingieren en grandes cantidades. Por lo tanto, la OMS recomienda un máximo de 5% de calorías con azúcar libre, 5 gramos de sal y 30% de grasa (con solo 10% de grasa saturada). En todas las comidas, elija alimentos que encuentren naturalmente estos elementos, como azúcar de frutas, pescado y grasa de nuez, e intercambie sal por hierbas y especies.
Consuma fibra: el consumo de fibra ayuda a regular el sistema digestivo y evita el deseo de comer entre comidas. Los alimentos naturales, que incluyen verduras, frutas y legumbres, ayudan a garantizar la ingesta de fibra.
Evite el alcohol e hidrátese: el alcohol puede alterar su estado psicológico, producir adicción y debilitar su sistema inmunológico. Por lo tanto, se recomienda evitar las bebidas alcohólicas en cuarentena y optar por el agua. De hecho, mantenerse bien hidratado es crucial para la buena salud. Opte por agua en lugar de bebidas azucaradas como jugos y refrescos.
Cuide la seguridad alimentaria: “Solo los alimentos seguros son alimentos saludables”, recuerda la OMS. Cuando prepare su comida, recuerde mantener limpias sus manos y utensilios de cocina. Siempre, debe separar la comida cocinada de la cruda, cuidar la temperatura adecuada para la comida y el tiempo mínimo de cocción.///