Mario Anchorena: “El Luna Park era como mi segunda casa”
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El apasionado por el boxeo recordó sus años de amistad con Gatica y su largo paso por el histórico emblema porteño
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Por estos días, se ha instalado la idea de que podría salir a la venta el histórico estadio Luna Park, que ha sido escenario de tantos espectáculos deportivos y culturales.
Para quienes lo conocieron y participaron de alguno de aquellos eventos de gran convocatoria, la noticia ha sido puente hacia una catarata de recuerdos. Claramente, llenar un Luna Park nunca ha sido para cualquiera.
Allí no solo hubo peleas de grandes del boxeo como Nicolino Locche, Monzón y Bonavena sino que también, por ejemplo, lo velaron a Gardel, se casó Maradona y cantó Frank Sinatra. Algunas décadas después, en este mismo escenario, los hermanos necochenses de El Plan de la Mariposa tuvieron la oportunidad de ser teloneros de La Vela Puerca en una noche de julio del 2015 que recordarán por el resto de sus vidas.:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2019/07/713-LARSEN-515x344.jpg)
Desde acá, Mario Anchorena, un apasionado del boxeo y de la radio que durante varios años de su juventud supo ser un continuo visitante del Luna Park, no puede evitar sentir entre sonrisas y ojos vidriosos el peso de la nostalgia, hurgando entre cajones repletos de fotos que le rememoran aquellos tiempos.
La casa de Mario, ubicada sobre la calle 51 de nuestra ciudad, tranquilamente podría ser un museo. Guantes de boxeo de grandes peleadores, fotos, trofeos, medallas y cientos de recuerdos certifican que su paso por el Luna fue mucho más que una simple anécdota.
Anchorena, que hoy lleva sus 92 años con los achaques característicos de la edad pero con la mente de un pibe, siendo muy joven empezó a conocer y tener un vínculo muy cercano con varios boxeadores, como así también con quienes, en aquellos años, eran administradores del Luna Park: Ismael Pace y José «Pepe» Lectoure.
Aquella amistad que formaron hizo que Mario pudiese andar por el rincón que quisiera. No había restricciones para él. “El Luna Park era mi segunda casa”, aseguró el hombre que allí conoció no solo a grandes boxeadores sino también a Perón y a Evita.
De hecho, muchos deportistas llegaron a convertirse en amigos y han estado visitándolo en alguna oportunidad, entre ellos Horacio Acavallo, Nicolino Locche y el mismo Carlos Monzón que hoy está más que vigente gracias a la serie que cuenta su vida.
Historia inolvidable
El emblema porteño está en pleno corazón de la ciudad de Buenos Aires estaría en venta con el fin de reemplazarlo por una torre de oficinas de por lo menos 40 pisos.
Pese a que Anchorena conoció a muchos boxeadores, el entregaron reconocimientos en múltiples oportunidades y varias experiencias más, lo que más marcó su paso por el estadio y su vida en general fue la amistad que formó con José María “El Mono” Gatica, quien, además, era su ídolo. Aquella amistad no era sencilla, ya que el carácter de Gatica era muy especial, pero supieron entenderse y luego de su muerte Mario continuó teniendo algún que otro contacto con las hermanas del boxeador.
Anchorena estuvo en todas y cada una de las peleas del reconocido “Mono” Gatica. Desde que era solo un aficionado hasta el final de su exitosa carrera. “Al principio ni me registraba, hasta que un día me preguntó por qué lo seguía tanto y le dije que me gustaba mucho su estilo de pelea y me terminó invitando a un bar que estaba frente al Luna. Desde aquel día, fueron grandes amigos, estuvo presente en su primer casamiento, viajaron juntos por varios lugares y lo ayudó en los malos momentos.
Sin duda, de la misma manera que lo hizo con Mario, la historia del Luna Park ha sido parte de la vida de más de un argentino.
En la actualidad, el edificio es propiedad de la Iglesia católica. En principio, Ernestina Devecchi Lectoure, quien lo administró durante más de cinco décadas, le donó a su muerte el 95% del paquete accionario al Arzobispado de Buenos Aires (Cáritas) y a los Salesianos de San Juan Bosco. Tiempo después, la Iglesia compró el 5 % restante que había quedado en manos de “Tito” Lectoure y que habían heredado los sobrinos de este.
Ahora, pese a que no hubo confirmaciones al respecto por parte de la Iglesia, todo indica que sí querrían desprenderse de la propiedad con el objetivo de cubrir el dinero que se destina para los sueldos de curas, tras haber renunciado voluntariamente el año pasado al aporte que el Estado hacía a tal fin. No obstante, la venta del Luna Park tendría igualmente serios obstáculos legales ya que en el año 2007, por un decreto del ex presidente Néstor Kirchner, el Luna fue declarado Monumento Histórico Nacional, con el nivel de protección que eso implica, y que impide, por ejemplo, modificar la fachada o la preservación estructural del estadio.
A estos obstáculos se suman que seis años antes, en 2001, había sido designado como sitio de interés cultural, y también la imposibilidad de modificar la zonificación de la manzana, que fue declarada Área de Protección Histórica.///