El incalculable impacto de la capacitación
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Silenciosamente, en casi 40 años de trabajo, el Centro de Formación Profesional 401 de Quequén ha formado a miles de personas
Es una de las instituciones de la ciudad que, silenciosamente, mayor impacto ha provocado en la sociedad local. Desde la apertura de sus puertas, en la década de 1980, el Centro de Formación Profesional Nº 401 de Quequén ha formado a miles de personas.
Sólo este año egresaron 800 alumnos de los 30 cursos que dictaron los instructores de la entidad educativa cuya sede se encuentra en la calle 521, a menos de 50 metros de la Plaza Hipólito Yrigoyen.
Pero el CFP no funciona sólo en su sede, lleva capacitación a distintos barrios de Necochea y Quequén. Este año se dictaron cursos en el Comedor Mate Cocido, en la sede del Sindicato de Empleados de Comercio, en la Casita de Fátima, en Proyección Quequenense, en el Sindicato Ferroportuario y el Centro de Salud de Seis Esquinas y en la Escuela Media 4.
Gabriel Tucella, regente desde hace seis meses, quien remplazó al Daniel Argibay, que este año se retiró de la dirección, realizó un balance más que positivo de la actividad desarrollada en la institución educativa.
Y dijo que eso se refleja en el interés de la comunidad en los cursos que se dictan en el centro. Ya la matrícula para marzo del año próximo está casi completa debido a la labor de difusión que el establecimiento realiza a través de las redes sociales y por el boca a boca.
La demanda obedece a una de las principales características de los centros de formación profesional, la posibilidad de obtener una salida laboral casi inmediata. Sólo se requieren cuatro meses para aprender los rudimentos básicos de un oficio y comenzar a trabajar.
El CFP 401 se ha convertido así en una puerta abierta al mundo laboral. “Hacen el curso y pueden comenzar a trabajar”, dijo Tucella, que si bien quedó a cargo del centro este año, hace 20 que se desempeña como instructor.
El impacto que esto ha tenido en la sociedad de Necochea y Quequén es incalculable. Hace unos meses, el ex director Daniel Argibay calculaba que unas 18.000 habían completado cursos en el centro desde su formación.
Formación
El centro comenzó a funcionar a principios de la década del 80 en dependencias del edificio de la Delegación Municipal de Quequén. En 1986 se trasladó a su actual edificio, en la calle 521 entre 560 y 562, a metros de la delegación y de la Escuela Nº 25.
Desde entonces, ha seguido creciendo y se ha convertido en un proveedor de personal capacitado por el sector gastronómico y la administración privada, principales orientaciones de formación del centro.
Los cursos de gastronomía, mozo y administrativos que se dictan en el CFP quequenense son muy conocidos. Pero también los de oficios como los vinculados a la electricidad, confección, cosmetología e informática dirigida a la administración.
Muchas personas son alumnos permanentes del establecimiento, ya que completan distintos cursos y cada año amplían sus conocimientos en el mismo sector o distintos rubros, lo que les brinda mayores posibilidades laborales.
Recientemente se realizó una fiesta de egresados en la que se entregaron diplomas a las 800 personas de las más diversas edades que estudiaron en el establecimiento a lo largo de 2018.
Las expectativas para 2019 son aún mayores. “La formación profesional en general ha crecido mucho”, señaló Tucella.
Destacó que una de las características particulares de este nivel educativo es el clima que se crea en el aula. “Aquí sólo concurre la gente que quiere aprender, por lo que la experiencia para los docentes es muy gratificante”, indicó.
En el centro se desempeñan 19 instructores, que junto al personal administrativo y de mantenimiento del edificio, suman 23 personas.
Pero el CFP no sólo es motorizado por el personal, también por los propios alumnos, que son la cara visible de la institución.
Es habitual ver a los estudiantes de los cursos de mozo o de gastronomía participando y colaborando en diferentes eventos. Este año ofrecieron sus servicios en la fiesta del Hospital Municipal y en el Congreso de Antropología. “Siempre estamos colaborando”, dijo Tucella.