“El jubileo no es terminar sino ver qué hacer para la comunidad”
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Mónica Sola. Se retiró de la docencia luego de casi tres décadas en el nivel inicial

Con casi 30 años de trabajo docente, a fines de septiembre, Mónica Sola, se retiro de la vida activa y se despidió del Jardín del Colegio Pío XII donde se venía desempeñando como directora, aunque los vínculos que ha creado con la comunidad del establecimiento siente que serán indisolubles.
La vocación la tuvo desde muy pequeña y, según mencionó, su familia siempre le dice que desde chica quería ser maestra, principalmente del nivel inicial.
Así fue que cursó el magisterio para nivel primario y luego hizo el profesorado de inicial, “casi estaba por recibirme y empecé a trabajar en el Colegio Nueva Pompeya y, simultáneamente, hacía suplencias en el Pío XII”.
A modo de resumen se puede decir que, su vida docente comenzó en estas dos escuelas y terminó su carrera en el jardín del Pío XII donde estuvo durante casi 30 años”.
En el transcurso de estos años solo un año estuvo en una escuela de verano de un Centro Complementario y no volvió a tener otra experiencia en la órbita estatal, “sólo lo hice un año porque trabajaba dos turnos y estudiaba para terminar la carrera”, afirmó.
Mónica habla con amor sobre su labor y aún se emociona al evocar la actividad desarrollada, ha trabajado con niños de primer grado pero la mayor parte fue con los pequeños de jardín y en ese sentido dijo que “para mí la docencia es dar lo mejor de mí, tanto desde lo pedagógico como hasta los valores que uno trasmite es apasionante y desde la dirección de jardín trabajé para que el paso de un nivel a otro fuera lo más natural posible”.
Afirma con convicción que si pudiera volver a elegir, volvería a ser maestra jardinera, “los chicos son amor en estado puro tienen simpleza y naturalidad” para agregar que “si los adultos no perdiéramos la capacidad de asombro que tiene un niño, de aprender, de jugar y construir; si miráramos con ojos de niño, todo sería mucho mejor”.
Es profesora de música y de guitarra, también se desempeñó en el área de música, y se formó como maestra catequista, “la fe que viví desde mi hogar es lo que transmito naturalmente en mi espacio”.
El tiempo transcurrido desde que dejó su cargo es relativamente corto pero Mónica entiende que todo se ha ido dando con naturalidad, luego de casi tres décadas de servicio no tiene proyectos pendientes, disfruta el día a día y entiende que se fue en un momento que aún tiene ganas de hacer cosas e involucrarse en el algún grupo desde donde pueda ayudar a la comunidad.
Su amor por la docencia la llevó a capacitarse hasta último momento, tomó cursos en el CIE, también de la JURE, sus ganas de progresar la llevaron a vivir intensamente ese período y hoy piensa seguir haciéndolo desde otro lugar, y en ese sentido dijo que “creo que el jubileo no significa terminar sino seguir viendo qué cosas hacer para brindarme a la comunidad”.
Acompañar desde el amor
Mónica nació en Necochea, cursó todos sus estudios en nuestra ciudad. Está casada desde hace 29 años y tiene dos hijos, Ayelén y Jeremías. Entiende que su familia, en la que incluye a sus padres, han sido el pilar fundamental para que ella pudiera desarrollar su carrera docente, capacitarse y llevar adelante sus proyectos, “ellos me sostuvieron y me acompañaron desde el amor, nunca me vieron a desgano porque todo lo hice disfrutándolo”.
Ahora, transitando una nueva etapa en su vida, su meta es seguir disfrutando y agradeciendo a Dios por el día a día, con todo lo que ello implica, y sobre todo tener las herramientas para afrontarlo y brindarse a los demás”.
A medida que se desarrolla la conversación, es posible apreciar en sus gestos y en sus palabras una enorme gratitud, siente que dio y recibió lo mejor, “aprendí mucho de cada uno y estoy agradecida de haber hecho lo que sentía de pequeña, fue muy enriquecedor”.
Se muestra satisfecha del camino recorrido, ahora entiende que dispondrá de más tiempo para acompañar a la familia en sus proyectos, y si bien la emoción de la despedida aún está a flor de piel afirmó que “lloré mucho cuando me despedí de mis compañeras y alumnos pero recibí mucho de esta profesión”.