El infectólogo fuera de la pandemia
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2020/07/irungaray.jpg)
En el foco por el Covid-19, los tres especialistas que trabajan en nuestra ciudad también se ocupan de otras enfermedades, desde HIV a triquinosis
Dentro de las amplias ramas de la medicina, la infectología nos lleva rápidamente en el viaje del desconocimiento a un laboratorio secreto y estudios que sólo ven la luz en una situación de pandemia como la que hoy padecemos. Son el rol necesario de una película de ciencia ficción, para explicarle a la audiencia cómo los protagonistas se enfrentan al virus del fin del mundo. Sin embargo, los infectólogos son consultados en situaciones mucho más cotidianas en la salud, sin tener que hablar por los medios de comunicación sobre caso cero, caso índice, hisopados, brotes o protocolos. Hoy el coronavirus los puso bajo el microscopio, como nunca.
“Uno se siente más observado. Estás todo el día en el teléfono, contestando dudas, rearmando protocolos, no sólo en el marco del hospital, sino también se elaboran situaciones para empresas, los riesgos. Es un momento intenso desde hace meses”, reflexionó la infectóloga Belén Irungaray.
En nuestra ciudad, hay actualmente tres especialistas trabajando. La acompañan la doctora Liliana Figueroa y el doctor Alejandro Ferreyra.
Vocación
Sobre la elección de esta especialidad, Ferreyra compartió que cuando dejó nuestra ciudad para irse a estudiar a la facultad de La Plata le “empezó a interesar la infectología, sobre todo lo referente a la microbiología, que es lo inicial y donde te acercan a todo esto. Siempre me gustó. Tuve como docente al rector, el doctor Basualdo, que era un apasionado. Era microbiólogo y parasitólogo, y también me incentivó”, apuntó quien realizó un postgrado de infectología en el hospital “Muñiz”, en Buenos Aires.
Por su parte, Irungaray apuntó que “siempre me llamó la atención lo vinculado a las enfermedades infeccionas, el uso de antibióticos, epidemiología, me fue llevando. A pesar de tanto trabajo me encanta lo que hago, sino no lo podría sostener. Es una felicidad”. Figueroa, quien está a cargo del área en el hospital “Gaspar Campos” de Lobería pero que además cubre las guardias el fin de semana en el hospital de Necochea, reconoció que “cuando empecé me gustaba más la especialidad quirúrgica, pero cuando tuvimos la posibilidad de conocer el hospital “Muñiz”, me dije, ‘esta es mi casa’, ahí me enamoré de la especialidad. El Muñiz es la cuna para nosotros”, afirmó quien es oriunda de Capital Federal pero que decidió radicarse con su familia en Necochea, donde trabaja desde hace 7 años.
Varios “frentes”
En su trabajo cotidiano son requeridos en el servicio a los pacientes con enfermedades de transmisión sexual, casos de rabia, mordeduras de perros, accidentes con ofidios o arácnidos, infecciones derivadas de internaciones, infecciones abdominales y también interconsultas requeridas por los médicos de cabecera o terapia en distintas afecciones como triquinosis, brucelosis o hantavirus. También infecciones en la piel, como forúnculos, o subcutáneas suelen ser las consultas más comunes. “También cuando en 2009 surgió la gripe H1N1 estuvimos presentes, nunca dejamos de estar. O en el verano con el dengue o la malaria. Pero en ese caso no tenemos tanta publicidad”, se rió Irungaray.
Al respecto, Figueroa agregó que “hay enfermedades endémicas, como la malaria, o para nosotros el mal Chagas o el dengue. La gente quizás se queda con lo que genera el Covid, pero tenemos otras preocupaciones más”.
Efecto barbijo
Sin embargo, algo tan habitual como las infecciones respiratorias, sintieron el “efecto” coronavirus. “Los cuadros respiratorios han disminuido un montón, la gente se está cuidando más, por la distancia social, el uso del barbijo y el lavado de manos. Lo que ha tenido incidencia en otras enfermedades”, explicó Figueroa, al tiempo que confesó que “al principio tenía negación a la colocación del barbijo pero ahora tengo que admitir que remitiéndonos a las pruebas, sirve. Lo que ocurre que es que mucha gente no lo usa correctamente y para eso es lo mismo. Quizás se le cae y se lo toca del lado de afuera, que es donde supuestamente está la parte contaminada…”
Seguir aprendiendo
La pandemia del coronavirus los ha enfrentado a una situación de aprendizaje constante. “Pone a prueba tus convicciones, quizás entre el escepticismo de tus propios colegas. Opiniones que surgen, decisiones contrapuestas, si aislar a la población está bien o puede ser perjudicial. En otros lados fue más agresivo. No sabemos qué grado de severidad hubiese tenido el virus si no se hubiesen tomado las medidas para aislar a los grupos de riesgo. Fuimos cuestionados por eso, pero a la vez gracias a eso pudimos controlar el brote. Es una prueba de nuestro trabajo que no se ve”, afirmó Ferreyra, aunque reconoció que “todo es muy dinámico y las recomendaciones y los criterios de riesgo han cambiado desde los primeros datos que teníamos en enero, pero siempre nos hemos manejado con una única línea de trabajo respondiendo a la comunicación desde el Ministerio de Salud de la Nación. Es un año atípico y va a continuar en otra serie de medidas a evaluar, pensando en un futuro y la llamada nueva normalidad”.
Vacuna
Sobre una vacuna para el Covid, que tantos laboratorios en el mundo están trabajando, Irungaray analizó que “hay dos que son de muy buenos laboratorios, entre ellas la que se va a probar en la Argentina. Se ha acelerado mucho el proceso, aunque es necesario un estudio más amplio, de grupos etarios, de formación del anticuerpo o cuánto dura y eso no se puede acelerar, se necesitan meses. Quizás a fin de año”. Por su parte Figueroa compartió que “la gente tiene esperanza y eso es lo maravilloso. Además después vendrán otros temas, como la cabeza de la gente, lo económico y lo psicológico. A mi la distancia social me cuesta un espanto. Hago mi mea culpa porque siempre era de saludar a mis pacientes y ahora todo eso cambió. También me cuesta ver a los familiares que no pueden entrar a ver al internado, por tener que estar aislado. Es doloroso pero se tiene que implementar. Es parte del cambio de paradigma para nosotros también”.
El HIV y el “regreso” de la sífilis
Los tres profesionales están a cargo del servicio a los pacientes con HIV del hospital municipal “Dr. Emilio Ferreyra”, que recibe ciudadanos de Necochea, Quequén y también de la zona, como Chillar, Tres Arroyos, Orense o Lobería. “Aproximadamente se atienden cerca de 200 personas por año, pero hay muchos que lo hacen en Mar del Plata o en forma privada”. Para ellos implica la mayor demanda de trabajo por “el seguimiento continuo, por la cronicidad de la enfermedad”, expresó Alejandro Ferreyra, quien sin embargo advirtió que no se deben minimizar otras enfermedades de transmisión sexual: “La sífilis es una de las infecciones más frecuentes hoy. Solamente se piensa en el HIV, pero sífilis, blenorragia, hepatitis B y hepatitis C cada vez tienen una mayor inserción en la población”.///