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    El jesuita que pasó por aquí hace 271 años

    4 de mayo de 2019 | 21:00
    El jesuita que pasó por aquí hace 271 años
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    El 25 de mayo de 1748 paso por estas tierras de sacerdote José Cardiel. Fue el primer cartógrafo de esta región de la Provincia de Buenos Aires

     

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    En los próximos días se cumplirán 271 años del paso por estas tierras del sacerdote José Cardiel. El 25 de mayo de 1748, de regreso de su frustrada expedición para evangelizar indios en la zona, el sacerdote jesuita ofreció una misa de acción de gracias en Punta Negra.

    Un día después, cruzó el río que poco antes había denominado San José, pero que hoy conocemos como Quequén.

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    Cardiel no sólo fue un anegado evangelizador, también fue el primer cartógrafo de la región. Su diario de expedición es el primer registro escrito sobre el paso de un hombre blanco por lo que un siglo más tarde sería el Partido de Necochea.

    Cardiel había llegado a la zona en 1746, junto a los misioneros jesuitas Tomás Faulkner, Matías Strobel, Gerónimo Rejón y Manuel Querini. Habían sido enviados a evangelizar por la Corona española.

    Se asentaron a orillas de la Laguna de las Cabrillas, hoy denominada Laguna de los Padres, en recuerdo de aquellos arriesgados misioneros. Juntos crearon la Misión de Nuestra Señora del Pilar del Volcán (de Vulcan, abertura entre dos cerros). La misión recibió constantes ataques de tribus pampas lideradas por el cacique Cangapol.

    Pero, según escribió Cardiel en uno de sus informes, allí también había unos 300 indios que «mostraron gusto de que formáramos pueblo, aunque algunos se mostraban adverso a la cristiandad».

    El jesuita llevaba entre sus pertenencias una estampa de Nuestra Señora del Pilar, de allí el nombre de la reducción.

    Luego de la fundación de la reducción del Pilar, Cardiel no permaneció mucho tiempo sin salir a cumplir con su misión evangelizadora. Así partió en la expedición por la que aún hoy se lo recuerda en nuestra ciudad.

    El 6 de mayo de 1748 partió en la arriesgada misión acompañado por un grupo de indios que le servían de portadores. Una semana después bordearon el Río Quequén Chico y cruzaron el Quequén Grande por el lugar conocido como Paso de Otero (cercano a La Dulce). Allí se detuvieron a descansar y concretaron la primera misa el 13 de mayo.

    Al día siguiente llegaron al lugar que los indios conocían como el País del Diablo y abandonados por el baqueano y el lenguaraz, iniciaron el regreso por las playas.

    Fue así que el 25 de mayo de 1748, Cardiel celebró un misa en Punta Negra y al día siguiente llegó hasta la orilla del río que había nombrado San José y lo cruzó a pie, rumbo la reducción del pilar.

    En aquellos años, la desembocadura del Río Quequén podía cruzarse a pie. Un siglo y medio después, cuando Quequén y Necochea eran pequeñas aldeas y se soñaba con un puerto, los pequeños barcos de la época debían ingresar al río tirados por caballos, ya que de lo contrario quedaban varados en los bancos de arena que se formaban en la desembocadura.

     

    El cronista

    Cardiel fue el primero en dejar un registro escrito de sus viajes por la región y el primero en darle un nombre español a los parajes de los futuros partidos de Lobería y Necochea. De su deambular por el territorio de lo que luego sería la provincia de Buenos Aires dejó 10 mapas que se convirtieron en una de las mejores cartografías coloniales del territorio bonaerense.

    También dejó escritos relacionados con observaciones científicas y describió por primera vez las costumbres de los aborígenes que vivían en la pampa.

    En su regreso de su frustrada expedición de 1748, Cardiel atravesó lo que luego serían los partidos de Lobería, Miramar y Mar del Plata. Después siguió por Mar Chiquita, Villa Gesell y Pinamar.

    El 6 de junio, un mes después de la partida, llegó a la reducción de la Concepción, ubicada a unos kilómetros de la actual localidad de San Clemente.

    En la actualidad, Cardiel es considerado uno de los mejores cronistas de las misiones jesuíticas en la Argentina. Sus escritos resultan esenciales para conocer la historia de la obra de la Compañía de Jesús en nuestro país y Paraguay.

    Si bien su rostro es desconocido en la actualidad, en nuestra ciudad se levanta un monumento que lo recuerda, a orillas del Río Quequén, el mismo que él llamó San José hace 271 años. En 1941 ya nuestra ciudad había reconocido su tarea al denominar con su nombre el tramo urbano de la ruta 86.

     

    El misionero

    José Cardiel nació el 13 de marzo de 1704 en La Guardia, Alava, España. Ingresó a la Compañía de Jesús en 1720 y fue ordenado sacerdote el 8 de abril de 1728, tal vez en Medina del Campo. Un año más tarde llegó a Buenos Aires, sin haber hecho aún la profesión. En 1731 partió hacia las reducciones guaraníticas (hoy Paraguay), donde prestó servicios en numerosas funciones.

    En 1735 estuvo de párroco en el pueblo de Jesús, donde aprendió la lengua de los guaraníes y otras, como la de los guichaquis. Ocho años después pasó a lo que hoy es Santa Fe, a la altura de la actual Reconquista, y fundó un pueblo con los mocovíes.

    Ya en la vejez, Cardiel volcó la experiencia de todos estos años en el libro «Las misiones del Paraguay» y se convirtió en uno de los principales autores a consultar a la hora de estudiar la obra de la Compañía en América del Sur.

    En ese texto comenta, por ejemplo, la función fundamental  de los jesuitas en las reducciones: «Todo este concierto es instituido por los padres: que el indio de su cosecha no pone orden, economía ni concierto alguno. El padre es el alma de todo: y hace en el pueblo lo que el alma en el cuerpo. Si descuida algo en velar, todo va de capa caída. Dios nuestro Señor, por su altísima providencia, dio a estos pobrecitos indios un respeto y obediencia muy especial para con los padres: de otra manera era imposible gobernarlos».

    Escribió también sobre la economía de las misiones jesuíticas. Relata la experiencia de la reducción de Yapeyú, que llegó a tener más de 200.000 cabezas de ganado. La dimensión de las estancias, comentó Cardiel, será imposible de creer para quienes no hayan conocido las reducciones.

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