El largo camino de una ilusión
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Un proyecto surgido para el Jubileo de 2000 se convirtió en un sueño de las comunidades parroquiales locales, que trabajaron durante 22 años para hacerlo realidad: el hogar de tránsito “El Samaritano”
“Estamos rebosantes de felicidad”, afirmó Cecilia Gamboa, actual presidenta de la comisión directiva del Hogar de Tránsito El Samaritano. Hace un mes la entidad abrió las puertas de su sede en la calle 65 tras 22 años de trabajo.
“Al comenzar el 2000, el obispo les pidió a las comunidades que cada una hiciera una propuesta como una ofrenda para el Jubileo”, explicó Gamboa, hija de Lorenzo Gamboa, uno de los impulsores de esta iniciativa.
Fue entonces cuando surgió la idea de crear un lugar para “albergar al peregrino”, ya que no existía en la jurisdicción de las parroquias locales un hogar donde pudieran pasar la noche aquellas personas que vinieran a la ciudad a realizar algún trámite o por alguna cuestión de urgencia.
Así fue como se formó una comisión integrada por personas de cada comunidad de cada parroquia de Necochea y Quequén. Aquel grupo formado el 4 de febrero de 2000, era presidido por Cristina Bustelli de Castillo. La secretaria era Roxana de Giglio, la tesorera María Angélica Michelena de Fuente y el asesor el presbítero Alfredo Ardanaz.
Como vicepresidenta Lilian Salvatore de Pérez, protesorero Eduardo Marchioni, prosecretario Guillermo Cao, vocales: Lorenzo Gamboa, Mariano Pérez y José Fermín.
El grupo comenzó a buscar un lugar físico para llevar adelante el proyecto y entonces “el matrimonio Peralta decidió donar una casa al obispado para construir allí el hogar”, explicó Gamboa.
Fue el primer paso de un largo camino que demandó 22 años de trabajo y en el que siempre estuvo detrás la comisión pro hogar “El Samaritano”, que funcionó hasta el 25 de diciembre pasado, cuando finalmente fue inaugurado el edificio.
En la ceremonia inaugural, presidida por el obispo Gabriel Mestre, se descubrió una placa con los nombres de los integrantes de la primera comisión y otras dos homenajeando a Lorenzo Gamboa y Liliana Salvatore de Pérez, dos trabajadores infatigables de este proyecto.
El 27 de enero se creó la nueva comisión directiva del Hogar de Tránsito “El Samaritano”, presidida por Cecilia Gamboa. La nueva presidenta manifestó que decidió participar para honrar a su padre, que “no pudo llegar a ver su sueño cumplido”.
El mes pasado, el hogar abrió sus puertas a la comunidad con la puesta en marcha de un ciclo de talleres para personas de la tercera edad. Más de cien personas se inscribieron para participar de los talleres de folclore, adultos conectados, teatro, elongación, zumba, canto, bordado (nivel inicial), arte, tejido y memoria.
“Ahora se sumarán dos talleres más”, explicó Gamboa, que explicó que todos los talleristas son voluntarios que han decidido donar su trabajo.
Un arduo trabajo
En el mismo año 2000 la comisión comenzó a trabajar en la vieja casa de la calle 65 que se encontraba muy deteriorada. El sótano estaba inundado y hubo que tirar paredes para poner en condiciones el lugar.
Si bien la idea principal era crear un lugar para que pasaran la noche las personas sin recursos que llegaban a la ciudad por cuestiones de salud o realizar trámites y pedían ayuda a las parroquias, se buscó una segunda opción para darle uso al edificio mientras se completaban los dormitorios.
Así que se decidió crear un hogar de día para personas de la tercera edad y brindar talleres, merienda y otros servicios.
Para concluir el hogar y cumplir el objetivo original aún falta terminar la planta alta del edificio, en especial el techo y el cielorraso, además de los sanitarios del primer piso.
La nueva comisión le dio un fuerte impulso a la suscripción de socios. Había 80 hasta el año pasado y en la actualidad se llegó a 120.
Además, para recaudar fondos se organizan distintos eventos, como sorteos y una tradicional tallarinada que este año se realizará en septiembre. También se reciben donaciones.
Pero, esencialmente, dijo Gamboa, “se ha hecho todo a pulmón, por eso se tardó tanto”.
Tras la última colecta Más por Menos, el Obispado donó todas las sillas que se instalaron en el salón de usos múltiples para dictar los talleres.
Este año la comisión seguirá trabajando con los talleres y para dar a conocer el servicio que se presta a la comunidad.
Debido a la situación económica y la inflación, es imposible avanzar en la finalización del edificio. Por ello, explicó Gamboa, para “el objetivo para el año que viene es terminar la obra”.///