El inesperado sinceramiento presidencial
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Positiva reunión en España y Francia. Los países europeos atraviesan un período de bajo crecimiento y alto desempleo
Por Felipe Frydman
El objetivo principal del segundo viaje internacional de Alberto Fernández fue requerir el apoyo para la renegociación de la deuda con el FMI aún antes de iniciarse el proceso con las autoridades del organismo. Las reuniones con Giuseppe Conte, Angela Merkel, Pedro Sánchez y Emmanuel Macron concluyeron con un mensaje que satisfizo las expectativas de la delegación argentina. Si bien el papa Francisco avaló al presidente Fernández, el Vaticano no es miembro del FMI.
Los países europeos atraviesan un período de bajo crecimiento y alto desempleo. El PBI de la zona del euro tuvo una expansión de 0,1%; Francia registró una caída del 0,1% en el cuarto trimestre en comparación al anterior e Italia mostró en el mismo período una tasa negativa del -0,3%. Alemania tuvo una expansión del 0,6% y España del 2% en 2019. La deuda soberana de Alemania, Francia, Italia y España alcanzan al 62, 100, 130 y 97% del PBI respectivamente cuando la UE requiere que no supere el 60%.
La pertenencia a la zona del euro constituye una ventaja al momento de evaluar el riesgo de la deuda pública. El riesgo país no supera los 100 puntos con excepción de Italia donde llega a 132. Las reglas europeas respecto a la magnitud del déficit presupuestario son estrictas y han limitado el uso de la política fiscal para reactivar la economía. Tampoco pueden hacer uso de la política monetaria porque las tasas de interés fijadas por el BCE ya son negativas. La Unión Europea prioriza el ajuste estructural para aumentar la productividad teniendo en cuenta la competencia comercial de China y de los Estados Unidos.
Equipos
Las negociaciones del FMI son efectuadas por los equipos técnicos y tienen su tiempo hasta alcanzar el nivel del directorio donde los países miembros pueden transmitir sus opiniones. Las posibilidades de intervención de los representantes europeos son limitadas porque tienen presente el papel de los Estados Unidos y la responsabilidad que le cupo al momento de aprobarse el préstamo de 57.000 millones de dólares. La entonces directora del FMI, Christine Lagarde, es hoy Presidenta del BCE.
El presidente Fernández complementó la visita con mensajes pesimistas sobre la situación económica. La frase “la Argentina es un paciente en terapia intensiva” no dejó dudas sobre la intención de mostrar un país en quiebra. Si bien la situación ya era conocida, los interlocutores deben haber sentido el impacto de ese sinceramiento transmitido por la máxima autoridad para reflexionar sobre el futuro de sus inversiones en el país. El pronóstico fue completado con una descripción de las últimas medidas donde se restringe el acceso al mercado de cambio, las restricciones al comercio exterior y los aumentos de los impuestos que nunca son del agrado de las empresas multinacionales.
Relaciones
Las visitas siempre son una ocasión para hablar del incremento de las relaciones bilaterales. En el contexto de la Unión Europea, el Acuerdo con el Mercosur aparece como el único instrumento para aumentar el comercio entre ambas regiones y garantizar la protección de las inversiones y la propiedad intelectual. Las reticencias para apoyar el Acuerdo logrado después de 19 años de negociaciones no sólo aparecen como un obstáculo para fortalecer los vínculos con la Unión Europea sino que terminan coincidiendo con los sectores agrícolas y verdes del continente que se oponen a cualquier intento de apertura por más limitado que sea.
El presidente Fernández señaló que la Argentina tiene un plan económico pero que no puede divulgarlo en estas circunstancias, tal vez refiriéndose al tiempo de las negociaciones de la deuda. Quizás este haya sido el mensaje que faltó en este viaje para generar un clima de confianza. Los viajes presidenciales se caracterizaban hasta ahora por un mensaje optimista sobre el futuro del país que describían las variables macroeconómicas, la estabilidad y las oportunidades de inversión. Fernández hizo un giro y optó por describir el reverso de la medalla; la otra cara dependerá del curso de las negociaciones para afrontar las obligaciones y reabrir el mercado de crédito. Hasta tanto no se resuelvan esos temas, la Argentina tendrá dificultades para volver a ser una referencia para la Unión Europea.
El autor es Licenciado en Economía Política (UBA), Master in Economics (University of Boston) y fue embajador argentino en Tailandia.