El largo camino del músico
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Andrés Varela integró la recordada banda heavy Marqués de Sade, pero también pasó por agrupaciones folclóricas y abordó el tango. Hoy forma parte del Sexteto 2×4 y de Tachame la doble
Por Juan José Flores – Redacción
Andrés Varela es uno de los bajistas más reconocidos de nuestra ciudad. Tocó en la legendaria banda de rock metálico Marqués de Sade, pero también en grupos folclóricos, de música griega, chamamé y tango. Hoy integra Tachame la doble y el Sexteto 2×4. Es un músico de gran trayectoria y con un gran oficio, reconocido por sus pares, sin embargo, él explica que algo que le gustaría hacer es tener tiempo para estudiar.
Es que a pesar de que ha dedicado la mayor parte de su vida a la música, Andrés sigue tan entusiasmado como cuando era un adolescente y estuvo meses ahorrando dinero para poder comprarse un equipo de sonido, una guitarra y un bajo para poder armar su propia banda.
Parte de ese entusiasmo se refleja en sus ganas de seguir aprendiendo y también en su amor por los instrumentos. Tiene una pequeña colección de guitarras y bajos.
Un largo aprendizaje
Varela es quequenense y hasta los 14 años su gran pasión era el campo. Pero cuando dejó el secundario, su madre le prohibió volver al campo y tuvo que vender los caballos que tenía. Con ese dinero se compró una batería.
Si bien nunca tocó la batería, aquel instrumento dio inicio a su carrera musical, ya que consiguió una guitarra y comenzó a estudiar y poco tiempo después, ya con 17 años, formó con unos amigos la banda Tribulaciones. “Era malísima”, confiesa Andrés. Pero fue el inicio de su relación con el rock y lo encaminó definitivamente a desarrollar su vocación como músico.
Había estudiando con Orlando Dibelo y su espíritu entusiasta lo llevó al poco tiempo a tocar con grandes músicos locales como Alfredo Matar, Sergio Crotti, Gustavo Ibarroule o Tayi. “Con ellos aprendí mucho. En ese tiempo yo me metía en todos lados”, explicó.
Ese entusiasmo le permitió tiempo después ingresar a Marqués de Sade, una banda de heavy metal que tenía algunos años de trayectoria e incluso público cautivo en la ciudad.
Allí fue cuando Andrés cambió la guitarra por el bajo. No fue una cuestión de preferencia sino una necesidad, ya que el Marqués necesitaba un bajista.
A pesar de que estuvo 30 años vinculado a esa histórica banda local, Andrés nunca se encasilló. “Tenía los pelos por la cintura, pero me interesaba meterme en el folclore, en el tango, con los viejos… Nunca me encasillé”, explicó.
De oficios
Aunque Varela siempre fue músico de vocación y convirtió esa pasión en un oficio, también desarrolló paralelamente otro trabajo: el de herrero.
“Cuando era empleado, esto significaba muchísimo sacrificio, porque cuando tocaba en los veranos, era trabajar en la herrería de 7 de la mañana a 19 y después, a las 21 estábamos en la calle armando para tocar. Terminábamos a la 1 y nos acostábamos a las 3 de la mañana y al otro día a las 6 ya había que estar levantado y a las 7 laburando”, explicó.
Eso no lo intimidó y pese a todo desarrolló una intensa trayectoria musical. Junto a los hermanos Ibarguren integró los Músicos de la Plaza. También tocó música griega con su suegro Nikos Karagiannis.
Formó luego un grupo de folclore fusión denominado Pañuelo de Agua. “Eso duró cinco años”, explicó. “Siempre fui muy abierto a distintos géneros musicales, por eso pude pasar de la música progresiva al heavy metal y folclore y creo que voy a seguir”.
Gran repertorio
En su larga trayectoria, Varela tocó dos años con Alborada Guaraní, un grupo de chamamé formado por los hermanos Kelly y luego fue guitarrista de Los Esteños durante otros 10 años. Con éste último grupo recorrió la provincia.
En el camino también tocó con Fito Pinzone, con quien fue al PreCosquín y formó la banda de covers TDK.
Andrés siempre trató de que la música fuera un trabajo. “Siempre tratando de ponerle valor a lo que hago. Es fundamental, porque cada vez que subís al escenario estás poniendo una fortuna en instrumentos, equipos, cuerdas… Entonces tiene que tener un valor económico, sí o sí”, precisó.
Precisamente esa aspiración de convertir la música en una profesión llevó a Andrés hace muchos años a tocar en el Club Boca y a acompañar con el bajo a una orquesta típica.
De allí surgió 20 años después la posibilidad de hacer tango, invitado para integrar el Sexteto 2×4 y con la posibilidad de volver a tocar junto a Mario Marrone, bandoneonista que había acompañado en el Boca.
Hoy, Andrés toca en el sexteto y también es el bajista desde hace al menos tres años de Tachame la doble, una banda integrada por reconocidos médicos locales dedicada a hacer covers de temas clásicos del rock nacional.
Hoy, la diversidad de géneros sólo parece incentivar sus deseos de seguir aprendiendo. “Me gustaría tener más tiempo para estudiar”, afirmó. Y asegura que a pesar de los años que lleva dedicado a la música, todavía le queda “muchísimo por aprender. No debo saber ni el uno por ciento de lo que hay para aprender”.
Perfil
Andrés Varela nació el 5 de febrero de 1965.
Con su esposa Alejandra Karagiannis tiene cuatro hijos: Macarena, Julia, Lautaro y Lisandro.
Es hincha de River y una de sus aspiraciones es “seguir creciendo” como músico.
También se dedicó a la docencia. Enseñaba guitarra, bajo y teclado. “Lo único que le exigía al alumno eran ganas”, explicó.