El laberíntico mundo de la política
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«A los que corren
en un laberinto,
su misma velocidad
los confunde». Séneca
El Concejo Deliberante cuenta con nueve bloques formados por veinte concejales. Un festival de la fragmentación: legisladores que asumieron en las elecciones del 2015 y 2017 y hoy van por el camino del 2019 pero notoriamente distanciados en establecer pautas comunes de trabajo el que, además, no existe.
El caso más claro es el de Cambiemos, donde la evidencia es más notoria y hoy componen un rompecabezas difícil de construir e inclusive se habla en voz baja que podría haber más novedades antes de fin de año.
Tiene cuatro bloques, la UCR, Graciana Maizzani; FE-Pro, Arturo Rojas, Hernán Trigo y Gabriela Góngora; Pro Ernesto Mancino, quien preside el cuerpo; Pro-Coalición Cívica, Alejandro Issin y Marcela Fernández Palma; y la reciente escindida Marisa Roldán aun no se sabe el nombre impuesto a su unipersonal; el Frente Renovador Diego López Rodríguez, Cristina Biar, Carolina Robert, Paula Hernández, Gastón Negrín y Luciano González, aliado el radical José Luis Pagliaro y el Frente Vecinal que conduce Francisco Medina; mientras los dúos Jorge Martínez, María Eugenia Ruiz en Compromiso y Trabajo y Andrés Cáceres, Ignacio Barrena en Unidad Ciudadana.
Así es difícil saber los conductores o referentes para establecer un diálogo que pueda ser constructivo. Aparecen los individualismos y aspiraciones, donde está también el embrión de potenciales candidatos a intendente.
Algunos no saben como terminarán ni donde terminarán, como suele decir un avezado dirigente «de ningún laberinto se sale con llave ajena».
Precisamente la política, en el caso que nos ocupa, es un laberinto, enmarañado, enredado como calles en diagonales muy oscuras, entrecruzándose los actores sin saber a ciencia cierta los pasos seguros en el futuro.
Las elecciones de los partidos tradicionales, el justicialismo hace un año y medio y el radicalismo una semana atrás ambos para definir las conducciones partidarias dejó a la luz una realidad palpable, la escasa convocatoria y la falta actual de entidad de los partidos políticos, convertidos en pequeños aparatos de dirigentes y allegados.
Tanto el justicialismo como la Unión Cívica Radical, practicaron la democracia interna esto es innegable, como también se ve que entre ambas elecciones, sólo 900 afiliados votaron en el primero y 560 en el segundo, sumando apenas el dos por ciento del padrón general del distrito. Lo que ratifica lo expresado en el párrafo anterior.
Da validez a los dirigentes elegidos pero dejando un vacío por la escasa participación. Con una diferencia, la UCR está unida, salvo las internas clásicas que son historia, en cambio el justicialismo en su expresión actual es un sector donde deambulan dirigentes y militantes por distintos caminos.
El intríngulis de Cambiemos
Analicemos las divisiones en bloques. Los votos diferentes en y dos líneas sin diálogo siendo en la UCR y partido Fe, donde privan más las discrepancias que coincidencias, con trapitos que no se lavan en casa sino expuestos a la luz de la sociedad.
En el medio del Pro, bajo la conducción de Martín Domínguez Yelpo, que sigue trabajando en el distrito y quinta sección electoral con dos objetivos claros, consolidar la posibilidad de su reelección y ser el armador del sector local pateando el avispero por sobre los candidatos Gonzalo Diez, Pedro de Ilzarbe de la UCR y Arturo Rojas de Fe, sorprendiendo con la aparición de Maximiliano Delfino quién podría mover el amperímetro.
Nombres y rumores abundan
No creas todo lo que se dice ni la mitad de lo que veas, solían repetir nuestros abuelos. No es verdad absoluta pero tampoco alejada de la realidad.
En el laberinto de la política aparecen, nombres como en una guía telefónica, de candidatos buscando repercusión, tratando de instalarse públicamente esperanzados en rozar un poco de protagonismo, aunque sea
La lógica imperante da paso a dos centros fundamentales que disputarán el poder el año próximo. El intendente López y el candidato de Cambiemos, como fotocopia de lo que viene siendo una constante en los últimos tiempos, y todo indicando como en el tango «la historia vuelve a repetirse».
El lanzamiento de pretendientes dentro del «pejotismo» todavía no alcanza gravitación real, ni tampoco consolidación al igual que los intentos vecinalistas, mientras Unidad Ciudadana el «cristinismo puro» viene atado al paquete de su conductora, la que está más cerca del patíbulo que de la gloria, no obstante una candidatura de la expresidenta acrecienta posibilidades para sus seguidores, quienes tienen como objetivos incrementar concejales.
El «cristinismo» necochense es débil a la hora de llegar a los sectores de la sociedad salvo a los mismos de siempre repitiendo idénticos conceptos trillados y vetustos. «La Campora» ya no está sola, comienzan a aparecer otras líneas que le disputan lugar, con dirigentes enrolados en el espacio del exministro de economía Kicillof y la aparición próxima de otros «kirchneristas» más adecuados a la realidad del presente que al fundamentalismo extremo.
Desensilla hasta que aclare
El partido no se juega solamente en el orden local, las movidas nacionales y provinciales serán vitales a la hora final de tomar decisiones.
El radicalismo no duda de Cambiemos como estructura de consolidación de poder, mientras envía misiles a campo «macrista» con nombres propios para una eventual y todavía hoy lejana posibilidad de disputarle poder a Macri en una interna.
En el justicialismo es el sueño de la línea propia, mientras no definen que hacer con Cristina, y la expresidenta juega “al Antón Pirulero, donde cada cual atiende su juego”. Generar expectativa y definir en el último momento.
¿Hay camino para otra vía fuera de la polarización Macri Cristina, caso el Peronismo Federal o un Frente Progresista?, todo aparece sin madurar plenamente, aunque es bueno tener en cuenta la política argentina, la cual es muy cambiante y dinámica.
Muy pocas veces desde la democracia restaurada en el 83 todo es duda e incertidumbre a meses de las elecciones generales, esto baja al distrito de Necochea, donde hay más interrogantes que respuestas, por eso los dirigentes en su gran mayoría necesitan ser cautos porque, el inadecuado funcionamiento de los partidos políticos afecta a la democracia que, pese a sus defectos, es el sistema que ha logrado consagrar la libertad, el que ha traído mayor prosperidad al hombre y el que mejor ha resguardado los derechos humanos a lo largo de la historia.///