El largo viaje de regreso a las Canarias
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En 2003, luego de seis años de gestión, se restituyeron a Tenerife dos momias guanches que habían permanecido en nuestra ciudad casi 100 años y que pertenecieron al Colegio Nacional
Archivo Ecos Diarios
Hace 15 años, en noviembre de 2002, luego de un profundo debate en el que participó casi toda la sociedad, la comuna local tomaba la decisión de devolver dos momias aborígenes guanches que habían permanecido casi 100 años en Necochea, a su lugar de origen, Tenerife, en las Islas Canarias.
Los restos habían permanecido en el edificio del ex Colegio Nacional como producto de una donación realizada a la institución por el doctor José María Amondaraín y luego en el Museo Histórico Regional.
Una de las momias era de una mujer de unos 25 años. El otro sería un hombre, que presentaba la particularidad de tener las piernas flexionadas, con los talones contra los glúteos. Ambas estaban envueltas en mantos de cuero unidos con costuras.
La decisión, tomada a espaldas de la institución educativa propietaria de los restos, además de la entrega de 100.000 dólares por parte de las autoridades de Tenerife, generó intensos conflictos entre las partes interesadas en participar de la operación.
La situación hizo que una delegación de autoridades españolas viajara a nuestro medio y que especialistas estudiaran los restos, manifestando que nunca habían recibido ningún tipo de mantenimiento para su conservación.
El tema fue tratado en el Concejo Deliberante, al cuestionarse el hecho de que el ex Colegio Nacional no figurara en la ordenanza promulgada por el Departamento Ejecutivo como propietaria de las momias y como una de las entidades -junto a la comuna y el museo- entre las que se repartiría el dinero.
Finalmente, el Concejo autorizó al Departamento Ejecutivo a firmar el convenio de colaboración definitivo con Tenerife, precisándose que la comuna, el Museo y el ex Colegio Nacional recibirían en partes iguales el dinero entregado por el Estado español.
En ese aspecto, se destacó que el porcentaje que recibiría la comuna sería destinado al desarrollo de políticas de campo de promoción cultural y deportiva, así como la remodelación del Museo Histórico Regional, realizada tiempo después.
El establecimiento educativo, por su parte, recibiría el dinero para ampliar y remodelar sus instalaciones, para equipararlas tecnológicamente y para adquirir material didáctico, además de favorecer las extensiones culturales y científicas y la restante tercer parte sería destinada a financiamiento de proyectos del área de Arqueología y Antropología de la Dirección de Cultura y Educación de la comuna local. Archivo Técnicos trabajan en la preparación de las momias guanches, poco antes de ser enviadas a Tenerife por parte de las autoridades municipales de Necochea.
Rubios
Los guanches son una comunidad nativa de la isla de Tenerife, en las Canarias, que resistió férreamente los ataques de los colonizadores españoles. Finalmente, resultaron arrasados hacia finales del siglo XV.
Rubios y de ojos azules, se los vinculó más con los bereberes de Africa que con los europeos.
Si bien se desconoce a ciencia cierta cómo llegaron las momias guanches a nuestro medio, la presidenta del Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife, Firencia Iglesias, explicó en 2003 que “esos restos, junto con otros materiales (vajillas) pertenecían a un hombre de apellido Casilda, quien a finales del siglo XIX creó un gabinete, dado que en esa época no había museos”.
Casilda vivía en Tacoronte, un municipio agrícola importante del norte de Tenerife, pero cuando murió sus herederos no se pusieron de acuerdo y decidieron cerrar y vender el gabinete con todos los elementos que tenía dentro.
Así las momias fueron vendidas a una persona que las trabajo a la Argentina, pese a que en aquel momento había sensibilidad de las autoridades para que ese patrimonio no saliera de las islas, pero no había ninguna ley que lo impidiera.
La decisión del gobierno municipal en 2002 de restituir las momias a Tenerife tuvo trascendencia internacional. Fue la primera vez que momias guanches fueron restituidas a sus sociedades de origen.
Una técnica en conservación del Organismo de Museos y Centros de Santa Cruz de Tenerife llegó a la ciudad para realizar el acondicionamiento de las momias antes de su traslado de regreso a las islas.
Se montó un gabinete especial en una habitación del Hospital Municipal “José Irurzun” de Quequén.
Allí la técnica Ruth García comenzó a trabajar en la preparación de los restos, que iban a viajar en cajones de madera especialmente diseñados, ideados para amortiguar los golpes y mantener los restos totalmente aislados.
La humedad dentro de las cajas no debería superar el 50% y la temperatura debería mantenerse entre los 18 y los 22 grados centígrados.
En las tareas colaboraron intensamente los investigadores del Conicet, licenciada en arqueología Nora Flegenheimer y el biólogo y antropólogo Ricardo Guichón.
Finalmente, en 2003, luego de seis años de gestiones, los restos regresaron a las Islas Canarias y el 27 de septiembre de ese año se inauguró una muestra en la que estuvo presente una comitiva local integrada por autoridades municipales y escolares.
La llegada de las momias a Tenerife, generó gran expectativa en la comunidad, que los días subsiguientes colmaron el museo para observar los restos óseos.
El interés fue tanto que la exposición de las momias debió ser extendida una semana más, antes de la realización de trabajos específicos de conservación e investigación.