El jesuita que le puso otro nombre al río Quequén y dejó su huella en la historia de la región
La Municipalidad inaugurará un punto de información sobre el Camino de los Jesuitas. La propuesta busca recuperar el recorrido de José Cardiel
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El nombre de la avenida Jesuita Cardiel forma parte de la geografía cotidiana de Necochea, pero detrás de esa denominación hay una historia que se remonta a más de 270 años. Un sacerdote que recorrió estas tierras cuando todavía no existían las ciudades actuales, atravesó el río Quequén, registró sus observaciones en diarios y mapas y llegó a imaginar el potencial de una región que mucho tiempo después se convertiría en un importante polo portuario.
Esa historia volverá a cobrar protagonismo este jueves, cuando la Municipalidad presente el nuevo Punto de Información Turístico-Religioso del Camino de los Jesuitas. La actividad se realizará a las 14.45 en el Centro Cultural Necochea, ubicado en calle 54 N° 3062, y contará con la participación de autoridades, representantes del ámbito religioso e instituciones vinculadas con las localidades que integran el recorrido.
La iniciativa, impulsada por la Secretaría de Turismo y Desarrollo Productivo junto con el Área de Museos Municipal y con el acompañamiento del párroco de la Iglesia Medalla Milagrosa, Alejandro Martínez, busca recuperar un capítulo de la historia regional y convertirlo en una propuesta de interés turístico, cultural y religioso.

José Cardiel, el hombre que recorrió estas tierras antes de que existiera Necochea
José Cardiel nació el 13 de marzo de 1704 en La Guardia, en la actual provincia española de Álava. Ingresó a la Compañía de Jesús en 1720, se ordenó sacerdote y llegó a Buenos Aires en 1729. Durante su trayectoria desarrolló tareas misioneras y exploró extensos territorios de América del Sur.
Su vínculo con esta región se hizo especialmente significativo en 1748, cuando emprendió una expedición por el sudeste bonaerense. En aquel entonces, la zona era un territorio de extensas llanuras, cursos de agua y costas, muy diferente del paisaje urbano que hoy conocemos.
El viaje no estuvo exento de dificultades. Cardiel buscaba avanzar en su misión evangelizadora, pero las circunstancias de la expedición lo obligaron a emprender el regreso por la costa. En ese trayecto pasó por parajes que hoy corresponden a distintos partidos bonaerenses, entre ellos los de Lobería y Necochea.
Bautizó el río con otro nombre
El 25 de mayo de 1748 celebró una misa en Punta Negra y, al día siguiente, llegó hasta el río que hoy conocemos como Quequén Grande. En sus registros lo llamó San José, una denominación que dejó documentada su presencia en la región.
Su aporte, sin embargo, fue mucho más allá de la misión religiosa. Cardiel observó el territorio, registró características naturales y dejó mapas y relatos que se convirtieron en valiosas fuentes para reconstruir cómo era esta parte de la provincia de Buenos Aires durante el período colonial.
Fue también uno de los cronistas de las misiones jesuíticas y escribió sobre las poblaciones indígenas con las que entró en contacto. Sus textos permiten acercarse a una época en la que la región todavía estaba lejos de adquirir la configuración política y urbana que tendría durante los siglos siguientes.
Cardiel murió en Italia en 1782, luego de que la expulsión de los jesuitas de los dominios españoles en 1767 lo obligara a abandonar América.
El río, la mirada sobre el puerto y una avenida que lleva su nombre
Uno de los aspectos más llamativos de su paso por estas tierras es que sus observaciones sobre el río y el entorno quedaron registradas mucho antes de que Necochea se consolidara como ciudad y de que el puerto adquiriera su importancia económica.
La región ofrecía condiciones naturales que, con el tiempo, resultarían fundamentales para el desarrollo productivo. Por eso, los registros de Cardiel tienen un valor que excede lo religioso: forman parte de los primeros testimonios escritos sobre el territorio y su geografía.
Su nombre quedó incorporado a la ciudad. En 1941, Necochea reconoció su figura al denominar con su nombre el tramo urbano de la ruta 86, que hoy conocemos como avenida Jesuita Cardiel.
La referencia no se limita a una calle. Sobre la margen necochense del río Quequén, frente al puente Dardo Rocha y en las inmediaciones de la avenida que lo recuerda, se encuentra un monumento dedicado al misionero.

La obra fue inaugurada en 1994, como resultado de una iniciativa impulsada por el sacerdote Jesús Domaica, entonces vinculado con la parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, y del acompañamiento de integrantes de la comunidad.
La historia del monumento también tuvo su propia travesía: la imagen de Cardiel llegó a Necochea después de una peregrinación que partió desde Laguna de los Padres, en Mar del Plata, siguiendo simbólicamente el recorrido que el jesuita había realizado por la región en el siglo XVIII.
La figura, de unos cuatro metros de altura, representa al sacerdote con sotana y sombrero, una cruz en una de sus manos y un gesto de ofrecimiento en la otra. Su emplazamiento, junto al río y frente al puente, vincula la memoria del explorador con uno de los paisajes más representativos de Necochea.
Así, el monumento funciona como un recordatorio de una historia que muchas veces pasa inadvertida para quienes circulan a diario por la zona.
Un camino para unir historia, fe y turismo
La apertura del nuevo punto de información pretende recuperar esa memoria y proyectarla más allá de un monumento o una avenida. La propuesta del Camino de los Jesuitas apunta a reconstruir el itinerario de Cardiel y vincular a distintas localidades bonaerenses que forman parte de su recorrido histórico.
Entre las ciudades relacionadas con esta experiencia se encuentran Necochea, Lobería y Mar del Plata, además de otros puntos de la región por los que transitó el misionero durante sus expediciones.
El proyecto ya había comenzado a tomar forma en 2024, cuando la Secretaría de Turismo y Desarrollo Productivo y el Centro de Capacitación, Información e Investigación Educativa de Necochea promovieron encuentros con bibliotecas populares, escuelas y otras instituciones para trabajar en la reconstrucción del camino y desarrollar una propuesta turística integradora.
La nueva instancia incorpora también la dimensión religiosa, a partir del trabajo conjunto con referentes de la Iglesia y del vínculo con el Obispado de Mar del Plata, encabezado por monseñor Ernesto Giobando.
El objetivo es ofrecer información sobre el trazado y su significado, fortalecer la identidad regional y generar nuevas alternativas para quienes buscan conocer la historia de los lugares que visitan.
La presentación de este jueves será, en ese sentido, un nuevo paso para poner en circulación una historia que comenzó mucho antes de la fundación de Necochea. Una historia que tiene como protagonista a un sacerdote que caminó por estas tierras, cruzó el río Quequén cuando todavía podía vadearse a pie y dejó escritos que permiten recuperar parte de aquel paisaje.
Más de dos siglos y medio después, su nombre sigue presente en una avenida, en un monumento junto al río y ahora también en una propuesta que busca convertir ese legado en un recorrido para conocer y valorar el patrimonio histórico de la región.
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